Acabo de salir del estreno de Torrente Presidente y les aseguro que esta película que aparece en un momento de máxima tensión social y de una España polarizada dará mucho que hablar. Esta parodia incomodará y alegrará tanto a la izquierda como a la derecha y provocará una fuerte reacción y enfrentamiento en redes sociales.
Aunque la realidad política suele superar a la ficción, la película no deja títere con cabeza: sitúa a un personaje “chungo”, “anormal” y “esperpéntico” en la carrera por la Moncloa, critica al Gobierno, incluye referencias a escándalos recientes del PSOE e ironiza sobre el «Gobierno inclusivo» de Pedro Sánchez; además Santiago Segura nos sitúa en medio del conflicto entre la cultura «woke» y la ola reaccionaria y no solo es una comedia de brocha gorda; es un termómetro de la salud democrática española en la que Santiago Segura, como el mismo dice, es “equidistante” y reparte para todos los lados.
La película además de parodiar todo el espectro ideológico y político español disecciona y hace una radiografía del modelo de la estructura de poder en la España de 2026, marcada por vicios heredados como el nuevo caciquismo. Torrente resucita la figura del «señorito» que controla votos y favores, mostrando una clase política que utiliza las instituciones como su cortijo privado. Además muestra como el modelo de éxito en los partidos es el falderismo y la dependencia servil al líder, más preocupados por mantener el cargo que por el bien común. La trama sugiere que la clase política actual ha perdido toda dignidad, convirtiéndose en una comparsa de intereses personales y amiguismos.
Segura aprovecha el personaje para subrayar cómo la decadencia moral se ha normalizado. El hecho de que un tipo como Torrente pueda aspirar a la presidencia es la crítica definitiva a un sistema que premia el ruido sobre la gestión. Al rodearse de personajes aún más ineptos que él, la película dispara contra la mediocridad instalada en los escaños del Congreso, en esos aplaudidores profesionales que forman las comparsas ideológicas de los partidos políticos.
El desenlace de Torrente Presidente no es solo un chiste de mal gusto; es una bofetada de realidad. Al final, el ascenso de Torrente a la Moncloa no ocurre por sus méritos, sino por la absoluta degradación de sus rivales. La película nos deja una lectura desoladora en una política dominada por el “siwanismo” y el servilismo al líder, el más «cafre» acaba pareciendo el más auténtico.
Santiago Segura ha rodeado a Torrente de rostros que representan esa España del titular fácil y la lealtad de conveniencia. Su «Gabinete del Caos» con conocidos polemistas de tertulias nocturnas e influencers de choque aparecen como asesores de imagen de Torrente, evidenciando que en 2026 el algoritmo importa más que el programa electoral. Su “Vieja Guardia” son antiguos cargos políticos de la era del «ladrillazo» y el caciquismo clásico que comen en lujosos reservados de restaurantes de lujo. La fama y el mal menor también aparecen en escena a través de varios poderosos, deportistas y artistas que quieren su momento de gloria y van buscando un hueco o un favor, retratando ese falderismo de quienes se arriman al sol que más calienta, sin importar la ética del líder.
La música y el simbolismo es tremendo, es una metáfora visual de la corrupción política institucionalizada, que refuerza y apela a ese instinto primario, cañí y más básico del votante. Las letras de las canciones son muy mordaces e incluyen rimas sobre «sobres», «puertas giratorias» y «enchufismo», normalizando la delincuencia política como algo rítmico y aceptable. Y sobre todo subraya los momentos de mayor sumisión de sus secuaces, que bailan al son de Torrente mientras el país se desmorona de fondo.
El desenlace de Torrente Presidente es una bofetada de realidad. Su ascenso no ocurre por sus méritos, sino por la absoluta degradación de sus rivales. En un sistema dominado por el servilismo y el «amiguismo de barra de bar», el más cafre acaba pareciendo el más auténtico. Al encenderse las luces, la pregunta queda en el aire: ¿Es Torrente un intruso o es, sencillamente, el espejo de lo que hemos permitido que sea nuestra política?
Estoy completamente seguro de que Torrente Presidente arrasará con todo y batirá todas las marcas de dinero recaudado y de espectadores. Su estrategia de promoción nada habitual ha provocado que se hablase más de ella, y a pesar de no haber tenido trailer oficial y de no haber sido mostrada a prensa y crítica antes del estreno, para evitar spoilers, será una de las películas más vistas de todos los tiempos.