por AntonioDeMiguelAnton | Ene 28, 2026 | Opinión, Política, Varios
He de confesarles que no me ha pillado por sorpresa ni la renuncia ni el motivo de David Uclés a participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil española que se iban a celebrar a principios de febrero en Sevilla. La razón era que el programa contemplaba ponencias del expresidente José María Aznar y de uno de los fundadores de Vox, Iván Espinosa de los Monteros.
España es un país bastante polarizado ideológicamente y esta tendencia ha aumentado en los últimos años. El problema de la polarización no es solo el extremismo sino el alineamiento progresivo de la población en torno a diferentes grupos e identidades excluyentes entre sí. Yo lo viví y sufrí en mis propias carnes en mi época como Portavoz-Concejal por Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara.
El sectarismo y la polarización es uno de los grandes dramas de nuestra sociedad. Es una demostración de intolerancia. El ejemplo más llamativo de este sectarismo e intolerancia que les puedo contar sufrido en primera persona es el de una invitación para una entrevista en el programa de radio “Briandando” de Radio Arrebato para analizar mis dos años de experiencia en la política local. En dicho programa, dirigido por el periodista guadalajareño Álvaro Nuño, intervenían habitualmente los colaboradores Blanca Calvo, cuyo nombre lleva la Biblioteca Pública de Guadalajara y Alejandro Moreno, de Abriendo Fronteras. Ese día se negaron a participar los dos en el programa por mi asistencia a él, por la presencia del representante del Grupo Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara. Por lo visto lo de sentarse con gentes de otras ideas y otras sensibilidades no lo llevaban muy bien.
Este asunto no es solo un tema de intolerancia pura y dura, sino que también es un fenómeno muy presente en distintos contextos e ideologías políticas que deriva hacia un narcisismo moral. Esa superioridad moral y esa creencia o actitud de que las ideas, valores y acciones de tu bando, de tu partido político están intrínsecamente por encima de los de tus adversarios está muy arraigado entre muchos políticos y hace más difícil la convivencia política. Ese escenario sectario y ese dogmatismo enfermizo crea y alimenta la polarización afectiva, en la que no solo se rechazan las posturas contrarias, sino que se desprecia a quienes las defienden. La política necesita de ideales firmes y principios éticos claros, pero no puede caer en la imposición de tu dogma moral. Defender valores, ideas y principios es legítimo y necesario, siempre que no implique negar la legitimidad del que piensa distinto.
Pérez-Reverte llamó «sectario» e «ignorante» a Uclés por su renuncia a participar en estas jornadas sobre la Guerra Civil. Para mí, este tipo de personas y de pensamientos son una especie de racismo ideológico y moral que generan una alta fragmentación social con su actitud de amigo-enemigo y con la demonización del adversario, que no desencadenan en otra cosa que en la confrontación en niveles muy elevados y que por tanto dificulta llegar a acuerdos buenos para la sociedad.
Estudié en el Brianda de Mendoza y fuí alumno del profesor y poeta Fernando Borlán, ideólogo de esa emisora en el propio instituto para poder radiar programas diariamente. Ese día que asistí al programa junto a Álvaro, en esa habitación convertida en radio, no dábamos crédito a la ausencia de los dos contertulios habituales; me acordé mucho de la tolerancia, de la moderación y de la transigencia con las que nos educaba Borlán en sus clases de Lengua y Literatura. Esa tarde-noche fue todo un acto de sectarismo, de cobardía y por supuesto de polarización, como el de Uclés.
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 22, 2026 | Opinión, Política
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha desaparecido temporalmente del panorama mediático y parece que se ha levantado sobre él un muro de silencio y de invisibilidad. Debe de estar siguiendo a rajatabla el popular refrán “Zapatero, a tus zapatos» y por lo visto le han aconsejado e instado a que se ocupe de sus propios asuntos profesionales y personales porque en muy corto espacio de tiempo volverá a ser noticia.
Todos estos ex-presidentes que han ostentado la presidencia del Gobierno tienen derecho a un conjunto de beneficios, uno de ellos es el cobro de una pensión vitalicia. Se trata de un derecho impulsado en la etapa en la que Felipe González lideraba el Ejecutivo, a través de la luz verde al Real Decreto 405/1992. Una pensión vitalicia con una cuantía de 79.336 euros brutos anuales hasta que tiene lugar su fallecimiento. También disponen de un automóvil con chófer, un equipo de seguridad que garantiza su integridad física, acceso a transporte en las compañías de transporte del Estado y una dotación económica para gastos de oficina y alquiler de inmuebles.
Al salir del Gobierno en 2011, Zapatero debía elegir entre la asignación de expresidente (unos 74.580€ anuales) o el sueldo como miembro del Consejo de Estado. Optó por el Consejo de Estado, donde cobró alrededor de 100.000 euros brutos anuales hasta su renuncia en 2015, un puesto que le reportaba más que la pensión de expresidente, además de disfrutar de los beneficios de coche y seguridad.
La lista de privilegios y ventajas de la clase política es interminable. Aparecen muy ocultos y silenciados porque de airearse públicamente la indignación y el cabreo hacía ellos sería aún mayor. Y ocurre en todos los niveles de concreción política, en el europeo, en el nacional, en el autonómico y también en la política local, en la de nuestros Ayuntamientos. Muchos decidimos luchar con todas nuestras fuerzas contra esta lluvia de prebendas, de concesiones, de ventajas y de privilegios tan escandalosos de la clase política. En ningún otro país de Europa los políticos viven mejor ni gozan de mayores privilegios y ventajas que en España, donde el único Estado de Bienestar que existe es el de los políticos.
Y volviendo a Zapatero y sus zapatos. Mientras él y su entorno permanece en absoluto y rigurosos silencio y por detrás siguen empeñados en presentarle como un profesional de la mediación, del diálogo y de la conciliación; su familia y allegados prosperan con una fluidez y una celeridad digna de estudio y de análisis. La captura de Nicolás Maduro le ha vuelto a poner en el centro del debate y está siendo cuestionado su papel de mediador inagotable y resistente trabajador a medida que va apareciendo información detallada de sus negocios. Parece ser que hay indicios muy concluyentes sobre que el expresidente español se dedica a «influir» y a hacer de “interlocutor” del régimen chavista con el resto del mundo y que por ello ha recibido importantes recompensas del régimen venezolano a través de recursos estatales procedentes del petróleo y del oro, así como de un preciso desarrollo logístico de procedencia cubana.
Siempre he creído que en estos asuntos, la realidad es más compleja de lo que nos parece y vemos. Lo que sí creo es que Zapatero es una pieza esencial de todos estos entramados políticos y mercantiles internacionales incluido el de la aerolínea Plus Ultra. Veremos lo que nos depara el tiempo, ese que lo trae y lo lleva todo.
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 15, 2026 | Educación, Opinión, Política
¿Se han dado cuenta que los políticos nos tratan como niños? La clase política nos infantiliza usando la manipulación y el paternalismo, al igual que lo hacen esos padres helicóptero con sus hijos al sobreprotegerlos en exceso, creándoles dependencia, insolvencia, inmadurez y también con una clara y preocupante falta de habilidades de autorregulación y de resolución de problemas… Y lo hacen usando discursos simplistas en lugar de un debate adulto y serio, lo cual se manifiesta en estrategias mediáticas, promesas vacías repletas de verdades a medias, de mentiras intencionadas y generando un sentimiento que no respeta ni nuestra capacidad de decisión ni nuestra capacidad de raciocinio.
Nos presentan programas y medidas como si fueran las mejores para nosotros, sin contar con nosotros y sin abrir un debate profundo, como si nosotros no pudiéramos entender la complejidad de los asuntos y por tanto decidir por ellos. Nos reducen todo a mensajes con eslóganes fáciles de digerir, evitando el debate de ideas en profundidad, lo cual despoja a los ciudadanos de su capacidad de análisis crítico. Utilizan «cortinas de humo» como una táctica para desviar la atención pública de temas incómodos o problemas reales, creando distracciones mediáticas o lanzando asuntos secundarios (a menudo escandalosos o emotivos) para confundir a la gente, ocultar la verdad, generar ruido y evitar que la ciudadanía se enfoque en la verdad o en sus responsabilidades políticas. Crean esas distracciones usando historias emotivas o narrativas complejas para mantener el interés y evitar el análisis crítico. Y emplean la descalificación, el ataque y la victimización; tácticas más propias de comportamientos infantiles que de un diálogo democrático adulto. Eso es una falta de respeto a nuestra inteligencia al no abordar los problemas de forma transparente y madura y al tratarnos como individuos incapaces de gestionar la realidad política.
Unos tratan a los ciudadanos como si fuesen niños y otros tratan a los niños como si fueran bebés; con una vigilancia constante de la vida para acudir en cuanto surge el menor problema y eso les hace incapaces de afrontar los pequeños retos y serán carentes de autonomía. No se debe de estar constantemente mostrando la ayuda ante cualquier cosa que no consiguen, ni evitándoles situaciones difíciles. O dejamos que nuestros hijos tomen las decisiones y las responsabilidades personales relacionadas con su felicidad, su vida y los nuevos retos a los que tiene que enfrentarse o a la larga tendremos adultos inseguros, inmaduros, intolerantes, déspotas e hiperdependientes de los padres ante cualquier problema, necesidad o conflicto; porque han vivido en un “pesebre” acostumbrados a no resolver pequeñas cuestiones cotidianas y envueltos de sobreprotección muy por encima de la que le corresponde a su edad madurativa. Si educamos en la sobreprotección, apenas hay lugar para la frustración. Es por ello que los niños, los jóvenes y por supuesto los adultos sobreprotegidos pueden llegar a ser verdaderamente intolerantes y con nula capacidad resolutiva ante situaciones desfavorables que les produzcan frustración, y no sabrán hacer frente a tal escenario, hasta entonces, prácticamente desconocido porque hemos sobrevolado siempre sobre ellos. Además crearemos individuos muy “blanditos” y tendentes a estar enfermos porque no han aprendido a tolerar la incomodidad. Esa circunstancia explica que muchos de ellos, cuando alcanzan la edad adulta, recurran con mucha rapidez a la medicación para hacer desaparecer cuanto antes el dolor o la frustración.
Lo vemos en los jóvenes universitarios con la excesiva intervención de las familias en los procesos de evaluación, de revisión de exámenes de sus hijos o de solicitud de las prácticas; que en numerosas ocasiones son los padres quienes se lo resuelven… Y es que esa capacidad resolutiva si no se va formando, educando y perfeccionando poco a poco supondrá a la larga un lastre que más tarde podrá desembocar en una baja autoestima. Sin duda los padres helicóptero que desean estar presentes en todo, de una forma obsesiva y que ejercen un control desproporcionado lo hacen con la mejor de las intenciones, pero al rebasar la delgada línea roja de la sobreprotección provocan graves problemas a medio o largo plazo. Por eso es importantísimo que vayan asumiendo responsabilidades y resolviendo problemas para que más adelante, en la vida adulta, que en muchas ocasiones es una selva competitiva y llena de piedras en el camino, les resulte más fácil encontrar un lugar adecuado y sacarse las castañas del fuego.
No se debe de estar encima de ellos en todo momento atendiendo o anticipando cada uno de sus deseos, organizando y estructurando su vida y sus jornadas de ocio, de amistades, de estudio y solucionándoles cada problema. Tampoco nuestra política, y por tanto nuestra legislación, nos debe de tratar como a niños. Ambas cosas son preocupantes.
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 12, 2026 | Opinión, Política
La caída de Maduro y el plan de EE.UU. para Venezuela ha marcado un punto de inflexión no solo en la historia de venezolana, sino también en la historia mundial. Trump ha transformado el sistema de relaciones internacionales en una pura relación de poder y en unas relaciones en la que la fuerza determinará el devenir de muchos países. Se abren nuevos tiempos para un nuevo mundo. Es un tiempo nuevo de negociaciones desiguales, de presiones de los poderosos sobre los que lo son menos. Es un tiempo nuevo de marcar el poderío económico y militar; un tiempo de conquistar territorios que son importantes geoestratégicamente. Este nuevo amanecer del nuevo orden mundial se sujeta en los pilares de la fuerza y en la intervención militar o arancelaria. En el derecho internacional impera la ley del más fuerte. Todos los fuertes tienen su territorio y todos quieren expandirse. Los chinos tienen el este de Asia, los rusos tienen Eurasia y Europa del Este y los Estados Unidos tienen otra zona que abarca desde Groenlandia a Chile.
Todos aquellos que hablan de que Trump se saltó el derecho internacional yo les preguntaría ¿qué Derecho internacional ha protegido a los venezolanos ante las barbaries y ante las afrentas totalitarias del régimen chavista durante estos últimos 30 años? Ninguno, ninguna ley internacional les ha protegido ante los ataques a los derechos humanos que está habiendo allí; ninguna medida cautelar tuvo relevancia. Nadie logró que alguien realizara algo efectivo por los venezolanos y detuviera las matanzas y las privaciones de libertad para con ellos. No ha servido casi ninguna norma internacional en relación con Venezuela, esa es la verdad. ¡Les dejaron solos a los venezolanos! ¡Muriendo de hambre a causa de esa dictadura y obligando a salir corriendo del país en desplazamientos forzosos a más de 8 millones de ellos! El derecho internacional nació para ordenar y regular comportamientos globales, si deja de hacerlo ya no sirve para nada y hay que recurrir a otras soluciones realmente efectivas.
Hoy le ha tocado a Venezuela, mañana posiblemente a Cuba o a Méjico o tal vez a Irán. En Venezuela, como dice mi amiga periodista venezolana, de la que ni tan siquiera puedo decir el nombre por miedo a represalias del sistema chavista, “todo ha sucedido como no lo imaginó casi nadie; la caída de Nicolás Maduro ha sido un momento impactante en la historia contemporánea, pero todo sigue, la vida sigue aquí”. En Venezuela, me dice, “se viven diferentes perspectivas de una realidad. A una semana de la caída de Nicolás Maduro Moros, en Venezuela se percibe un clima de incertidumbre, o como lo dirían los propios venezolanos, se vive el día a día con una tensa calma. Reina el miedo, las celebraciones de quienes son adversos al régimen, se realizaron puertas adentro, sin demostraciones públicas, debido el temor a ser detenidos y encarcelados”.
Allí tras la madrugada del 3 de enero, las compras nerviosas de alimentos perecederos y no perecederos, de combustible, y en algunos casos de agua potable para el consumo humano, fueron las protagonistas, los supermercados quedaron vacíos tras el vuelco de la población a esas compras que buscaban una falsa seguridad dentro de la misma situación. Durante esos primeros días me dice mi amiga “sólo se observaban miembros de los cuerpos de seguridad patrullando, y en algunos lugares, según manifestaron personas en diversos puntos de Venezuela, los llamados colectivos, también salieron a las calles a dar sus rondas de vigilancia”. La Vicepresidente Delcy Rodríguez, conjuntamente con quienes encabezan el régimen, Padrino López, Diosdado Cabello Y Jorge Rodriguez, llamaron a los adeptos al gobierno, a concentraciones de calles y en las diferentes Plazas Bolívar del país, según ellos, con esta acción, para presionar al Gobierno de los Estados Unidos y exigirles la liberación de Nicolás Maduro Moros y de Cilia Flores.
“Los días pasan – me dice mi amiga en conversación telefónica y whatsapps con los que nos comunicamos desde entonces- y en Venezuela, las personas viven realidades alternas y diferentes dentro del mismo país; por un lado están los llamados enchufados o quienes han obtenido beneficios económicos por parte del régimen, estos aún disfrutan de las opulencias, de buena alimentación, de un buen estatus, viven como si nada les afectara, disfrutando de las mieles obtenidas de manera poco lícitas; a la par están los empresarios, algunos que para no perder los que les ha costado sudor y trabajo, han tenido que ceder y a regañadientes, tuvieron que alinearse a las políticas gubernamentales para sobrevivir. Hay quienes mantienen un estatus, trabajadores del campo, dueños de finca, de la tierra, quienes trabajan a diario, pero han tenido que ceder a las estrategias gubernamentales para mantenerse. Aquí nombramos también a los empleados de empresas privadas y públicas, los primeros mejores pagados, quizá con un poder adquisitivo más decente; los segundos, sobreviviendo lo caótico del sector público, con un sueldo que no alcanza para nada, esperando mes a mes la asignación de un bono, que a veces se da a discreción del jefe, para mejorar su ingreso.”
En esta lista de realidades que viven, me dice mia amiga, que “no podemos dejar por fuera a los pensionados y jubilados, quienes no perciben un beneficio digno por sus años de trabajo y edad, solo sobreviven a la vejez, a enfermedades o al día a día, pidiendo a Dios que les alcance el tiempo y los años para ver el cambio, ya que pasan hambre, necesidades y así sobrellevando sus últimos años. Aquí, voy a mencionar –me dice con voz triste y ánimo decaído por experiencia propia vivida- también a los desempleados, que fuimos expulsados de nuestras labores en la administración pública por adversar al régimen y no prestarse para actividades antiéticas”.
En su caso con más de 20 años trabajando para una empresa del sector público de comunicación, y tuvo que que ausentarse de su puesto de trabajo por motivos de salud de un familiar directo que estaba muy grave, y pese a presentar todos sus argumentos y tener el amparo de ley, sus derechos humanos y laborales fueron violentados, le fue suspendido su salario, beneficios y bonificaciones, y sin previo aviso, fue destituida de su cargo, quedando en el aire, sin jubilación, sin salario, sin nada. Hasta la fecha el miedo la invadió y no pudo reclamar nada a las autoridades por miedo a represalias, y hoy en día, sobrevive con su familiar delicado de salud, desempleada y luchando a diario por el pan. Esta persona llora todos los días, se siente triste, su realidad es tan diferente a la de muchas personas, a veces no tiene nada para comer, solo toma agua y vive de la fe en que todo cambiará, su mundo se achica en su mente y pude a Dios que las cosas cambien para poder solicitar lo justo y lo trabajado durante tantos años. Así como este caso, en Venezuela hay muchos, por eso hay diferentes perspectivas de una realidad o diferentes realidades en un mismo país.
Es triste tener que callar, llorar, es triste tener que vivir encerrados en un mismo país porque económicamente todo sigue estando igual. El venezolano solo tiene fe, y después de tantos procesos, tras casi 30 años viviendo y sobreviviendo a la dictadura, la población sólo espera que se de el verdadero cambio, sin hacer mucho ruido, cada uno desde su trinchera, celebrando con voz baja cada acción que los acerque a la libertad. Y lo hacen con impotencia, cautela y mucho silencio.
Allí los periodistas, me dice mi amiga periodista, exigen en modo avión libertad de prensa y de expresión en una dictadura disfrazada de democracia. Tras tantos años manipulados por los dirigentes que democráticamente llegaron a las instituciones públicas, con un gobierno que perdió el respeto a la majestad de las instituciones públicas, civiles, militares, tras la máscara de la ideología, con la intención de dominar y obligar a las masas a un solo tubo de pensamiento centralizado, se logró dañar la dignidad y se compró la vida de algunas personas en la sociedad. Se vive, me dice ella, “una época censurada, coartada de libertad de expresión y opinión, con lineamientos dictatoriales, en un país visualizado como democrático, pero manejado desde el socialismo y el comunismo, que tuvo como resultado el sesgo de las necesidades de la población, en sus derechos básicos, en las desmejoras de los trabajadores y ciudadanos con sueldos indignos. Son 26 años en los que se han cerrado medios escritos y audiovisuales, en los que periodistas y comunicadores han sido atacados, encarcelados, intimidados y reprimidos, en fin, la libertad de prensa venezolana, está pendiendo de un hilo, y sólo los valientes han sobrevivido con mucho cuidado. Con esta estrategia, el régimen, cerró las puertas a los verdaderos medios de prensa en el país, quebró plataformas, medios impresos, televisivos y radiales, y afianzó, el supuesto y no profesional medio socialista conformado por influencers arrastrados, por comunicadores y pseudoperiodistas no profesionales, comprados, sin criterio, sin libertad de expresión; ellos se convirtieron en verdugos de la comunicación, de la expresión de quienes persiguen la verdad, los medios creados en revolución, son serviles y esconden la realidad del Venezolano.”
En estos nuevos tiempos -me dice mi amiga al terminar la conversación de ayer- “se esperan cambios, aún se mantiene la fe y esperanza”; y resalta con tono de esperanza “que quienes comunican hoy, se han mantenido, desde el 2002, pasando por el 2010, 2014, 2017 hasta el 2026, con la censura del estado, con las agresiones vividas, con una información silenciada que los obliga a cuidar las palabras y los lleva a actuar con inteligencia emocional y profesional”.
En Venezuela o se recupera la democracia absoluta o se pierde todo. Trump y los suyos tienen que terminar la tarea y no dejar a Venezuela a medias. La transición en Venezuela será lenta y estará llena de riesgos pero tiene que terminarse. Sin duda esa democratización venezolana dependerá del consenso entre élites, la contención de la violencia y el papel decisivo de las Fuerzas Armadas. En este tipo de transiciones es importante el comportamiento no solo de la élite política y militar,sino también del comportamiento y actitud de la sociedad civil. El chavismo intentará engañar a todos, pero no se lo hemos de permitir.
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 7, 2026 | Naturaleza, Opinión, Política, Varios
El sector primario y el mundo rural guadalajareño vuelve mañana jueves 8 de enero a alzar la voz. Agricultores, ganaderos de Guadalajara están llamados a protagonizar una nueva tractorada en defensa del campo. La convocatoria parte de la UNASPI (Unión de asociaciones del sector primario independientes) y aquí en Guadalajara la lidera ADECGU (Asociación en defensa del campo de Guadalajara).
Esta madrugadora primera protesta del nuevo año 2026 se enmarca en un contexto europeo protagonizado por una fuerte oposición y rechazo del sector rural a unas políticas comunitarias y acuerdos comerciales que generan competencia desleal, hunden los precios en origen y ponen en riesgo la soberanía alimentaria europea. Este día habrá movilizaciones y protestas simultáneas en toda España, que según afirman los organizadores podrían prolongarse en el tiempo si no hay respuestas políticas claras y cambios efectivos.
El campo y el mundo rural europeo está harto de las decisiones que se están adoptado en la Unión Europea, que han ido erosionando la rentabilidad del sector primario en favor de intereses comerciales y geopolíticos. El detonante ha sido la posible firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, prevista para el 12 de enero, tras el aplazamiento inicial de su ratificación. Este acuerdo es una amenaza directa a la supervivencia del campo español y europeo y un ataque a la preferencia comunitaria, porque los países de Mercosur como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay competirán con otras condiciones más favorables; con salarios, impuestos y exigencias ambientales, laborales y sanitarias muy inferiores, lo que generará una competencia desleal estructural que el productor europeo no podrá asumir. O se frena este tratado que amenaza seriamente al sector primario español o nuestra salud y seguridad alimentaria estará gravemente amenazada.
Pero estás reivindicaciones van más allá de Mercosur; hace tiempo que nuestro sector primario español vive inmerso en una crisis estructural provocada por la Política Agraria Común (PAC) , el Pacto Verde Europeo, la estrategia “De la Granja a la Mesa” y esos tratados de libre comercio con terceros países tan dañinos para nosotros y tan beneficiosos para países como Marruecos, Egipto Sudáfrica o Ucrania, que han pasado a ser la huerta de Europa y la despensa del cereal, provocando que los precios caigan por debajo de los costes de producción y por tanto un cierre cada vez mayor de explotaciones agrarias debido a esta destrucción del tejido económico y social del medio rural y en consecuencia una aceleración de despoblación rural y de pérdida de soberanía alimentaria por la dependencia total de terceros países.
Mañana jueves no solo todos los agricultores y ganaderos de Guadalajara deberían apoyar esta movilización, también toda la sociedad civil que vivimos en el medio urbano, en las ciudades, porque nos afecta también a nosotros, al precio de nuestra cesta de la compra, al abastecimiento seguro y a nuestra seguridad alimenticia. Todos deberíamos salir a las calles y apretar las tuercas a nuestros responsables políticos, a las administraciones, a las grandes corporaciones y a los sindicatos que están siendo cómplices con sus decisiones y sus silencios de la muerte lenta del campo. Debemos presionarles y obligarles a rechazar el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur, que, según el sector, permitiría la entrada de productos más baratos producidos sin cumplir las normas europeas y la venta por debajo de los costes de producción, provocando un incumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria.
Es el momento de alzar la voz y unirnos para revertir esta situación. O lo hacemos ahora o mañana será tarde.
por AntonioDeMiguelAnton | Dic 18, 2025 | Opinión, Política
Todos los partidos tienen trapos sucios, me refiero a esos asuntos internos, escándalos, corrupción o problemas ocultos que los partidos políticos prefieren silenciar y manejar en privado, bajo la consigna de «los trapos sucios se lavan en casa»; aunque a menudo, por intereses muy perversos, esas prendas que revelan intimidades y miserias se hacen públicas y salen a la luz convirtiéndose en noticia, en investigación judicial o en un tema de debate público.
Lo que define a cada partido político es como lava esa suciedad y cómo se comporta cuando llega a la lavandería del partido. El caso de la guerra interna de Vox y Revuelta que han pasado de aliados a enemigos y esa filtración de estos audios, junto a la denuncia del hasta ahora jefe de redes sociales por una presunta agresión sexual a un menor, ha definido como funciona la lavadora y secadora del partido de Santiago Abascal. dejando al descubierto cómo se las juegan ahí, como se gobierna y lidera, como son las tensiones y las luchas de poder, y como son los trabajos de fontanería en Vox.
Al presidente de Vox nunca le gustaron las Nuevas Generaciones ni las juventudes de los partidos (a pesar de haber sido presidente de ellas en el País Vasco, tal vez por ello, las conoce bien); pero sus ideólogos de cabecera consiguieron convencerle de la importancia de ellas y de usarlos más allá de para hacer ruido. Ese extremismo de la cantera de Vox conducido a su gusto y antojo y manera sería toda una fortaleza porque son batallón en redes sociales y encima consiguen desarrollar un gran ejercicio de acciones y movilización tirando de creatividad; además de estar siempre en el día a día como boinas verdes -le dijeron- que podían jugar otro papel muy importante en la estrategia electoral. El plan hubiese sido perfecto si Revuelta se hubiese dejado manipular y sus líderes hubiesen sido obedientes, pero no fue así. Para Abascal han atacado su autoridad y han sido desleales, infieles, irresponsables e indisciplinados por el mero hecho de discrepar y tener pensamiento propio.
Vox no tiene nada de autenticidad ni de extraordinario, no es sobresaliente ni singular, no es exclusivo. No queda solo Vox; Vox es más de lo mismo, es un partido más del Sistema, es partitocracia en estado puro, con sus fontaneros también, como todos los partidos, que se encargan de limpiar todo lo que pueda dañar la imagen del partido y sobre todo del líder. Les conozco muy bien por experiencia vivida propia y por haberles hecho frente en más de una ocasión; son muy opacos, carentes de honradez y sinceridad, sin valores éticos. Son muy sumisos y obedientes, con una ambición desmedida por medrar y una ganas desmesuradas de agradar al líder y a las élites del partido. Están puestos ahí para que no se tuerza ni se desvíe nadie del carril que ha marcado el gran líder; hacen el trabajo sucio y asqueroso que no se puede mostrar ni sentir que se hace. Son muy opacos y manejan información muy comprometedora que gestionan sin miramientos, sin moralidad, sin sentimientos y sin humanidad. Reprimen la disidencia interna y cualquier pensamiento diferente, para de esa forma asegurar la continuidad de su amado líder en el poder del partido. Sus actividades son en muchas ocasiones apaños, “ñapas” y manejos turbios muy espurios que no pueden salir nunca a la luz mientras se están fraguando. El puesto que desempeñan no lo paga el partido, normalmente tienen un cargo en la administración, o son asesores o responsables de alguno de los chiringuitos públicos del partido. Vox es un partido como los demás, con unos protocolos flojos, con unos órganos de garantías poco garantista, sin equidad e imparcialidad, en el que priorizan -como los demás- el no dañar la imagen del partido; con unos canales de denuncia -como los demás- poco accesibles o poco confiables, con sanciones débiles, y con una cultura interna que no prioriza la protección real a víctimas y para ello clausura, archiva, silencia, esconde o posterga el lavado de esos trapos sucios.
Todos los que hemos salido del cortijo de Abascal hemos salido decepcionados, hartos y saturados del uso que dan a esta lavadora, de la poca transparencia y de como se enfrentan a los problemas, tienen el don de estropear más las cosas en vez de arreglar un problema o conflicto. Todos los que nos fuimos, nos fuimos cansados de ver como Abascal convertía día día un partido joven en el negocio del patriotismo, tratando de hacer crecer estructuras pantallas y paralelas como sindicatos, fundaciones y numerosas asociaciones satélite. Toda una red de organizaciones que trabajan en distintos ámbitos, áreas, temas y territorios de España para difundir y extender las ideas y argumentario de Vox y de esa forma retroalimentar todas sus acciones con apariencia de movimientos surgidos espontáneamente de la sociedad civil. Son sus tentáculos y se camuflan con nombres aparentemente sociales y apolíticos, pero en realidad son la voz y la herramienta del partido en las calles. Organizan actos y manifestaciones o recogidas de firmas pero no son independientes. Algunos de sus líderes, presidentes o referentes son miembros vinculados al Vox de Abascal con cargo orgánico e incluso institucional.
Abascal y los suyos no se mancharon de barro durante la DANA, ni ayudó a limpiar garajes, casas, calles y parques, ni repartió fregonas, guantes o detergente, ni socorrió a ningún vecino, ni ha estado en las manifestaciones exigiendo dignidad, justicia y la verdad. Les dio igual los sufrimientos de los valencianos y su dolor. Uso a Revuelta como tapadera. Él solo quiso hacer caja y esparcir su populismo para que, en lugar de señalar a todos los responsables, Mazón incluido, recogiese frutos en forma de votos con el “peor va el país mejor para nosotros”. ¡Menudo patriotismo barato. Menudo amor a España!
Debemos de exigir a los partidos -a todos- que hagan limpieza en sus estructuras, en sus códigos, en sus protocolos y que en vez de tenerlos guardados en un cajón o en en el disco duro del ordenador, los enseñen y los apliquen: la teoría no sirve sin la práctica, sin la ejemplaridad. O se limpia la política de corruptos, de mangantes, de acosadores, y ladrones, o se entrará en una crisis democrática sin precedentes y de la Política con mayúsculas.