LOS BOOMERS, SUS HIJOS Y SU DESTINO.

Acabo de terminar de leer el libro «Los hijos de los boomers», de Estefanía Molina en el que analiza la situación actual de la juventud en España, donde el pasotismo ante los problemas como la vivienda, los salarios y la precariedad se vuelve insostenible.

Es todo un manifiesto que nos habla de la desigualdad entre generaciones y la frustración de los jóvenes. La autora insiste en el libro que los políticos españoles y sus partidos no se atreven a afrontar este problema y que carecen de visión y les falta horizonte para hacerlo porque pareciese que “gobernar se haya convertido en gestionar ciclos cortos sin miras al futuro”. Vivimos tiempos de ruido y polarización política y olvidamos lo esencial; que solo se puede analizar con la debida serenidad, y ahora no la hay para traer a la escena y al debate político esas reformas valientes que darían una respuesta a este grave problema intergeneracional. Estefanía nos advierte de que si no se toman medidas, esta generación de los hijos de los boomers podrían ser cada vez más antisistemas y podría poner en riesgo las conquistas políticas y el estado del bienestar que se han logrado hasta ahora.

Sin ningún género de duda el libro te hace reflexionar y repensar las estructuras sociales y políticas que han llevado a esta situación, y a considerar qué cambios son necesarios para construir un futuro más equitativo. Es una llamada de atención a lo que puede ocurrir en un futuro no muy lejano debido a que ese modelo de bienestar de los años 80 y 90 ha desaparecido para los jóvenes actuales, quienes sufren salarios míseros y falta de acceso a la vivienda.

Molina nos dice en las primeras páginas de su libro que “se ha condenado a una generación entera a vivir de la buena voluntad de sus padres y, probablemente, de la dependencia del Estado cuando sean mayores, es una una generación con una profunda frustración, una generación perdida”. En el libro, también nos recuerda que la generación de sus padres logró prosperar confiando en la idea de «la cultura del esfuerzo como forma de progreso». Cuando dejas de creer en ese modelo del esfuerzo para mejorar tu vida, en el que a mi también me educaron mis padres, pierdes no solo la confianza y la autoestima, también el motor de vida.

Vivimos momentos, como dice la autora, en el que se ha generado tal necesidad de que los padres maquillen las miserias de sus hijos que se les ha hecho individuos dependientes, poco autónomos y muy dependientes emocional y económicamente de los padres. Necesitan de ellos para vivir, para solucionar sus problemas y para secar sus continuas lágrimas, debilidades y frustraciones. Ellos han vivido en hogares en los que no faltaba de nada y en el que sus padres atendían todas sus necesidades sin pedir nada a cambio en un profundo acto de solidaridad. Vivieron y viven en un pesebre del que no quieren salir.

Creo que a medida que el problema y ese sentimiento de hastío vaya creciendo y se vaya extendiendo por todos los jóvenes, van a aumentar las ganas de romper con este sistema establecido y los partidos de la motosierra se aprovecharán de ello al saber capitalizar este descontento, aunque luego no aporten soluciones reales, como ocurrió con “el asalto a los cielos” del que hablaba Pablo Iglesias en 2015.

Hay mucho en juego y como dice la autora del libro, si los baby boomers y los partidos del sistema fueran conscientes de lo que está en juego correrían a poner soluciones y a construir un pacto generacional antes de que llegue un día donde el malestar haya crecido tanto que la batalla sea inevitable. El modelo de esforzarse aún vale la pena para ser dueño de tu destino.

IKER JIMÉNEZ Y EL GALGO DE PAIPORTA

La viñeta del valiente y mago del humor gráfico de prensa Puebla que le ha dedicado a Iker Jiménez y a Carmen Porter, en relación al señalamiento que Pedro Sánchez le hizo en la sesión de control en el Congreso y a su programa Horizonte al responder a la bancada del PP afirmando que es “un foco de bulos, un patrón desinformación y de generar odio” es toda una defensa, además de a un amigo, al periodismo libre sin censuras ni chantajes.

Puebla elaboró esta viñeta jugando con el lenguaje científico. En ella, Iker dice: «Les dirán que es un bulo… pero he visto un Canis Lupus familiaris», a lo que Carmen responde con humor: «Sí, Iker… es un galgo». Esta broma visual hace referencia tanto a la pasión de Iker por el lobo como a las polémicas recientes sobre desinformación y el «Galgo de Paiporta».

He de confesarles que no se si me gusta más el Iker que apuesta por la defensa, la divulgación y la fascinación del el Canis lupus y por la figura de Felix Rodríguez de la Fuente, al que considera el «último héroe» y un maestro que cambió la conciencia de España, siendo no solo un referente televisivo, sino una figura casi espiritual y un visionario que se adelantó décadas a conceptos como la ecología moderna e incluso a la estructura de Internet; o al iker que hace frente a todo un presidente de España y que sostiene valientemente una visión crítica y defensiva sobre la libertad de prensa, centrada en la independencia del comunicador y el combate contra lo que él denomina la «sedación» del periodismo convencional.

La respuesta de Iker tampoco se queda atrás con esa invitación formal al retar a Sánchez a acudir al plató sin textos ni guiones para debatir sobre bulos y comunicación. Iker sugirió al presidente que «a lo mejor no le están asesorando bien» al señalar públicamente a un periodista desde la tribuna del Congreso por el mero hecho de informar desde la independencia y libertad. Hoy todo el periodismo español debería salir a defender a Iker y por supuesto el oficio; reivindicando que su labor se basa en la “libertad y la investigación» y que resulta sorprendente que un jefe de Gobierno personalice ataques contra un comunicador de esa manera.

Para Iker hay que comunicar sin miedo, “la verdadera libertad de prensa es incompatible con el temor”. Ha afirmado recientemente que «no se puede comunicar bien si se tiene miedo», señalando que en España existe una «cobardía» generalizada que impide hablar con total franqueza. Hay que ser independientes, críticos y valientes frente al poder. La influencia política en los medios es muy grande y peligrosa si accedemos cobardemente a actitudes censoras por parte de las instituciones hacia los periodistas.

Me gusta mucho ese Iker que reivindica sus inicios como periodista de investigación, defendiendo una metodología que no se quede en la superficie. Él cree que el periodismo actual ha perdido su capacidad de ser un prescriptor de la realidad al volverse demasiado previsible y abducido, no por extraterrestres sino por la clase política, que también tienen un poco de extraterrestres. Iker defiende el uso de plataformas digitales y redes sociales como espacios de resistencia frente a lo que percibe como «censura soft» o limitaciones de las grandes cadenas. Considera que, en el contexto actual, «hablar en libertad va a ser oro». Es crítico con la manipulación informativa y esos ataques cobardes coordinados en redes, haciéndonos sentir a los que las sufrimos en ocasiones estos ataque cobardes, una situación de «indefensión» ante las críticas que se recibe por salirse del discurso oficial.

Periodistas y no periodistas deberíamos agradecer la defensa de esa filosofía periodística y de vida que practica Iker y Carmen, basada en el periodismo y en la crítica y en el derecho a ser un ciudadano libre; y sobre todo en la responsabilidad del comunicador de buscar la verdad por encima de los intereses editoriales o presiones externas.

EL GRAN DESPILFARRO TAMBIÉN EN ARAGÓN

Volvemos este domingo a tener un día electoral, pareciese que nunca hubiésemos dejado de estarlo ni vayamos a dejar de estar. Los partidos políticos siempre están en campaña y han conseguido, por desgracia, trasladarnos las emociones de esa situación y los consiguientes sinsabores de esa cruel batalla abierta por conseguir vendernos sus productos sensacionalistas en las redes sociales y para ocupar el mayor tiempo posible las primeras páginas e inicios de informativos; y también para convertir, en “virales” y titulares las declaraciones de sus candidatos; con mucha frecuencia cargados con información de dudosa veracidad en forma de medias verdades diseñadas por fichajes especialistas nada baratos y por propagandistas expertos en marketing electoral y en todas esas técnicas y estrategias utilizadas para buscar influir en el electorado y maximizar votos.

Estas campañas me recuerdan la película de 1985 «El gran despilfarro», donde el protagonista, interpretado por Richard Pryor, debe gastar una gran suma de dinero en poco tiempo para heredar una fortuna mayor, y decide para ello financiar una campaña política con el eslogan: “¡A ninguno de los anteriores!” en relación al voto y a que ni a él mismo se votaría. Esta sátira política representa la frustración y el hastío del votante y la falta de confianza en las opciones políticas existentes, proponiendo una alternativa de voto en blanco o protesta activa.

Estamos en el esprint final de las elecciones en Aragón y casi todos los datos demoscópicos coinciden en que el bloque de derecha crecerá con mucha fuerza por el impulso de Vox, mientras que el PSOE de Pilar Alegría podrá vivir la noche más triste porque posiblemente se asomará al abismo con mínimos históricos. La batalla entre PP y Vox está muy latente porque se están jugando algún diputado clave para tener más fuerza en las futuras negociaciones por el poder y para tener más libertad de movimientos. Mientras hoy mantienen esa guerra fría echándose en cara que unos son bipartidismo e iguales que los socialistas y los otros que no tienen experiencia de gobierno ni la quieren tener, mañana pactarán para conseguir sus cuotas de poder y de dinero. Así de incongruente y de contradictorios son.

Esta vorágine de campañas en la que estamos metidos me recuerda mucho al «tren de borrascas» que pasa estos días por España y esta sucesión de temporales múltiples que nos traen riesgos de crecidas en ríos y arroyos. Estamos asistiendo a campañas devastadoras, muy simples, vulgares, ramplonas y con falta de ideas y propuestas concretas por parte de los diversos partidos; campañas con un alto nivel de concreción nacional más que regional, campañas con los tópicos, trivialidades y estereotipos de siempre. Campañas que las pagamos nosotros, hasta que algún día algún partido realmente apueste por regenerar nuestra Democracia y elimine la financiación pública de los partidos políticos para las elecciones y destine esos recursos para atender las necesidades más urgentes, como la salud, la educación, las infraestructuras y la vivienda. Subsidiar a los partidos políticos con dinero público debilita la democracia y genera rechazo hacia el sistema político y sus instituciones.

Mientras lleguen ese tipo de partidos y de fórmulas regeneradoras, yo, como el protagonista de «El gran despilfarro» no votaré ¡a ninguno de los anteriores!

INTOLERANCIA PURA Y DURA

He de confesarles que no me ha pillado por sorpresa ni la renuncia ni el motivo de David Uclés a participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil española que se iban a celebrar a principios de febrero en Sevilla. La razón era que el programa contemplaba ponencias del expresidente José María Aznar y de uno de los fundadores de Vox, Iván Espinosa de los Monteros.

España es un país bastante polarizado ideológicamente y esta tendencia ha aumentado en los últimos años. El problema de la polarización no es solo el extremismo sino el alineamiento progresivo de la población en torno a diferentes grupos e identidades excluyentes entre sí. Yo lo viví y sufrí en mis propias carnes en mi época como Portavoz-Concejal por Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara.

El sectarismo y la polarización es uno de los grandes dramas de nuestra sociedad. Es una demostración de intolerancia. El ejemplo más llamativo de este sectarismo e intolerancia que les puedo contar sufrido en primera persona es el de una invitación para una entrevista en el programa de radio “Briandando” de Radio Arrebato para analizar mis dos años de experiencia en la política local. En dicho programa, dirigido por el periodista guadalajareño Álvaro Nuño, intervenían habitualmente los colaboradores Blanca Calvo, cuyo nombre lleva la Biblioteca Pública de Guadalajara y Alejandro Moreno, de Abriendo Fronteras. Ese día se negaron a participar los dos en el programa por mi asistencia a él, por la presencia del representante del Grupo Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara. Por lo visto lo de sentarse con gentes de otras ideas y otras sensibilidades no lo llevaban muy bien.

Este asunto no es solo un tema de intolerancia pura y dura, sino que también es un fenómeno muy presente en distintos contextos e ideologías políticas que deriva hacia un narcisismo moral. Esa superioridad moral y esa creencia o actitud de que las ideas, valores y acciones de tu bando, de tu partido político están intrínsecamente por encima de los de tus adversarios está muy arraigado entre muchos políticos y hace más difícil la convivencia política. Ese escenario sectario y ese dogmatismo enfermizo crea y alimenta la polarización afectiva, en la que no solo se rechazan las posturas contrarias, sino que se desprecia a quienes las defienden. La política necesita de ideales firmes y principios éticos claros, pero no puede caer en la imposición de tu dogma moral. Defender valores, ideas y principios es legítimo y necesario, siempre que no implique negar la legitimidad del que piensa distinto.

Pérez-Reverte llamó «sectario» e «ignorante» a Uclés por su renuncia a participar en estas jornadas sobre la Guerra Civil. Para mí, este tipo de personas y de pensamientos son una especie de racismo ideológico y moral que generan una alta fragmentación social con su actitud de amigo-enemigo y con la demonización del adversario, que no desencadenan en otra cosa que en la confrontación en niveles muy elevados y que por tanto dificulta llegar a acuerdos buenos para la sociedad.

Estudié en el Brianda de Mendoza y fuí alumno del profesor y poeta Fernando Borlán, ideólogo de esa emisora en el propio instituto para poder radiar programas diariamente. Ese día que asistí al programa junto a Álvaro, en esa habitación convertida en radio, no dábamos crédito a la ausencia de los dos contertulios habituales; me acordé mucho de la tolerancia, de la moderación y de la transigencia con las que nos educaba Borlán en sus clases de Lengua y Literatura. Esa tarde-noche fue todo un acto de sectarismo, de cobardía y por supuesto de polarización, como el de Uclés.

TRACTORADA POR LA SUPERVIVENCIA DEL CAMPO

El sector  primario y el mundo rural guadalajareño vuelve mañana jueves 8 de enero a alzar la voz. Agricultores, ganaderos de Guadalajara están llamados a protagonizar una nueva tractorada en defensa del campo. La convocatoria parte de la UNASPI (Unión de asociaciones del sector primario independientes) y aquí en Guadalajara la lidera ADECGU (Asociación en defensa del campo de Guadalajara).

Esta madrugadora primera protesta del nuevo año 2026 se enmarca en un contexto europeo protagonizado por una fuerte oposición y rechazo del sector rural a unas políticas comunitarias y acuerdos comerciales que generan competencia desleal, hunden los precios en origen y ponen en riesgo la soberanía alimentaria europea. Este día habrá movilizaciones y protestas simultáneas en toda España, que según afirman los organizadores podrían prolongarse en el tiempo si no hay respuestas políticas claras y cambios efectivos.

El campo y el mundo rural europeo está harto de las decisiones que se están adoptado en la Unión Europea, que han ido erosionando la rentabilidad del sector primario en favor de intereses comerciales y geopolíticos. El detonante ha sido la posible firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, prevista para el 12 de enero, tras el aplazamiento inicial de su ratificación. Este acuerdo es una amenaza directa a la supervivencia del campo español y europeo y un ataque a la preferencia comunitaria, porque los países de Mercosur como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay competirán con otras condiciones más favorables; con salarios, impuestos y exigencias ambientales, laborales y sanitarias muy inferiores, lo que generará una competencia desleal estructural que el productor europeo no podrá asumir. O se frena este tratado que amenaza seriamente al sector primario español o nuestra salud y seguridad alimentaria estará gravemente amenazada.

Pero estás reivindicaciones van más allá de Mercosur; hace tiempo que nuestro sector primario español vive inmerso en una crisis estructural provocada por la Política Agraria Común (PAC) , el Pacto Verde Europeo, la estrategia “De la Granja a la Mesa” y esos tratados de libre comercio con terceros países tan dañinos para nosotros y tan beneficiosos para países como Marruecos, Egipto Sudáfrica o Ucrania, que han pasado a ser la huerta de Europa y la despensa del cereal, provocando que los precios caigan por debajo de los costes de producción y por tanto un cierre cada vez mayor de explotaciones agrarias debido a esta destrucción del tejido económico y social del medio rural y en consecuencia una aceleración de despoblación rural y de pérdida de soberanía alimentaria por la dependencia total de terceros países.

Mañana jueves no solo todos los agricultores y ganaderos de Guadalajara deberían apoyar esta movilización, también toda la sociedad civil que vivimos en el medio urbano, en las ciudades, porque nos afecta también a nosotros, al precio de nuestra cesta de la compra, al abastecimiento seguro y a nuestra seguridad alimenticia. Todos deberíamos salir a las calles y apretar las tuercas a nuestros responsables políticos, a las administraciones, a las grandes corporaciones y a los sindicatos que están siendo cómplices con sus decisiones y sus silencios de la muerte lenta del campo. Debemos presionarles y obligarles a rechazar el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur, que, según el sector, permitiría la entrada de productos más baratos producidos sin cumplir las normas europeas y la venta por debajo de los costes de producción, provocando un incumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria.

Es el momento de alzar la voz y unirnos para revertir esta situación. O lo hacemos ahora o mañana será tarde.

CUANDO NO HAY SALIDA LA ÚNICA SALIDA ES RESISTIR

Soy de los cree firmemente en la Política como herramienta útil para que la sociedad solucione sus problemas. La política debe ser capaz de abrir espacios para el encuentro, para los acuerdos, para conciliar, para decidir, para armonizar, para formular, para ordenar, para gestionar y para resolver. No tenemos que dar la espalda a la Política y es nuestra obligación como ciudadanos exigir que esas funciones que tiene la Política se desarrollen adecuadamente, sobre todo en lo relacionado con la gestión del poder y de nuestros recursos. Debemos exigir a nuestros políticos honradez y honestidad y una clara y plena vocación de plenitud personal al servicio de los ciudadanos y del bien común o interés general. Nuestros gobernantes han de ser íntegros, porque los elegimos y los pagamos para que lo sean.

El poder siempre ha formado parte de la fórmula para gobernar, está presente en todas nuestras relaciones porque su naturaleza es relacional; es un agente transformador de la sociedad y siempre está fuertemente ligado a la acción política; ahora bien cuando ese poder se ejerce con abuso y de una forma inadecuada todo se deslegitima y por consiguiente esas políticas y ese gobierno se resquebrajan, dando lugar a la aparición de la desconfianza, sobre todo en en escenarios como en los que vivimos a día de hoy en España, que cada vez son más complejos y con múltiples variables.

En mi trayectoria en la Política siempre he tenido presente a Tómas Moro, a él le ofrecieron poder, pero eligió la verdad. Santo Tomás Moro es patrono de los gobernantes, pero también de todos los que luchan por ser fieles a su conciencia. Para él la Política debe ser interpretada como una misión y no como una profesión, y llamó a quienes ocupan cargos políticos a no perder nunca de vista la dignidad de la persona, a trabajar siempre por el bien de la comunidad, a proteger la sociedad en la que vivimos. Él tenía un prestigio y una profesión muy consolidada como abogado y no necesitaba de la Política para vivir, no era de los que querían servirse de la política, sino de los que venían a servir a la política; ni tampoco venía a la política a buscar poder o fama o a beneficiar a amigos y familia. Venía a influir en la Política y a hacer mejor la vida de sus vecinos con sus consejos y con su dedicación; venía a terminar y remendar los vicios consolidados del Sistema a pesar de que sabía que eso le llevaría a vivir tempestades. Para ello animaba a la clase política a ejercer la ejemplaridad, tenía claro que ella y su influencia pueden cambiar, aunque fuese poco a poco. Moro estaba convencido de que el único método para lograr un cambio profundo y duradero en la sociedad, era el buen ejemplo de una forma constante, no puntual. También tenía claro que la pasión por el poder en política es legítima, y que la cuestión está en saber dirigir y enfocar esa ambición hacia los fines propios del ejercicio del poder, que no ha de ser otro que servir a los demás, en vez de servirse a sí mismo. El poder necesita pasión pero también control.

Ayer se celebró la festividad de Santo Tomás Moro pero hoy volvemos al día a día con nuestra frenética y agitada vida política; esto es un no parar y todo cambia en cuestión de minutos. Muchos creen que estamos ante el final del sanchismo y que pronto vendrán elecciones; olvidan que Sánchez tiene muy bien aprendido y grabado a fuego aquella frase de Negrín que “cuando no hay salida, la única salida es resistir”.

 

 

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