por AntonioDeMiguelAnton | Feb 12, 2026 | Naturaleza, Opinión, Política, Varios
La viñeta del valiente y mago del humor gráfico de prensa Puebla que le ha dedicado a Iker Jiménez y a Carmen Porter, en relación al señalamiento que Pedro Sánchez le hizo en la sesión de control en el Congreso y a su programa Horizonte al responder a la bancada del PP afirmando que es “un foco de bulos, un patrón desinformación y de generar odio” es toda una defensa, además de a un amigo, al periodismo libre sin censuras ni chantajes.
Puebla elaboró esta viñeta jugando con el lenguaje científico. En ella, Iker dice: «Les dirán que es un bulo… pero he visto un Canis Lupus familiaris», a lo que Carmen responde con humor: «Sí, Iker… es un galgo». Esta broma visual hace referencia tanto a la pasión de Iker por el lobo como a las polémicas recientes sobre desinformación y el «Galgo de Paiporta».
He de confesarles que no se si me gusta más el Iker que apuesta por la defensa, la divulgación y la fascinación del el Canis lupus y por la figura de Felix Rodríguez de la Fuente, al que considera el «último héroe» y un maestro que cambió la conciencia de España, siendo no solo un referente televisivo, sino una figura casi espiritual y un visionario que se adelantó décadas a conceptos como la ecología moderna e incluso a la estructura de Internet; o al iker que hace frente a todo un presidente de España y que sostiene valientemente una visión crítica y defensiva sobre la libertad de prensa, centrada en la independencia del comunicador y el combate contra lo que él denomina la «sedación» del periodismo convencional.
La respuesta de Iker tampoco se queda atrás con esa invitación formal al retar a Sánchez a acudir al plató sin textos ni guiones para debatir sobre bulos y comunicación. Iker sugirió al presidente que «a lo mejor no le están asesorando bien» al señalar públicamente a un periodista desde la tribuna del Congreso por el mero hecho de informar desde la independencia y libertad. Hoy todo el periodismo español debería salir a defender a Iker y por supuesto el oficio; reivindicando que su labor se basa en la “libertad y la investigación» y que resulta sorprendente que un jefe de Gobierno personalice ataques contra un comunicador de esa manera.
Para Iker hay que comunicar sin miedo, “la verdadera libertad de prensa es incompatible con el temor”. Ha afirmado recientemente que «no se puede comunicar bien si se tiene miedo», señalando que en España existe una «cobardía» generalizada que impide hablar con total franqueza. Hay que ser independientes, críticos y valientes frente al poder. La influencia política en los medios es muy grande y peligrosa si accedemos cobardemente a actitudes censoras por parte de las instituciones hacia los periodistas.
Me gusta mucho ese Iker que reivindica sus inicios como periodista de investigación, defendiendo una metodología que no se quede en la superficie. Él cree que el periodismo actual ha perdido su capacidad de ser un prescriptor de la realidad al volverse demasiado previsible y abducido, no por extraterrestres sino por la clase política, que también tienen un poco de extraterrestres. Iker defiende el uso de plataformas digitales y redes sociales como espacios de resistencia frente a lo que percibe como «censura soft» o limitaciones de las grandes cadenas. Considera que, en el contexto actual, «hablar en libertad va a ser oro». Es crítico con la manipulación informativa y esos ataques cobardes coordinados en redes, haciéndonos sentir a los que las sufrimos en ocasiones estos ataque cobardes, una situación de «indefensión» ante las críticas que se recibe por salirse del discurso oficial.
Periodistas y no periodistas deberíamos agradecer la defensa de esa filosofía periodística y de vida que practica Iker y Carmen, basada en el periodismo y en la crítica y en el derecho a ser un ciudadano libre; y sobre todo en la responsabilidad del comunicador de buscar la verdad por encima de los intereses editoriales o presiones externas.
por AntonioDeMiguelAnton | Feb 5, 2026 | Opinión, Política, Varios
Volvemos este domingo a tener un día electoral, pareciese que nunca hubiésemos dejado de estarlo ni vayamos a dejar de estar. Los partidos políticos siempre están en campaña y han conseguido, por desgracia, trasladarnos las emociones de esa situación y los consiguientes sinsabores de esa cruel batalla abierta por conseguir vendernos sus productos sensacionalistas en las redes sociales y para ocupar el mayor tiempo posible las primeras páginas e inicios de informativos; y también para convertir, en “virales” y titulares las declaraciones de sus candidatos; con mucha frecuencia cargados con información de dudosa veracidad en forma de medias verdades diseñadas por fichajes especialistas nada baratos y por propagandistas expertos en marketing electoral y en todas esas técnicas y estrategias utilizadas para buscar influir en el electorado y maximizar votos.
Estas campañas me recuerdan la película de 1985 «El gran despilfarro», donde el protagonista, interpretado por Richard Pryor, debe gastar una gran suma de dinero en poco tiempo para heredar una fortuna mayor, y decide para ello financiar una campaña política con el eslogan: “¡A ninguno de los anteriores!” en relación al voto y a que ni a él mismo se votaría. Esta sátira política representa la frustración y el hastío del votante y la falta de confianza en las opciones políticas existentes, proponiendo una alternativa de voto en blanco o protesta activa.
Estamos en el esprint final de las elecciones en Aragón y casi todos los datos demoscópicos coinciden en que el bloque de derecha crecerá con mucha fuerza por el impulso de Vox, mientras que el PSOE de Pilar Alegría podrá vivir la noche más triste porque posiblemente se asomará al abismo con mínimos históricos. La batalla entre PP y Vox está muy latente porque se están jugando algún diputado clave para tener más fuerza en las futuras negociaciones por el poder y para tener más libertad de movimientos. Mientras hoy mantienen esa guerra fría echándose en cara que unos son bipartidismo e iguales que los socialistas y los otros que no tienen experiencia de gobierno ni la quieren tener, mañana pactarán para conseguir sus cuotas de poder y de dinero. Así de incongruente y de contradictorios son.
Esta vorágine de campañas en la que estamos metidos me recuerda mucho al «tren de borrascas» que pasa estos días por España y esta sucesión de temporales múltiples que nos traen riesgos de crecidas en ríos y arroyos. Estamos asistiendo a campañas devastadoras, muy simples, vulgares, ramplonas y con falta de ideas y propuestas concretas por parte de los diversos partidos; campañas con un alto nivel de concreción nacional más que regional, campañas con los tópicos, trivialidades y estereotipos de siempre. Campañas que las pagamos nosotros, hasta que algún día algún partido realmente apueste por regenerar nuestra Democracia y elimine la financiación pública de los partidos políticos para las elecciones y destine esos recursos para atender las necesidades más urgentes, como la salud, la educación, las infraestructuras y la vivienda. Subsidiar a los partidos políticos con dinero público debilita la democracia y genera rechazo hacia el sistema político y sus instituciones.
Mientras lleguen ese tipo de partidos y de fórmulas regeneradoras, yo, como el protagonista de «El gran despilfarro» no votaré ¡a ninguno de los anteriores!
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 28, 2026 | Opinión, Política, Varios
He de confesarles que no me ha pillado por sorpresa ni la renuncia ni el motivo de David Uclés a participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil española que se iban a celebrar a principios de febrero en Sevilla. La razón era que el programa contemplaba ponencias del expresidente José María Aznar y de uno de los fundadores de Vox, Iván Espinosa de los Monteros.
España es un país bastante polarizado ideológicamente y esta tendencia ha aumentado en los últimos años. El problema de la polarización no es solo el extremismo sino el alineamiento progresivo de la población en torno a diferentes grupos e identidades excluyentes entre sí. Yo lo viví y sufrí en mis propias carnes en mi época como Portavoz-Concejal por Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara.
El sectarismo y la polarización es uno de los grandes dramas de nuestra sociedad. Es una demostración de intolerancia. El ejemplo más llamativo de este sectarismo e intolerancia que les puedo contar sufrido en primera persona es el de una invitación para una entrevista en el programa de radio “Briandando” de Radio Arrebato para analizar mis dos años de experiencia en la política local. En dicho programa, dirigido por el periodista guadalajareño Álvaro Nuño, intervenían habitualmente los colaboradores Blanca Calvo, cuyo nombre lleva la Biblioteca Pública de Guadalajara y Alejandro Moreno, de Abriendo Fronteras. Ese día se negaron a participar los dos en el programa por mi asistencia a él, por la presencia del representante del Grupo Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara. Por lo visto lo de sentarse con gentes de otras ideas y otras sensibilidades no lo llevaban muy bien.
Este asunto no es solo un tema de intolerancia pura y dura, sino que también es un fenómeno muy presente en distintos contextos e ideologías políticas que deriva hacia un narcisismo moral. Esa superioridad moral y esa creencia o actitud de que las ideas, valores y acciones de tu bando, de tu partido político están intrínsecamente por encima de los de tus adversarios está muy arraigado entre muchos políticos y hace más difícil la convivencia política. Ese escenario sectario y ese dogmatismo enfermizo crea y alimenta la polarización afectiva, en la que no solo se rechazan las posturas contrarias, sino que se desprecia a quienes las defienden. La política necesita de ideales firmes y principios éticos claros, pero no puede caer en la imposición de tu dogma moral. Defender valores, ideas y principios es legítimo y necesario, siempre que no implique negar la legitimidad del que piensa distinto.
Pérez-Reverte llamó «sectario» e «ignorante» a Uclés por su renuncia a participar en estas jornadas sobre la Guerra Civil. Para mí, este tipo de personas y de pensamientos son una especie de racismo ideológico y moral que generan una alta fragmentación social con su actitud de amigo-enemigo y con la demonización del adversario, que no desencadenan en otra cosa que en la confrontación en niveles muy elevados y que por tanto dificulta llegar a acuerdos buenos para la sociedad.
Estudié en el Brianda de Mendoza y fuí alumno del profesor y poeta Fernando Borlán, ideólogo de esa emisora en el propio instituto para poder radiar programas diariamente. Ese día que asistí al programa junto a Álvaro, en esa habitación convertida en radio, no dábamos crédito a la ausencia de los dos contertulios habituales; me acordé mucho de la tolerancia, de la moderación y de la transigencia con las que nos educaba Borlán en sus clases de Lengua y Literatura. Esa tarde-noche fue todo un acto de sectarismo, de cobardía y por supuesto de polarización, como el de Uclés.
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 22, 2026 | Opinión, Política
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha desaparecido temporalmente del panorama mediático y parece que se ha levantado sobre él un muro de silencio y de invisibilidad. Debe de estar siguiendo a rajatabla el popular refrán “Zapatero, a tus zapatos» y por lo visto le han aconsejado e instado a que se ocupe de sus propios asuntos profesionales y personales porque en muy corto espacio de tiempo volverá a ser noticia.
Todos estos ex-presidentes que han ostentado la presidencia del Gobierno tienen derecho a un conjunto de beneficios, uno de ellos es el cobro de una pensión vitalicia. Se trata de un derecho impulsado en la etapa en la que Felipe González lideraba el Ejecutivo, a través de la luz verde al Real Decreto 405/1992. Una pensión vitalicia con una cuantía de 79.336 euros brutos anuales hasta que tiene lugar su fallecimiento. También disponen de un automóvil con chófer, un equipo de seguridad que garantiza su integridad física, acceso a transporte en las compañías de transporte del Estado y una dotación económica para gastos de oficina y alquiler de inmuebles.
Al salir del Gobierno en 2011, Zapatero debía elegir entre la asignación de expresidente (unos 74.580€ anuales) o el sueldo como miembro del Consejo de Estado. Optó por el Consejo de Estado, donde cobró alrededor de 100.000 euros brutos anuales hasta su renuncia en 2015, un puesto que le reportaba más que la pensión de expresidente, además de disfrutar de los beneficios de coche y seguridad.
La lista de privilegios y ventajas de la clase política es interminable. Aparecen muy ocultos y silenciados porque de airearse públicamente la indignación y el cabreo hacía ellos sería aún mayor. Y ocurre en todos los niveles de concreción política, en el europeo, en el nacional, en el autonómico y también en la política local, en la de nuestros Ayuntamientos. Muchos decidimos luchar con todas nuestras fuerzas contra esta lluvia de prebendas, de concesiones, de ventajas y de privilegios tan escandalosos de la clase política. En ningún otro país de Europa los políticos viven mejor ni gozan de mayores privilegios y ventajas que en España, donde el único Estado de Bienestar que existe es el de los políticos.
Y volviendo a Zapatero y sus zapatos. Mientras él y su entorno permanece en absoluto y rigurosos silencio y por detrás siguen empeñados en presentarle como un profesional de la mediación, del diálogo y de la conciliación; su familia y allegados prosperan con una fluidez y una celeridad digna de estudio y de análisis. La captura de Nicolás Maduro le ha vuelto a poner en el centro del debate y está siendo cuestionado su papel de mediador inagotable y resistente trabajador a medida que va apareciendo información detallada de sus negocios. Parece ser que hay indicios muy concluyentes sobre que el expresidente español se dedica a «influir» y a hacer de “interlocutor” del régimen chavista con el resto del mundo y que por ello ha recibido importantes recompensas del régimen venezolano a través de recursos estatales procedentes del petróleo y del oro, así como de un preciso desarrollo logístico de procedencia cubana.
Siempre he creído que en estos asuntos, la realidad es más compleja de lo que nos parece y vemos. Lo que sí creo es que Zapatero es una pieza esencial de todos estos entramados políticos y mercantiles internacionales incluido el de la aerolínea Plus Ultra. Veremos lo que nos depara el tiempo, ese que lo trae y lo lleva todo.
por AntonioDeMiguelAnton | Ene 15, 2026 | Educación, Opinión, Política
¿Se han dado cuenta que los políticos nos tratan como niños? La clase política nos infantiliza usando la manipulación y el paternalismo, al igual que lo hacen esos padres helicóptero con sus hijos al sobreprotegerlos en exceso, creándoles dependencia, insolvencia, inmadurez y también con una clara y preocupante falta de habilidades de autorregulación y de resolución de problemas… Y lo hacen usando discursos simplistas en lugar de un debate adulto y serio, lo cual se manifiesta en estrategias mediáticas, promesas vacías repletas de verdades a medias, de mentiras intencionadas y generando un sentimiento que no respeta ni nuestra capacidad de decisión ni nuestra capacidad de raciocinio.
Nos presentan programas y medidas como si fueran las mejores para nosotros, sin contar con nosotros y sin abrir un debate profundo, como si nosotros no pudiéramos entender la complejidad de los asuntos y por tanto decidir por ellos. Nos reducen todo a mensajes con eslóganes fáciles de digerir, evitando el debate de ideas en profundidad, lo cual despoja a los ciudadanos de su capacidad de análisis crítico. Utilizan «cortinas de humo» como una táctica para desviar la atención pública de temas incómodos o problemas reales, creando distracciones mediáticas o lanzando asuntos secundarios (a menudo escandalosos o emotivos) para confundir a la gente, ocultar la verdad, generar ruido y evitar que la ciudadanía se enfoque en la verdad o en sus responsabilidades políticas. Crean esas distracciones usando historias emotivas o narrativas complejas para mantener el interés y evitar el análisis crítico. Y emplean la descalificación, el ataque y la victimización; tácticas más propias de comportamientos infantiles que de un diálogo democrático adulto. Eso es una falta de respeto a nuestra inteligencia al no abordar los problemas de forma transparente y madura y al tratarnos como individuos incapaces de gestionar la realidad política.
Unos tratan a los ciudadanos como si fuesen niños y otros tratan a los niños como si fueran bebés; con una vigilancia constante de la vida para acudir en cuanto surge el menor problema y eso les hace incapaces de afrontar los pequeños retos y serán carentes de autonomía. No se debe de estar constantemente mostrando la ayuda ante cualquier cosa que no consiguen, ni evitándoles situaciones difíciles. O dejamos que nuestros hijos tomen las decisiones y las responsabilidades personales relacionadas con su felicidad, su vida y los nuevos retos a los que tiene que enfrentarse o a la larga tendremos adultos inseguros, inmaduros, intolerantes, déspotas e hiperdependientes de los padres ante cualquier problema, necesidad o conflicto; porque han vivido en un “pesebre” acostumbrados a no resolver pequeñas cuestiones cotidianas y envueltos de sobreprotección muy por encima de la que le corresponde a su edad madurativa. Si educamos en la sobreprotección, apenas hay lugar para la frustración. Es por ello que los niños, los jóvenes y por supuesto los adultos sobreprotegidos pueden llegar a ser verdaderamente intolerantes y con nula capacidad resolutiva ante situaciones desfavorables que les produzcan frustración, y no sabrán hacer frente a tal escenario, hasta entonces, prácticamente desconocido porque hemos sobrevolado siempre sobre ellos. Además crearemos individuos muy “blanditos” y tendentes a estar enfermos porque no han aprendido a tolerar la incomodidad. Esa circunstancia explica que muchos de ellos, cuando alcanzan la edad adulta, recurran con mucha rapidez a la medicación para hacer desaparecer cuanto antes el dolor o la frustración.
Lo vemos en los jóvenes universitarios con la excesiva intervención de las familias en los procesos de evaluación, de revisión de exámenes de sus hijos o de solicitud de las prácticas; que en numerosas ocasiones son los padres quienes se lo resuelven… Y es que esa capacidad resolutiva si no se va formando, educando y perfeccionando poco a poco supondrá a la larga un lastre que más tarde podrá desembocar en una baja autoestima. Sin duda los padres helicóptero que desean estar presentes en todo, de una forma obsesiva y que ejercen un control desproporcionado lo hacen con la mejor de las intenciones, pero al rebasar la delgada línea roja de la sobreprotección provocan graves problemas a medio o largo plazo. Por eso es importantísimo que vayan asumiendo responsabilidades y resolviendo problemas para que más adelante, en la vida adulta, que en muchas ocasiones es una selva competitiva y llena de piedras en el camino, les resulte más fácil encontrar un lugar adecuado y sacarse las castañas del fuego.
No se debe de estar encima de ellos en todo momento atendiendo o anticipando cada uno de sus deseos, organizando y estructurando su vida y sus jornadas de ocio, de amistades, de estudio y solucionándoles cada problema. Tampoco nuestra política, y por tanto nuestra legislación, nos debe de tratar como a niños. Ambas cosas son preocupantes.