por AntonioDeMiguelAnton | Jul 28, 2026 | Educación, Naturaleza, Opinión, Política
Estoy pasando unos días en mi pueblo. Es un rincón entre pinares donde el tiempo camina despacio, donde el aire huele a resina y el corazón encuentra descanso rodeado de naturaleza. Aquí nací, donde las montañas y sus pinos abrazan el cielo y donde cada piedra guarda una historia. Aprendí a correr por sus calles, a jugar en la plaza, a soñar junto al frontón, donde los aplausos y el eco de la pelota formaban parte de nuestra infancia. Escuché el silencio de los inviernos y el jolgorio de los veranos. Celebré las fiestas con mi gente y comprendí que la verdadera felicidad y riqueza no se mide en lo que tienes, sino en tener un lugar al que cuando vuelves está cargado de gran valor natural y humano, de recuerdos y de instantes tremendamente alegres.
El extenso pinar que rodea mi pueblo me enseñó que la naturaleza no es un escenario, es un hogar. Por tanto aprendí desde muy pequeño a respetarlo caminando en silencio, escuchando el viento en las copas y entendiendo que una sola cerilla puede borrar siglos de vida. Convivir con el bosque es cuidarlo como a la familia. El modelo de gestión forestal de mi pueblo se basó durante muchos años en un principio sencillo: un monte cuidado y aprovechado es más resistente y tiene menos riesgo de grandes incendios. Sus claves fueron por un lado una gestión activa del bosque mediante cortas planificadas, podas y clareos para evitar la acumulación de vegetación. También lo fue el aprovechamiento económico de la madera, que generaba empleo y mantenía una relación constante entre la población y el monte. La industria forestal local permitía que los recursos del bosque revirtiesen en su propio mantenimiento. La implicación de los vecinos y la tradición comunal, con una cultura de cuidado del territorio transmitida durante generaciones era muy importante en esta fórmula de gestión. Aquí tenemos muy claro, desde hace muchas generaciones, que la prevención pasa por tener bosques trabajados, con menos carga de combustible y con actividad económica ligada al territorio.
Cada verano, cuando las llamas arrasan miles de hectáreas de monte, el debate vuelve a repetirse: más medios de extinción, más aviones y más efectivos para combatir el fuego. Sin embargo, la verdadera pregunta sigue siendo la misma verano tras verano: ¿por qué nuestros bosques arden cada vez con más intensidad?
Las cifras son reveladoras. Extinguir una hectárea de bosque cuesta, según las estimaciones, 19.000 euros, mientras que gestionar esa misma hectárea para reducir el riesgo de incendios tendría un coste aproximado de 2.400 euros. A pesar de ello, la mayoría de Comunidades se mueven habitualmente en el rango de una inversión en prevención que apenas alcanza 15 euros por hectárea. La conclusión es evidente: seguimos destinando la mayor parte de los recursos a apagar incendios, cuando sería mucho más eficiente evitar que se produzcan.
Pero la prevención no consiste únicamente en abrir cortafuegos o limpiar montes. La mejor prevención es que el bosque vuelva a tener valor económico para quienes viven junto a él. La economía institucional explica este fenómeno con un principio sencillo: cuando quien soporta los costes de conservar un recurso también obtiene los beneficios de gestionarlo, tiene incentivos para mantenerlo en buen estado. En cambio, cuando el propietario mantiene las obligaciones, pero pierde capacidad de decisión y rentabilidad, el resultado suele ser el abandono. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en buena parte del medio rural. Muchos montes han dejado de generar ingresos suficientes y, con ello, también han desaparecido los incentivos para mantenerlos limpios, vigilados y aprovechados.
La gestión forestal sostenible demuestra que conservación y desarrollo económico no son objetivos enfrentados. Al contrario. El aprovechamiento responsable de la madera, la resina, los pastos, la leña o los recursos micológicos convierte el bosque en un activo productivo que genera empleo, fija población y favorece un mantenimiento continuo del monte. Cuando el bosque proporciona riqueza a quienes viven de él, también aparecen incentivos permanentes para controlar la biomasa, vigilar posibles incendios y reducir el combustible vegetal que alimenta los grandes fuegos.
En este contexto, la ganadería extensiva desempeña un papel esencial. El pastoreo tradicional limpia el monte de forma natural, reduce la acumulación de matorral y contribuye al equilibrio ecológico. Mantener este modelo requiere políticas que lo hagan económicamente viable mediante incentivos adecuados.
Otro recurso con enorme potencial es la biomasa forestal. Su aprovechamiento como fuente de energía renovable permitiría transformar un problema —la acumulación de combustible vegetal— en una oportunidad económica, favoreciendo además proyectos comunitarios de autoabastecimiento energético y de economía social en el medio rural.
También resulta necesario revisar la fiscalidad que soportan los aprovechamientos forestales. Reducir o eliminar el IVA de productos como la madera, la leña, la resina o las setas supondría un estímulo para una actividad económica que, además de generar riqueza, contribuye directamente a la conservación del territorio.
A ello debería añadirse un sistema de compensaciones económicas por los servicios ambientales que prestan los bosques. Las masas forestales capturan CO₂, regulan el ciclo del agua, conservan la biodiversidad y ofrecen beneficios que disfruta toda la sociedad. Resulta razonable que quienes mantienen esos ecosistemas reciban una compensación por ello. La conservación del bosque no puede depender exclusivamente de la vigilancia pública. Debe convertirse también en un interés económico de quienes viven en el territorio.
Porque los incendios no empiezan el día que aparece una llama. Empiezan mucho antes, cuando el monte deja de cuidarse, cuando pierde su valor económico y cuando las políticas públicas olvidan que la mejor inversión no es apagar incendios, sino evitar que lleguen a producirse. Proteger nuestros bosques exige cambiar el enfoque: menos cultura de la emergencia y más cultura de la gestión. Un monte vivo, gestionado y económicamente rentable es, casi siempre, un monte mejor conservado y mucho más resistente frente al fuego.
por AntonioDeMiguelAnton | Jul 20, 2026 | Naturaleza, Opinión, Política
Las «cabras bombero» no pueden esperar; los ganaderos piden abrir ventanas de acceso seguras para atender a sus rebaños en municipios como Prádena de Atienza.
Los pastores llevan dos días sin poder dar agua ni alimento a sus animales debido a las restricciones impuestas por el incendio de La Mierla. Reclaman accesos puntuales y coordinados con el operativo de extinción para evitar la pérdida de un patrimonio ganadero esencial para la prevención de incendios.
Mientras cientos de efectivos continúan combatiendo el incendio forestal de La Mierla, en la Sierra Norte de Guadalajara, otra emergencia se desarrolla lejos del frente de las llamas. Decenas de cabras y ovejas permanecen aisladas en explotaciones como las de Prádena de Atienza sin que sus propietarios puedan acceder para suministrarles agua y alimento.
Los ganaderos denuncian que llevan ya dos días sin poder entrar a sus fincas debido al cierre de los accesos. Aunque reconocen que la seguridad del operativo debe ser la prioridad absoluta, solicitan al Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) que habilite ventanas de acceso controladas, siempre bajo la supervisión de los responsables del incendio y únicamente cuando las condiciones lo permitan.
La petición responde a una realidad que va mucho más allá del bienestar animal. Estos rebaños desempeñan un papel fundamental en la gestión del territorio. Conocidas popularmente como «cabras bombero», las cabras eliminan matorral, hierba seca y vegetación que actúa como combustible durante los incendios. Su labor diaria constituye una herramienta natural de prevención que ayuda a reducir la intensidad y velocidad de propagación del fuego.
Especialistas en gestión forestal llevan años defendiendo el pastoreo extensivo como una medida eficaz para disminuir el riesgo de grandes incendios. Allí donde pastan cabras y ovejas, el monte acumula menos biomasa y se crean discontinuidades en la vegetación que dificultan el avance de las llamas.
Por ello, la posible pérdida de estos animales tendría consecuencias que irían más allá del impacto económico para las familias ganaderas. También supondría debilitar uno de los sistemas más sostenibles y eficaces de prevención de incendios con los que cuenta el medio rural.
Los ganaderos insisten en que no piden poner en riesgo a nadie ni interferir en las labores de extinción. Su propuesta consiste en organizar accesos escalonados, acompañados por los servicios de emergencia y limitados al tiempo imprescindible para proporcionar agua y alimento a los animales. La colaboración entre los equipos de emergencia y el sector ganadero ya ha demostrado en otras situaciones que es posible compatibilizar la seguridad con la protección del ganado cuando las circunstancias lo permiten.
En plena emergencia, todas las vidas importan. Proteger a estos rebaños significa también proteger el futuro del monte y reconocer el trabajo silencioso que realizan durante todo el año. Cuando el incendio sea historia, serán de nuevo estas «cabras bombero» las que contribuirán a mantener limpio el monte y a reducir el riesgo de que una tragedia como la actual vuelva a repetirse.
por AntonioDeMiguelAnton | May 14, 2026 | Naturaleza, Política, Varios
En política, la estética y la ética deberían ir siem
pre de la mano. Sin embargo, en el caso del alcalde de Fuentelencina, Santos López Tabernero, demuestra cómo los intereses de las grandes corporaciones energéticas pueden arrollar el sustento de los pueblos con la complicidad de quienes juraron defenderlos. Que el máximo responsable local actúe como promotor en la sombra de un macroparque fotovoltaico es grave; que lo haga mientras ostenta el cargo de delegado provincial de Agricultura de la Junta es, directamente, una burla intolerable para el sector primario.
¿Cómo puede el encargado de proteger, modernizar y amparar a nuestros agricultores bendecir un proyecto como «Haza del Sol»? Hablamos de la entrega de 275 hectáreas de tierra agrícola productiva a la multinacional Alfanar Energía. Bajo el mandato y la complacencia de López Tabernero, los profesionales del campo de la Alcarria se han visto acorralados por un asfixiante ultimátum: o ceden sus tierras por un alquiler impuesto o se exponen al rodillo de la expropiación forzosa.
Es una traición en toda regla a la soberanía alimentaria y al futuro de los jóvenes ganaderos que intentan fijar población en el medio rural. En lugar de blindar el término municipal utilizando las herramientas urbanísticas del Plan de Ordenación Municipal para decretar una moratoria —como han hecho otros ayuntamientos valientes—, el alcalde prefiere parapetarse tras la fría «legalidad administrativa». Una equidistancia tramposa que solo beneficia al gigante energético.
La Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos (APAG) y los colectivos ecologistas han sido claros: la situación es insostenible y el cese de Santos López como delegado de Agricultura es una necesidad higiénica urgente. No se puede repicar y andar en la procesión. No se puede ser el defensor del agricultor en Toledo y el facilitador de las placas solares en Guadalajara. Fuentelencina merece un alcalde que mire a los ojos a sus vecinos, no uno que mire los balances de resultados de las multinacionales.
Esta colonización fotovoltaica engulle medio millón de hectáreas de campo español. Todo el sector primario está denunciando una ola de especulación que destruye la soberanía alimentaria y acelera la despoblación. España ha perdido más de 500.000 hectáreas de cultivo en apenas diez años, una superficie devorada de forma progresiva por usos del suelo completamente ajenos a la producción agroalimentaria. El eje central de la crisis radica en el avance descontrolado de las plantas fotovoltaicas en zonas de alto valor agronómico. Las infraestructuras de energías renovables ocupan ya unas 47.000 hectáreas de suelo que antes generaba alimentos. Las proyecciones del sector indican que esta cifra superará las 100.000 hectáreas en las próximas décadas si las administraciones no intervienen.
Esta expansión desmedida no se produce sobre terrenos baldíos o zonas desérticas. El capital inversor busca superficies llanas y estratégicas, afectando directamente a vegas fértiles y regadíos consolidados que suponen el motor económico de comarcas enteras. La agricultura y la ganadería son insustituibles. No podemos permitir que el suelo productivo se convierta en moneda de cambio. Hay un vacío normativo que deja la ordenación del territorio a merced de fondos de inversión. Existe un efecto dominó de despoblación y desabastecimiento que está transformando drásticamente el suelo rústico y generando un impacto socioeconómico que va mucho más allá del paisaje. E
ste efecto está provocando la quiebra de la soberanía alimentaria: menos suelo fértil implica una menor capacidad de producción propia, encareciendo la cesta de la compra y disparando la dependencia de importaciones de terceros países. También está provocando una destrucción de empleo local; la instalación de plantas fotovoltaicas apenas genera puestos de trabajo estables tras su construcción, destruyendo el empleo agrario continuo que sustenta los pueblos. Además cataliza el éxodo rural e invierno demográfico; claro, sin expectativas laborales ligadas a la tierra, el relevo generacional se extingue y se acelera el abandono definitivo de los municipios del interior. Además el desequilibrio territorial se hace más presente y el vaciado de los campos consolida un modelo de macrociudades saturadas frente a una periferia productiva desmantelada.
La propuesta, la solución sería un Pacto de Territorios para blindar el campo. Ante la inacción institucional y la falta de una planificación territorial coordinada, el mundo rural debería de exigir a nuestros políticos y gobernantes que la protección de la tierra se situase de manera inmediata en el centro de la agenda política nacional. Urge la articulación de un Pacto de Territorios para buscar establecer límites claros y restrictivos a la instalación de industrias en suelo rústico, forzando la recuperación de suelos ya degradados para fines energéticos y blindando, de manera permanente, los campos de cultivo esenciales. En esto deberían estar los alcaldes, en buscar y catalizar este pacto para no perder; y el alcalde de Fuentelencina por doble razón, una por su condición de delegado provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en Guadalajara y por su condición de alcalde. Blindar la tierra hoy es la única garantía para evitar el desabastecimiento mañana.
por AntonioDeMiguelAnton | Mar 19, 2026 | Naturaleza, Opinión, Política, Varios
Cada parque en Guadalajara ha de tener un objetivo y un mantenimiento diferente. El parque Cuatro Estaciones, que por cierto no es un parque, es un jardín, y siempre se llamó el Depósito de las Aguas, es un ejemplo claro del papel fundamental que tienen que jugar estos espacios verdes para potenciar la conservación de la biodiversidad de nuestra ciudad.
Este pequeño rincón tan singular de Guadalajara es una joya porque tiene un gran valor histórico, cultural, natural y social. Yo lo descubrí gracias a Juan José Calvo Sánchez, el alma de DALMA y un valiente defensor de nuestro patrimonio natural, que no tiene pelos en la lengua, dice las verdades del barquero y canta las cuarenta a quien haga falta con tal de proteger nuestros tesoros naturales. Todo comenzó hace años, en una visita a ese parque donde además de conocer a este amante, cuidador y divulgador de nuestra biodiversidad guadalajareña descubrí que el jardín junto con el solar de la antigua AVICU eran parte del territorio de una pareja de Autillos europeos (Otus scops). Desde que conocí este mágico sitio y su situación me di cuenta que debíamos empezar a elaborar proyectos donde la naturaleza tuviese cabida en la ciudad para ofrecer la oportunidad de dar a conocer y relacionarnos con dichos espacios, concienciándonos de la necesidad de protegerlos.
El autillo es el búho más pequeño y el más escurridizo. Es un animal nocturno, con grandes movimientos migratorios, pasan los inviernos en el África subsahariana y los veranos en Europa. Cada ejemplar de autillo puede llegar a cazar más de tres ratones cada noche, además de multitud de mosquitos, abejorros y muchos otros insectos. Durante uno de los años de seguimiento, hubo una cantidad mucho más numerosa de autillos en la zona referida. Esta especie ha visto reducida su población en España un 32,4 % entre 2006 y 2018, según el proyecto NOCTUA de SEO/BirdLife. De ahí la importancia que tiene mantener los territorios ocupados actualmente.
El jardín, -me contó Juanjo- “junto con la captación de agua, conducción, depósito y casa del guarda, forman parte del proyecto redactado en 1877 para la traída de aguas desde los manantiales de las Fuentes de Torija a la ciudad de Guadalajara. A pesar de su importancia histórica natural, al conservarse todavía algunos de los ejemplares de árboles plantados entonces y también social, ya que muchos han sido los ciudadanos que han mantenido relación con él porque vivían cerca, celebraban junto a la familia determinadas fiestas, e incluso algún colectivo, como el de los bomberos, hacían una fiesta el día de su patrón o patrona”.
A pesar de todo lo indicado – me contó Juanjo-, no solamente no se conocía su nuevo nombre, sino que el abandono al que está sometido es “total” (salvo el mínimo mantenimiento). Tres han sido las corporaciones con las que Juanjo ha intentado mantener un trabajo coordinado, “¡ha sido imposible!”,me dice con tristeza.
El 29-04-2022 se aprobó por unanimidad del Pleno Municipal, del que yo mismo formaba parte como portavoz del Grupo VOX, una Declaración Institucional que reconocía los valores referidos anteriormente y se establecían las medidas necesarias para potenciar su biodiversidad, sirviendo de ejemplo para otras zonas verdes de la ciudad, y también se establecían visitas guiadas y se ponía a disposición de instituciones, de centros educativos y muy especialmente del estamento universitario como lugar donde impartir clases prácticas, y como un espacio donde poder desarrollar actividades de investigación, que redundasen en beneficio de los fines divulgativos y de conservación de nuestro patrimonio natural, cultural y patrimonial.
El 30-04-2024 se solicitó desde la asociación de Juanjo la Declaración de Bien de Interés Cultural a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El 15-01-2025 remitieron un nuevo escrito a la Viceconsejera de Cultura y Deportes, ya que no tenían ninguna noticia del primero. A día de hoy me dice Juanjo que tampoco han obtenido respuesta de ella y avanza la construcción de cerca de 450 viviendas que se levantarán en el solar de la antigua fábrica de Avicu, contiguo al jardín; a pesar que desde el grupo AIKE, único grupo que votó en contra en el Pleno, y que asegura que los accesos a la parcela no cumplen con el POM y que en el proyecto se ignora el emblemático parque de las Cuatro Estaciones.
Este Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara dio luz verde al proyecto de la urbanizadora High Innovation Green SL (Hercesa) a pesar de que supondrá problemas de movilidad en la zona; y sin escuchar lo que tenía que decir del asunto uno de los mayores conocedores de la zona y de este parque como es Juan José y su asociación; supeditando todo a los intereses comerciales del agente urbanizador, en contra de los intereses de los guadalajareños y dejando a un lado el jardín más emblemático de la ciudad junto con la Concordia, un jardín del siglo XIX que poco o nada les interesa, ya que conociendo la importancia de la zona para los autillos, -porque así lo hizo saber Juanjo-, lo primero que hicieron, durante el inicio del proyecto urbanizador ha sido destruir los mejores hábitats y en uno estaba el árbol donde criaban, sin obtener de nadie ninguna alternativa.
Yo no voy a cerrar este asunto del Jardín del Depósito de las Aguas y voy a estar muy pendiente de lo que allí se hace; se lo debo a Juan José por su dedicación altruista, por su delicadeza, por su paciencia y solvencia con nuestros tesoros naturales. Estas personas, como Juanjo, que han estado su vida entera defendiendo y protegiendo como activistas y divulgadores nuestra naturaleza juegan un papel crucial en la salvaguarda de la biodiversidad. Son guardianes de la vida y el futuro. Han arriesgando en muchas ocasiones su salud y se han enfrentado a peligros y a ser etiquetados y estigmatizados debido a su labor.
Juanjo es un ejemplo y un nexo directo entre la sociedad guadalajareña y la naturaleza; es de ese tipo de personas que promueven un modelo de vida en armonía con el entorno, demostrando que cuidar la naturaleza es equivalente a cuidar a las personas. Guadalajara debería reconocer su labor y su ayuda a fomentar una cultura de respeto ambiental, educando sobre la importancia de conservar nuestro entorno para garantizar nuestra propia salud y bienestar. Admirar y proteger a quienes cuidan la naturaleza es un reconocimiento a su labor de amor y dedicación para preservar nuestra querida Guadalajara.
por AntonioDeMiguelAnton | Feb 12, 2026 | Naturaleza, Opinión, Política, Varios
La viñeta del valiente y mago del humor gráfico de prensa Puebla que le ha dedicado a Iker Jiménez y a Carmen Porter, en relación al señalamiento que Pedro Sánchez le hizo en la sesión de control en el Congreso y a su programa Horizonte al responder a la bancada del PP afirmando que es “un foco de bulos, un patrón desinformación y de generar odio” es toda una defensa, además de a un amigo, al periodismo libre sin censuras ni chantajes.
Puebla elaboró esta viñeta jugando con el lenguaje científico. En ella, Iker dice: «Les dirán que es un bulo… pero he visto un Canis Lupus familiaris», a lo que Carmen responde con humor: «Sí, Iker… es un galgo». Esta broma visual hace referencia tanto a la pasión de Iker por el lobo como a las polémicas recientes sobre desinformación y el «Galgo de Paiporta».
He de confesarles que no se si me gusta más el Iker que apuesta por la defensa, la divulgación y la fascinación del el Canis lupus y por la figura de Felix Rodríguez de la Fuente, al que considera el «último héroe» y un maestro que cambió la conciencia de España, siendo no solo un referente televisivo, sino una figura casi espiritual y un visionario que se adelantó décadas a conceptos como la ecología moderna e incluso a la estructura de Internet; o al iker que hace frente a todo un presidente de España y que sostiene valientemente una visión crítica y defensiva sobre la libertad de prensa, centrada en la independencia del comunicador y el combate contra lo que él denomina la «sedación» del periodismo convencional.
La respuesta de Iker tampoco se queda atrás con esa invitación formal al retar a Sánchez a acudir al plató sin textos ni guiones para debatir sobre bulos y comunicación. Iker sugirió al presidente que «a lo mejor no le están asesorando bien» al señalar públicamente a un periodista desde la tribuna del Congreso por el mero hecho de informar desde la independencia y libertad. Hoy todo el periodismo español debería salir a defender a Iker y por supuesto el oficio; reivindicando que su labor se basa en la “libertad y la investigación» y que resulta sorprendente que un jefe de Gobierno personalice ataques contra un comunicador de esa manera.
Para Iker hay que comunicar sin miedo, “la verdadera libertad de prensa es incompatible con el temor”. Ha afirmado recientemente que «no se puede comunicar bien si se tiene miedo», señalando que en España existe una «cobardía» generalizada que impide hablar con total franqueza. Hay que ser independientes, críticos y valientes frente al poder. La influencia política en los medios es muy grande y peligrosa si accedemos cobardemente a actitudes censoras por parte de las instituciones hacia los periodistas.
Me gusta mucho ese Iker que reivindica sus inicios como periodista de investigación, defendiendo una metodología que no se quede en la superficie. Él cree que el periodismo actual ha perdido su capacidad de ser un prescriptor de la realidad al volverse demasiado previsible y abducido, no por extraterrestres sino por la clase política, que también tienen un poco de extraterrestres. Iker defiende el uso de plataformas digitales y redes sociales como espacios de resistencia frente a lo que percibe como «censura soft» o limitaciones de las grandes cadenas. Considera que, en el contexto actual, «hablar en libertad va a ser oro». Es crítico con la manipulación informativa y esos ataques cobardes coordinados en redes, haciéndonos sentir a los que las sufrimos en ocasiones estos ataque cobardes, una situación de «indefensión» ante las críticas que se recibe por salirse del discurso oficial.
Periodistas y no periodistas deberíamos agradecer la defensa de esa filosofía periodística y de vida que practica Iker y Carmen, basada en el periodismo y en la crítica y en el derecho a ser un ciudadano libre; y sobre todo en la responsabilidad del comunicador de buscar la verdad por encima de los intereses editoriales o presiones externas.
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 7, 2026 | Naturaleza, Opinión, Política, Varios
El sector primario y el mundo rural guadalajareño vuelve mañana jueves 8 de enero a alzar la voz. Agricultores, ganaderos de Guadalajara están llamados a protagonizar una nueva tractorada en defensa del campo. La convocatoria parte de la UNASPI (Unión de asociaciones del sector primario independientes) y aquí en Guadalajara la lidera ADECGU (Asociación en defensa del campo de Guadalajara).
Esta madrugadora primera protesta del nuevo año 2026 se enmarca en un contexto europeo protagonizado por una fuerte oposición y rechazo del sector rural a unas políticas comunitarias y acuerdos comerciales que generan competencia desleal, hunden los precios en origen y ponen en riesgo la soberanía alimentaria europea. Este día habrá movilizaciones y protestas simultáneas en toda España, que según afirman los organizadores podrían prolongarse en el tiempo si no hay respuestas políticas claras y cambios efectivos.
El campo y el mundo rural europeo está harto de las decisiones que se están adoptado en la Unión Europea, que han ido erosionando la rentabilidad del sector primario en favor de intereses comerciales y geopolíticos. El detonante ha sido la posible firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, prevista para el 12 de enero, tras el aplazamiento inicial de su ratificación. Este acuerdo es una amenaza directa a la supervivencia del campo español y europeo y un ataque a la preferencia comunitaria, porque los países de Mercosur como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay competirán con otras condiciones más favorables; con salarios, impuestos y exigencias ambientales, laborales y sanitarias muy inferiores, lo que generará una competencia desleal estructural que el productor europeo no podrá asumir. O se frena este tratado que amenaza seriamente al sector primario español o nuestra salud y seguridad alimentaria estará gravemente amenazada.
Pero estás reivindicaciones van más allá de Mercosur; hace tiempo que nuestro sector primario español vive inmerso en una crisis estructural provocada por la Política Agraria Común (PAC) , el Pacto Verde Europeo, la estrategia “De la Granja a la Mesa” y esos tratados de libre comercio con terceros países tan dañinos para nosotros y tan beneficiosos para países como Marruecos, Egipto Sudáfrica o Ucrania, que han pasado a ser la huerta de Europa y la despensa del cereal, provocando que los precios caigan por debajo de los costes de producción y por tanto un cierre cada vez mayor de explotaciones agrarias debido a esta destrucción del tejido económico y social del medio rural y en consecuencia una aceleración de despoblación rural y de pérdida de soberanía alimentaria por la dependencia total de terceros países.
Mañana jueves no solo todos los agricultores y ganaderos de Guadalajara deberían apoyar esta movilización, también toda la sociedad civil que vivimos en el medio urbano, en las ciudades, porque nos afecta también a nosotros, al precio de nuestra cesta de la compra, al abastecimiento seguro y a nuestra seguridad alimenticia. Todos deberíamos salir a las calles y apretar las tuercas a nuestros responsables políticos, a las administraciones, a las grandes corporaciones y a los sindicatos que están siendo cómplices con sus decisiones y sus silencios de la muerte lenta del campo. Debemos presionarles y obligarles a rechazar el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur, que, según el sector, permitiría la entrada de productos más baratos producidos sin cumplir las normas europeas y la venta por debajo de los costes de producción, provocando un incumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria.
Es el momento de alzar la voz y unirnos para revertir esta situación. O lo hacemos ahora o mañana será tarde.