EL OLVIDADO JUANJO Y SU JARDÍN DEL DEPÓSITO DE LAS AGUAS

Cada parque en Guadalajara ha de tener un objetivo y un mantenimiento diferente. El parque Cuatro Estaciones, que por cierto no es un parque, es un jardín, y siempre se llamó el Depósito de las Aguas, es un ejemplo claro del papel fundamental que tienen que jugar estos espacios verdes para potenciar la conservación de la biodiversidad de nuestra ciudad.

Este pequeño rincón tan singular de Guadalajara es una joya porque tiene un gran valor histórico, cultural, natural y social. Yo lo descubrí gracias a Juan José Calvo Sánchez, el alma de DALMA y un valiente defensor de nuestro patrimonio natural, que no tiene pelos en la lengua, dice las verdades del barquero y canta las cuarenta a quien haga falta con tal de proteger nuestros tesoros naturales. Todo comenzó hace años, en una visita a ese parque donde además de conocer a este amante, cuidador y divulgador de nuestra biodiversidad guadalajareña descubrí que el jardín junto con el solar de la antigua AVICU eran parte del territorio de una pareja de Autillos europeos (Otus scops). Desde que conocí este mágico sitio y su situación me di cuenta que debíamos empezar a elaborar proyectos donde la naturaleza tuviese cabida en la ciudad para ofrecer la oportunidad de dar a conocer y relacionarnos con dichos espacios, concienciándonos de la necesidad de protegerlos.

El autillo es el búho más pequeño y el más escurridizo. Es un animal nocturno, con grandes movimientos migratorios, pasan los inviernos en el África subsahariana y los veranos en Europa. Cada ejemplar de autillo puede llegar a cazar más de tres ratones cada noche, además de multitud de mosquitos, abejorros y muchos otros insectos. Durante uno de los años de seguimiento, hubo una cantidad mucho más numerosa de autillos en la zona referida. Esta especie ha visto reducida su población en España un 32,4 % entre 2006 y 2018, según el proyecto NOCTUA de SEO/BirdLife. De ahí la importancia que tiene mantener los territorios ocupados actualmente.

El jardín, -me contó Juanjo- “junto con la captación de agua, conducción, depósito y casa del guarda, forman parte del proyecto redactado en 1877 para la traída de aguas desde los manantiales de las Fuentes de Torija a la ciudad de Guadalajara. A pesar de su importancia histórica natural, al conservarse todavía algunos de los ejemplares de árboles plantados entonces y también social, ya que muchos han sido los ciudadanos que han mantenido relación con él porque vivían cerca, celebraban junto a la familia determinadas fiestas, e incluso algún colectivo, como el de los bomberos, hacían una fiesta el día de su patrón o patrona”.

A pesar de todo lo indicado – me contó Juanjo-, no solamente no se conocía su nuevo nombre, sino que el abandono al que está sometido es “total” (salvo el mínimo mantenimiento). Tres han sido las corporaciones con las que Juanjo ha intentado mantener un trabajo coordinado, “¡ha sido imposible!”,me dice con tristeza.

El 29-04-2022 se aprobó por unanimidad del Pleno Municipal, del que yo mismo formaba parte como portavoz del Grupo VOX, una Declaración Institucional que reconocía los valores referidos anteriormente y se establecían las medidas necesarias para potenciar su biodiversidad, sirviendo de ejemplo para otras zonas verdes de la ciudad, y también se establecían visitas guiadas y se ponía a disposición de instituciones, de centros educativos y muy especialmente del estamento universitario como lugar donde impartir clases prácticas, y como un espacio donde poder desarrollar actividades de investigación, que redundasen en beneficio de los fines divulgativos y de conservación de nuestro patrimonio natural, cultural y patrimonial.

El 30-04-2024 se solicitó desde la asociación de Juanjo la Declaración de Bien de Interés Cultural a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El 15-01-2025 remitieron un nuevo escrito a la Viceconsejera de Cultura y Deportes, ya que no tenían ninguna noticia del primero. A día de hoy me dice Juanjo que tampoco han obtenido respuesta de ella y avanza la construcción de cerca de 450 viviendas que se levantarán en el solar de la antigua fábrica de Avicu, contiguo al jardín; a pesar que desde el grupo AIKE, único grupo que votó en contra en el Pleno, y que asegura que los accesos a la parcela no cumplen con el POM y que en el proyecto se ignora el emblemático parque de las Cuatro Estaciones.

Este Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara dio luz verde al proyecto de la urbanizadora High Innovation Green SL (Hercesa) a pesar de que supondrá problemas de movilidad en la zona; y sin escuchar lo que tenía que decir del asunto uno de los mayores conocedores de la zona y de este parque como es Juan José y su asociación; supeditando todo a los intereses comerciales del agente urbanizador, en contra de los intereses de los guadalajareños y dejando a un lado el jardín más emblemático de la ciudad junto con la Concordia, un jardín del siglo XIX que poco o nada les interesa, ya que conociendo la importancia de la zona para los autillos, -porque así lo hizo saber Juanjo-, lo primero que hicieron, durante el inicio del proyecto urbanizador ha sido destruir los mejores hábitats y en uno estaba el árbol donde criaban, sin obtener de nadie ninguna alternativa.

Yo no voy a cerrar este asunto del Jardín del Depósito de las Aguas y voy a estar muy pendiente de lo que allí se hace; se lo debo a Juan José por su dedicación altruista, por su delicadeza, por su paciencia y solvencia con nuestros tesoros naturales. Estas personas, como Juanjo, que han estado su vida entera defendiendo y protegiendo como activistas y divulgadores nuestra naturaleza juegan un papel crucial en la salvaguarda de la biodiversidad. Son guardianes de la vida y el futuro. Han arriesgando en muchas ocasiones su salud y se han enfrentado a peligros y a ser etiquetados y estigmatizados debido a su labor.

Juanjo es un ejemplo y un nexo directo entre la sociedad guadalajareña y la naturaleza; es de ese tipo de personas que promueven un modelo de vida en armonía con el entorno, demostrando que cuidar la naturaleza es equivalente a cuidar a las personas. Guadalajara debería reconocer su labor y su ayuda a fomentar una cultura de respeto ambiental, educando sobre la importancia de conservar nuestro entorno para garantizar nuestra propia salud y bienestar. Admirar y proteger a quienes cuidan la naturaleza es un reconocimiento a su labor de amor y dedicación para preservar nuestra querida Guadalajara.

“NI DE IZQUIERDAS, NI DE DERECHAS… DE LO MÍO” Torrente Presidente: el espejo de la política española actual

Acabo de salir del estreno de Torrente Presidente y les aseguro que esta película que aparece en un momento de máxima tensión social y de una España polarizada dará mucho que hablar. Esta parodia incomodará y alegrará tanto a la izquierda como a la derecha y provocará una fuerte reacción y enfrentamiento en redes sociales.
Aunque la realidad política suele superar a la ficción, la película no deja títere con cabeza: sitúa a un personaje “chungo”, “anormal” y “esperpéntico” en la carrera por la Moncloa, critica al Gobierno, incluye referencias a escándalos recientes del PSOE e ironiza sobre el «Gobierno inclusivo» de Pedro Sánchez; además Santiago Segura nos sitúa en medio del conflicto entre la cultura «woke» y la ola reaccionaria y no solo es una comedia de brocha gorda; es un termómetro de la salud democrática española en la que Santiago Segura, como el mismo dice, es “equidistante” y reparte para todos los lados.

La película además de parodiar todo el espectro ideológico y político español disecciona y hace una radiografía del modelo de la estructura de poder en la España de 2026, marcada por vicios heredados como el nuevo caciquismo. Torrente resucita la figura del «señorito» que controla votos y favores, mostrando una clase política que utiliza las instituciones como su cortijo privado. Además muestra como el modelo de éxito en los partidos es el falderismo y la dependencia servil al líder, más preocupados por mantener el cargo que por el bien común. La trama sugiere que la clase política actual ha perdido toda dignidad, convirtiéndose en una comparsa de intereses personales y amiguismos.

Segura aprovecha el personaje para subrayar cómo la decadencia moral se ha normalizado. El hecho de que un tipo como Torrente pueda aspirar a la presidencia es la crítica definitiva a un sistema que premia el ruido sobre la gestión. Al rodearse de personajes aún más ineptos que él, la película dispara contra la mediocridad instalada en los escaños del Congreso, en esos aplaudidores profesionales que forman las comparsas ideológicas de los partidos políticos.

El desenlace de Torrente Presidente no es solo un chiste de mal gusto; es una bofetada de realidad. Al final, el ascenso de Torrente a la Moncloa no ocurre por sus méritos, sino por la absoluta degradación de sus rivales. La película nos deja una lectura desoladora en una política dominada por el “siwanismo” y el servilismo al líder, el más «cafre» acaba pareciendo el más auténtico.

Santiago Segura ha rodeado a Torrente de rostros que representan esa España del titular fácil y la lealtad de conveniencia. Su «Gabinete del Caos» con conocidos polemistas de tertulias nocturnas e influencers de choque aparecen como asesores de imagen de Torrente, evidenciando que en 2026 el algoritmo importa más que el programa electoral. Su “Vieja Guardia” son antiguos cargos políticos de la era del «ladrillazo» y el caciquismo clásico que comen en lujosos reservados de restaurantes de lujo. La fama y el mal menor también aparecen en escena a través de varios poderosos, deportistas y artistas que quieren su momento de gloria y van buscando un hueco o un favor, retratando ese falderismo de quienes se arriman al sol que más calienta, sin importar la ética del líder.

La música y el simbolismo es tremendo, es una metáfora visual de la corrupción política institucionalizada, que refuerza y apela a ese instinto primario, cañí y más básico del votante. Las letras de las canciones son muy mordaces e incluyen rimas sobre «sobres», «puertas giratorias» y «enchufismo», normalizando la delincuencia política como algo rítmico y aceptable. Y sobre todo subraya los momentos de mayor sumisión de sus secuaces, que bailan al son de Torrente mientras el país se desmorona de fondo.

El desenlace de Torrente Presidente es una bofetada de realidad. Su ascenso no ocurre por sus méritos, sino por la absoluta degradación de sus rivales. En un sistema dominado por el servilismo y el «amiguismo de barra de bar», el más cafre acaba pareciendo el más auténtico. Al encenderse las luces, la pregunta queda en el aire: ¿Es Torrente un intruso o es, sencillamente, el espejo de lo que hemos permitido que sea nuestra política?

Estoy completamente seguro de que Torrente Presidente arrasará con todo y batirá todas las marcas de dinero recaudado y de espectadores. Su estrategia de promoción nada habitual ha provocado que se hablase más de ella, y a pesar de no haber tenido trailer oficial y de no haber sido mostrada a prensa y crítica antes del estreno, para evitar spoilers, será una de las películas más vistas de todos los tiempos.

LAS GAFAS VIOLETAS Y LA MIOPÍA IDEOLÓGICA

Dice Juan Soto Ivars en su ensayo «Esto no existe» (2025) que cuando uno se pone las gafas violetas para intentar descubrir las desigualdades entre hombre y mujeres es como cuando Valle-Inclan se iba al callejón del Gato a mirarse a los espejos cóncavos.

El autor argumenta que, cuando estas «gafas» se vuelven obligatorias o extremistas, terminan por distorsionar la visión de la justicia y los hechos. Según su tesis, esta mirada impide ver a los hombres como posibles víctimas de denuncias falsas o abusos procesales, al considerar que el sistema siempre debe priorizar la perspectiva de género sobre la presunción de inocencia. Sostiene que las instituciones tienen una ceguera institucional porque se han puesto estas gafas de forma tan rígida que se niegan a investigar los fallos del sistema por miedo a ser tachadas de machistas.

No puedo estar más de acuerdo con las conclusiones de Soto sobre esta “ideología bastarda” que se ha convertido en la voz institucional y mediática que trata de unir a la mujer como una tribu contra el hombre, contra su enemigo. Y como dice Soto como “una narrativa de género que ha cautivado un pánico social para apagar su sentido crítico con el señuelo de que las están protegiendo y de que quien cuestiona esa narrativa pretende hacerles daño.” Un discurso morado que ha secuestrado hasta los colegios e institutos de enseñanza secundaria, que lucen estos días previos al 8M sus paredes de color morado con el trabajo de esos profesores con gafas moradas, pero que no cuentan a sus alumnos que se destina un dineral a estas políticas de igualdad que se reparten entre los profesionales de este activismo ideológico y a todas estas factorías de la narrativa de género que ocultan la realidad de lo que ocurre y que tristemente no hace descender las violaciones ni las muertes, ni tan siquiera el maltrato.

El autor ha recibido amenazas y ha necesitado protección policial, generando un fuerte debate social al desmontar la «narrativa de género» y visibilizar efectos secundarios de la ley. Aunque reconoce la necesidad de proteger a las mujeres, Soto Ivars sostiene que el mecanismo se emplea indebidamente en ocasiones, generando desprotección judicial en varones. El libro, que lo aconsejo encarecidamente, es una obra que busca la igualdad real y la visibilización de todas las víctimas; es un ensayo de investigación sobre las denuncias falsas en el marco de la Ley de Violencia de Género en España. Crítica al sistema VioGén y analiza cómo el sistema de protección puede ser utilizado de forma instrumental, equiparando a veces conflictos menores con delitos graves, lo que acaba desprotegiendo a las víctimas reales. El libro es una fuente de testimonios de hombres que han sido procesados por denuncias que resultaron ser falsas y que son utilizadas como armas arrojadizas e interesadas; describiendo el proceso como una «muerte civil» que los separa de sus hijos y arruina su reputación.

Hay un capítulo en el comienzo de la segunda parte del libro que he de confesarles que ha pesar de que era consciente y conocedor de ello desde hace uno años que profundicé en este asunto, aún a día de hoy me deja, -como dirían mis alumnos- «to’ pillao»; atrapado y enganchadísimo sería la traducción. Es el tema del “incentivo perverso” que llama Soto. En él se pregunta el autor ¿Qué interés podría tener una mujer que no es víctima en ser considerada como tal? De entrada, nos dice, “la mera presentación de una denuncia suele permitir la expulsión inmediata del hombre del domicilio familiar. Si se presenta en un proceso de divorcio, el caso pasa de los juzgados de familia (civiles) a los juzgados de violencia sobre la mujer (penales), lo que inclina la balanza a favor de la mujer, le garantiza la guardia y custodia de los hijos y el uso del hogar conyugal y suprime de facto cualquier capacidad negociadora del hombre en la separación. El Constitucional sentenció que basta la denuncia para impedir la custodia compartida al padre”.

Esta medida cautelar, nos sigue diciendo Soto “tiene otra consecuencia sobre el futuro de la custodia, puesto que el tiempo transcurrido durante los trámites judiciales, mientras el menor está con la madre y el padre trata de demostrar su inocencia, se utiliza después como prueba de mayor «arraigo» en favor de ella y para alegar que el vínculo entre el niño y el padre es débil. Pero hay más. “Una denunciante adquiere por automatismo burocrático el derecho a una asistencia especializada integral y justicia gratuita, con abogados de oficio formados en este terreno, con independencia de su nivel de renta y validez para todo el proceso incluidos recursos y apelaciones. Y además “recibirá también una renta de inserción prorrogable de cuatrocientos euros como mínimo, una ayuda de pago único si cambia de residencia y acceso a la pensión de jubilación anticipada y a la prestación por desempleo, incluso aunque extinga su contrato voluntariamente. Si es autónoma, podrá suspender su cotización a la Seguridad Social durante seis meses, y en caso de estar desempleada tendrá ayudas económicas específicas, itinerarios personalizados de inserción sociolaboral, acceso a un programa formativo específico y matrícula gratuita en la UNED y otras universidades. Existen incentivos para las empresas, como bonificaciones fiscales, cuando contraten a mujeres que denuncian maltrato, les ofrezcan movilidad geográfica o compensen las diferencias salariales. Sus hijos tendrán matrícula gratuita en la universidad, entre otras ayudas”. Respecto del alojamiento -sigue detallando el autor-, “las víctimas tienen prioridad en el mercado de viviendas protegidas y en las plazas en residencias geriátricas públicas, además de la posibilidad de suspender un lanzamiento hipotecario por impago sobre su domicilio habitual, acceso al Fondo Social de Viviendas en Alquiler y la consideración de «sector preferente» para recibir ayudas del Plan Estatal de Acceso a la Vivienda”.

Esto, respecto a las españolas, nos dice Soto, “si son extranjeras, se regulariza su situación de residencia en España y se bloquea el proceso de extradición, incluso en caso de delito grave, además de recibir un permiso excepcional de trabajo. Hasta tal punto hay ventajas para mujeres en proceso migratorio, que han caído varias redes mafiosas dedicadas a la simulación de delitos de violencia de género para regularizar a inmigrantes. No una ni dos sino muchas y desde hace muchos años”.

El libro además de ser todo un ejemplo de investigación profunda es un acto de valentía, porque este tema es tabú a día de hoy y como le dijeron algunos amigos a Juan Soto no conviene escribir sobre ello, pero afortunadamente hay personas que les gusta nadar valientemente contra corriente en búsqueda de la verdad y como dice soto: “No se hace daño diciendo la verdad, sino callando”.

CURIOSAS COINCIDENCIAS

No me digan que no es sorprendente y paradójico la muerte de Tejero el mismo día que el Gobierno desclasifica los documentos del 23-F y cuando toda España está hablando de lo que ocurrió el 23 de febrero de 1981. Siempre me han parecido curiosas estas coincidencias sincrónicas, sin conexión causal aparente pero que ocurren simultáneamente desafiando toda lógica.

Tenía solo 13 años cuando todas las máquinas de escribir se pararon de golpe en la Academia de taquigrafía y mecanografía de Tere y Ángel, aquí en Guadalajara, en la Travesía de Santo Domingo. Aprendí a escribir a máquina y en taquigrafía tempranamente, en esta academia al uso, al estilo tradicional y a base de repetir columnas y filas de letras colocadas en el teclado: asdfgh-ñlkjh poiuy-qwerty mnbv-zxcvb se impresionaban sobre el papel presionando una a una las teclas contiguas en una determinada fila de la máquina. Y así una y otra vez, fila por fila del teclado de aquellas viejas máquinas Hispano Olivetti Studio 46 que habían comprado Angel y Tere con mucho esfuerzo.

Siempre me apasionó escribir en aquellas máquinas de otro tiempo en las que tenías que pulsar con fuerza para que quedase marcado en aquellos folios que quedaban marcados de letras y que luego iban directos a la papelera. ¿Y la Taquigrafía?, algunos no sabréis ni que es esto. La taquigrafía es un método de escritura que se basa en el uso de símbolos para escribir tan rápido como se habla. Este sistema se utilizó por muchos años para tomar notas de discursos y entrevistas. Se dice que la taquigrafía es tan antigua como las primeras civilizaciones que contaban con un idioma formalmente establecido por la necesidad de anotar discursos y debates y que llevaron a buscar métodos para poder registrar cada palabra sin perder la esencia del discurso, es así que se crearon sistemas con signos más sencillos para escribir tan rápido como el habla. Su nombre viene de dos vocablos griegos que son taxos (rapidez) y grafos (escritura), esta técnica se conoció por primera vez durante la época del historiador griego Jenofonte para transcribir la vida de Sócrates recopilada por tradición oral. Fue utilizada por los fenicios y por los romanos desde la época de Cicerón.

Y volviendo al 23 de febrero de 1981. Aún recuerdo como Tere, la profesora, no dijo, con vox sería y asustada, justo a las 18.35 h.: “paren ustedes de escribir, recojan sus abrigos, y vayan a sus casas directamente sin parar a hablar con nadie”. No podré olvidar aquel instante, ni por supuesto cuando llegué a casa y pregunté qué había ocurrido. 45 años después el Gobierno de Sánchez ha decidido desclasificar los documentos secretos de la intentona golpista del 23F, 45 años después del asalto de Antonio Tejero y los suyos al Congreso de los Diputados para según dice el presidente “saldar así una deuda histórica con la ciudadanía”. El Gobierno cree que la difusión de estos documentos, que estaban en poder de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores y que ya puedan ser consultados libremente en la web de la Moncloa desde ayer; ya no suponen «un riesgo real y presente» y ha decidido publicarlos porque mantenerlos secretos bajo una ley franquista supone una «anomalía democrática» y, en palabras del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, «la memoria no puede estar bajo llave».

Sánchez nos tiene acostumbrados ya a este tipo de cortinas de humo que enmascaran la realidad y el futuro judicial que vive él y los suyos. Esta durará unos días y luego vendrá otra y luego otra y luego otra; son estrategias de corto recorrido para adormecer, despistarnos y tapar su cruda verdad. En esta ocasión no les ha salido bien porque consideraban que iba a ser una medida contra el Rey y contra la Transición y le ha salido el tiro por la culata, pues no queda acreditado que el Rey Juan Carlos formó parte del golpe.

Esta des clasificación selectiva a conveniencia y sugerida por Sánchez no nos sirve de nada a los españoles; lo que realmente queremos que desclasifique es los viajes en Falcon a la República Dominicana, o su relación de sumisión con Marruecos tras el Pegasus, o sobre qué ocurrió con el apagón, o sobre el asunto Plus Ultra, o las pruebas del accidente en Adamuz que se llevó de madrugada y sin autorización judicial, o lo del asunto Ábalos y Koldo, o lo de su hermano, o lo del pasaporte de su mujer; y tantos y tantos asuntos que serían interesantes para los españoles desclasificar.

LOS BOOMERS, SUS HIJOS Y SU DESTINO.

Acabo de terminar de leer el libro «Los hijos de los boomers», de Estefanía Molina en el que analiza la situación actual de la juventud en España, donde el pasotismo ante los problemas como la vivienda, los salarios y la precariedad se vuelve insostenible.

Es todo un manifiesto que nos habla de la desigualdad entre generaciones y la frustración de los jóvenes. La autora insiste en el libro que los políticos españoles y sus partidos no se atreven a afrontar este problema y que carecen de visión y les falta horizonte para hacerlo porque pareciese que “gobernar se haya convertido en gestionar ciclos cortos sin miras al futuro”. Vivimos tiempos de ruido y polarización política y olvidamos lo esencial; que solo se puede analizar con la debida serenidad, y ahora no la hay para traer a la escena y al debate político esas reformas valientes que darían una respuesta a este grave problema intergeneracional. Estefanía nos advierte de que si no se toman medidas, esta generación de los hijos de los boomers podrían ser cada vez más antisistemas y podría poner en riesgo las conquistas políticas y el estado del bienestar que se han logrado hasta ahora.

Sin ningún género de duda el libro te hace reflexionar y repensar las estructuras sociales y políticas que han llevado a esta situación, y a considerar qué cambios son necesarios para construir un futuro más equitativo. Es una llamada de atención a lo que puede ocurrir en un futuro no muy lejano debido a que ese modelo de bienestar de los años 80 y 90 ha desaparecido para los jóvenes actuales, quienes sufren salarios míseros y falta de acceso a la vivienda.

Molina nos dice en las primeras páginas de su libro que “se ha condenado a una generación entera a vivir de la buena voluntad de sus padres y, probablemente, de la dependencia del Estado cuando sean mayores, es una una generación con una profunda frustración, una generación perdida”. En el libro, también nos recuerda que la generación de sus padres logró prosperar confiando en la idea de «la cultura del esfuerzo como forma de progreso». Cuando dejas de creer en ese modelo del esfuerzo para mejorar tu vida, en el que a mi también me educaron mis padres, pierdes no solo la confianza y la autoestima, también el motor de vida.

Vivimos momentos, como dice la autora, en el que se ha generado tal necesidad de que los padres maquillen las miserias de sus hijos que se les ha hecho individuos dependientes, poco autónomos y muy dependientes emocional y económicamente de los padres. Necesitan de ellos para vivir, para solucionar sus problemas y para secar sus continuas lágrimas, debilidades y frustraciones. Ellos han vivido en hogares en los que no faltaba de nada y en el que sus padres atendían todas sus necesidades sin pedir nada a cambio en un profundo acto de solidaridad. Vivieron y viven en un pesebre del que no quieren salir.

Creo que a medida que el problema y ese sentimiento de hastío vaya creciendo y se vaya extendiendo por todos los jóvenes, van a aumentar las ganas de romper con este sistema establecido y los partidos de la motosierra se aprovecharán de ello al saber capitalizar este descontento, aunque luego no aporten soluciones reales, como ocurrió con “el asalto a los cielos” del que hablaba Pablo Iglesias en 2015.

Hay mucho en juego y como dice la autora del libro, si los baby boomers y los partidos del sistema fueran conscientes de lo que está en juego correrían a poner soluciones y a construir un pacto generacional antes de que llegue un día donde el malestar haya crecido tanto que la batalla sea inevitable. El modelo de esforzarse aún vale la pena para ser dueño de tu destino.

IKER JIMÉNEZ Y EL GALGO DE PAIPORTA

La viñeta del valiente y mago del humor gráfico de prensa Puebla que le ha dedicado a Iker Jiménez y a Carmen Porter, en relación al señalamiento que Pedro Sánchez le hizo en la sesión de control en el Congreso y a su programa Horizonte al responder a la bancada del PP afirmando que es “un foco de bulos, un patrón desinformación y de generar odio” es toda una defensa, además de a un amigo, al periodismo libre sin censuras ni chantajes.

Puebla elaboró esta viñeta jugando con el lenguaje científico. En ella, Iker dice: «Les dirán que es un bulo… pero he visto un Canis Lupus familiaris», a lo que Carmen responde con humor: «Sí, Iker… es un galgo». Esta broma visual hace referencia tanto a la pasión de Iker por el lobo como a las polémicas recientes sobre desinformación y el «Galgo de Paiporta».

He de confesarles que no se si me gusta más el Iker que apuesta por la defensa, la divulgación y la fascinación del el Canis lupus y por la figura de Felix Rodríguez de la Fuente, al que considera el «último héroe» y un maestro que cambió la conciencia de España, siendo no solo un referente televisivo, sino una figura casi espiritual y un visionario que se adelantó décadas a conceptos como la ecología moderna e incluso a la estructura de Internet; o al iker que hace frente a todo un presidente de España y que sostiene valientemente una visión crítica y defensiva sobre la libertad de prensa, centrada en la independencia del comunicador y el combate contra lo que él denomina la «sedación» del periodismo convencional.

La respuesta de Iker tampoco se queda atrás con esa invitación formal al retar a Sánchez a acudir al plató sin textos ni guiones para debatir sobre bulos y comunicación. Iker sugirió al presidente que «a lo mejor no le están asesorando bien» al señalar públicamente a un periodista desde la tribuna del Congreso por el mero hecho de informar desde la independencia y libertad. Hoy todo el periodismo español debería salir a defender a Iker y por supuesto el oficio; reivindicando que su labor se basa en la “libertad y la investigación» y que resulta sorprendente que un jefe de Gobierno personalice ataques contra un comunicador de esa manera.

Para Iker hay que comunicar sin miedo, “la verdadera libertad de prensa es incompatible con el temor”. Ha afirmado recientemente que «no se puede comunicar bien si se tiene miedo», señalando que en España existe una «cobardía» generalizada que impide hablar con total franqueza. Hay que ser independientes, críticos y valientes frente al poder. La influencia política en los medios es muy grande y peligrosa si accedemos cobardemente a actitudes censoras por parte de las instituciones hacia los periodistas.

Me gusta mucho ese Iker que reivindica sus inicios como periodista de investigación, defendiendo una metodología que no se quede en la superficie. Él cree que el periodismo actual ha perdido su capacidad de ser un prescriptor de la realidad al volverse demasiado previsible y abducido, no por extraterrestres sino por la clase política, que también tienen un poco de extraterrestres. Iker defiende el uso de plataformas digitales y redes sociales como espacios de resistencia frente a lo que percibe como «censura soft» o limitaciones de las grandes cadenas. Considera que, en el contexto actual, «hablar en libertad va a ser oro». Es crítico con la manipulación informativa y esos ataques cobardes coordinados en redes, haciéndonos sentir a los que las sufrimos en ocasiones estos ataque cobardes, una situación de «indefensión» ante las críticas que se recibe por salirse del discurso oficial.

Periodistas y no periodistas deberíamos agradecer la defensa de esa filosofía periodística y de vida que practica Iker y Carmen, basada en el periodismo y en la crítica y en el derecho a ser un ciudadano libre; y sobre todo en la responsabilidad del comunicador de buscar la verdad por encima de los intereses editoriales o presiones externas.

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