por AntonioDeMiguelAnton | Feb 14, 2016 | Opinión, Política
Ha llegado el tiempo de sacrificio dice Esperanza Aguirre tras su dimisión como presidenta del PP en Madrid por no haber vigilado a todos esos cargos designados por ella que están imputados e investigados en presuntos casos de financiación ilegal del PP madrileño. De nuevo la corrupción es la noticia del día…Otra vez los escándalos de corrupción forman parte de los temas de conversación de la sociedad española.
Es asombroso e irritante el cinismo que hay en este asunto de la corrupción. Es cierto que este modelo democrático que tenemos nos lleva inexorablemente a la corrupción. Es cierto que la clase política es endogámica y se ha hecho dueña y señora del estado. Es cierto que nuestros políticos, sus partidos y su gestión, en numerosas ocasiones, acaban en casos de corrupción. Pero el asunto es más gordo y no solo está en nuestra clase política sino en nuestra sociedad, en nuestra educación, en nuestros valores.
Hemos permitido esta corrupción, hemos participado en ella, hemos crecido con ella, la hemos consentido, hemos mirado para otro lado…Esto es lo grave.
La sociedad española es una sociedad en la que abunda la corrupción en el más amplio y duro sentido que lleva esta declaración. Estamos expuestos a continuos casos de corrupción y picaresca española, forma parte del ADN de muchos españoles… Hoy mismo, tras una jornada de paseo por la montaña comentaba a mis compañeros de caminata que en esta asunto de la corrupción todo seguirá igual mientras nuestros valores no cambien. Les comentaba que no solo hay corrupción en nuestra clase política si no en nuestra sociedad, en nosotros. Y que nada cambiará mientras no cambiemos nuestros valores. Necesitamos regenerar no solo nuestros partidos si no toda la sociedad española.
Paradójicamente tras finalizar la conversación, uno de ellos, en tono de sueño deseado, nos proponía salir mañana lunes de viaje al norte de España. Mi contestación fue tajante: “ojalá pudiese, pero tengo que trabajar”…La respuesta automática de otro de los compañeros de paseo fue rotunda: “vas porque tu quieres…algunos tenemos unos amigos médicos que nos darían una baja instantánea…Y a disfrutar”.
No sé si un día conseguiremos que esto cambie, pero… En fin de momento así están las cosas y así seguirán si no cambiamos.
por AntonioDeMiguelAnton | Feb 3, 2016 | Espiritualidad
El otro día leí un estudio de la universidad de Nevada que comentaba que cada vez vive más gente sola en algún momento de su vida. Muchos de nosotros acabaremos viviendo solos. Dice el estudio también que vivir solo es de más calidad porque te permite tener muchas más experiencias vitales que viviendo acompañado. Incluso haces más sociedad y te relacionas más. En soledad dejamos ese espacio en blanco para escuchar sin interferencias lo que sentimos y necesitamos.
Admito que desde hace unas semanas he comenzado a vivir solo y confieso sin el menos rubor que estoy aprendiendo a disfrutar de ello. Siempre creí que la soledad era vacio y tristeza… ¡Que equivocado estaba! Gestionada adecuadamente, la soledad, es muy importante y necesaria. Es el mejor camino para escuchar sin ningún tipo de interferencias la voz de tu interior. La soledad es fundamental para convertirnos y crecer como personas, es un abono con el que tenemos que abonar nuestra vida, pues nos permite enfocar mejor “lo importante” que “lo que me rodea”. “La soledad no es aquello que sucede cuando estás solo, sino aquello que sientes cuando no puedes estar contigo mismo.”
Mi casa, ahora, tiene un grado de autentica libertad que jamás he encontrado en otros hogares en los que he convivido…Y percibirlo, tocarlo, olerlo no solo me proporciona serenidad, sino que además, es una manifestación de la tranquilidad. Hay que poner en valor la soledad en este mundo que constantemente te exige todo el tiempo compañía y que encima ve mal la soledad.
Al día de hoy, paz, silencio, felicidad son mis compañeras de piso. Las dos primeras me dan tranquilidad y me evitan problemas. La tercera, la felicidad me los resuelve. He comenzado a divertirme estando solo, a crecer como persona, a recargar pilas emocionales y mentales, a sentarme en el sofá y reflexionar. Ahora tengo libertad para hacer lo que quiero, soy más independiente, tengo más diálogos y comunicación conmigo mismo…internos. He comenzado a descansar de aquella fatiga que me provocaba intentar solucionar problemas, complacer y hacer feliz a mi compañera de piso. Ahora no tengo que disculparme por nada a nadie, bueno sí, a mí mismo.
Por fin tengo un ambiente confortable y tranquilo, todo el sofá para mí, el mando de la tele, toda la cama, todos los cajones y armarios. Puedo comer cuando quiero, ir en zapatos por la casa, dejar la taza del desayuno sin fregar, improvisar, hacer y romper planes sin avisar, sin dar explicaciones…Puedo pensar, reflexionar, imaginar, divagar, desperezarme, escucharme, escribir cuando quiera. Hacer estas cosas solo me hace sentir más yo que nunca y que nada.
Vivir solo no es sinónimo de estar solo, incluso tal vez –como dice el estudio- sea antónimo…. Vivir solo es tener más tiempo para ti. Mi sentimiento por fin es de alegría, de tranquilidad…¡Qué bien!…Si alguna vez te roban la soledad que al menos te ofrezcan una verdadera compañía.
por AntonioDeMiguelAnton | Nov 4, 2015 | Espiritualidad, Opinión
A veces se nos va la vida tratando de vivir la vida de los demás. Dedicamos gran parte de nuestra vida a prejuzgar la vida de los otros y a construir una verdad alternativa a partir de lo que nuestro cerebro interpreta con esos prejuicios con los que solemos simplificar las cosas. Nuestro cerebro ocupa gran parte de su energía en predecir, inventar e imaginar. Y lo construye en ocasiones a partir de prejuicios, sin conocer apenas la situación o la persona sobre la que se levanta todo ese infundio.
Vivir así constantemente, mirando a los demás y construyendo un mundo paralelo es como vivir mirando al abismo…Si miras mucho tiempo al fondo del abismo, el abismo puede pasar a formar parte de ti y entonces tu vida se convierte en vivir la vida de los demás.
Cuanto más fuerte es nuestra arquitectura moral, nuestros principios y convicciones, menos necesitamos beber del manantial del prejuicio y por supuesto, menos amenazados nos sentiremos en nuestra autoestima. Los prejuicios nos impiden cambiar y hacen que siempre estemos situados en el mismo lado del tablero, con las mismas formas de ver las cosas y con los mismos posicionamientos que siempre tuvimos. En muchas ocasiones se crean por conveniencias o por vagueza… Por no enfrentarse a la realidad, por no querer conocerla o incluso por no querer reflexionar más allá de las fantasías que nuestro cerebro crea.
Tenemos la mala costumbre de no querer conocer a las personas de verdad, de conjeturar sobre su vida, sobre sus decisiones, sobre sus acciones. Tenemos la mala costumbre de conocer tarde, de valorar tarde, de pedir tarde, de preguntar tarde, de entender tarde. Siempre lo dejamos para luego y este luego da paso a otro luego.
Siempre he pensado que el ahora en ciertos asuntos es importante; la amistad es uno de ellos. Si dejas que la amistad se mueva en estas tierras movedizas del luego, entonces, estás abonando para que los prejuicios inunden toda tu relación de amistad y deje la categoría de incondicional y desinterés. Un amigo es aquel que no se deja llevar por sus prejuicios, es alguien incondicional.
Es posible que necesitemos más tiempo para conocer mejor a nuestro cerebro y controlar nuestras emociones y a ese afán de prejuzgar que no lleva a otro sitio que al abismo.
por AntonioDeMiguelAnton | Oct 5, 2015 | Espiritualidad
Se han dado cuenta que las cosas más importantes de nuestra vida pasan desapercibidas ante nosotros. ¡Y eso que están cerca de nosotros!… Tal vez demasiado cerca. Tan cerca, tan simples, tan sencillas, tan normales que no las vemos, no las apreciamos. Para verlas -como decía Saint- Exupery en el Principito- hay que mirarlas con el corazón…”Solo se ve bien con el corazón”.
Lo que de verdad importa no se ve, no se toca, no se escucha, no se habla y en muchas ocasiones, cuando se trata ni se llega a comprender. Solo se puede sentir con el corazón. El corazón tiene argumentos que la razón, muchas veces no alcanza a comprenderlos…La mente censura y desaprueba constantemente al corazón.
Lo que de verdad importa pasa inadvertido en contextos inadecuados. Solo con el corazón podemos extraerlo de este contexto y sentirlo. El ojo solo nos permite ver una pequeña parte de ese iceberg…Hay mucho más en el interior, en la esencia…Y para ello necesitamos el corazón.
A lo largo de nuestra vida vamos fabricando nuestras gafas y las lentes, a través de las que vemos el mundo y analizamos cada una de esas cosas que nos pasa por la mente, por la razón. Damos demasiada importancia a estas gafas y prestamos demasiada atención a ver esas cosas, a interpretarlas bajo esos cristales, pero olvidamos a nuestro corazón y a la máquina de sentir que tenemos en él que nos permite percibir lo que de verdad importa. ¡Cuánto ciego de corazón que hay! No temas que se desgaste o rompa tu corazón por sentir, el único corazón roto es el que nunca ha sentido nada.
Para poder ver lo que de verdad importa hay que entrar sin estas gafas; no hacen falta, tan solo hay que entrar con el corazón abierto para sentir y disfrutar de aquello que realmente importa. Escribir me permite acercarme a lo que de verdad importa, escribir me permite desaparecer, alejarme, irme muy lejos y luego aparecer…Llorar, reír, encontrar, compartir, sentir, responder, preguntar…A veces suponemos en vez de preguntar…Escribir me deja, ver, ilusionarme, desenamorarme, vivir con intensidad, con espiritualidad, de un forma profunda, entregada, con emociones a flor de piel.
Es importante aprender a invertir el tiempo en lo que de verdad importa, con quien de verdad importa. La vida es una aventura apasionada en la que ocurren muchas cosas inesperadas. No trates de que sea un viaje organizado en el que lleves todo atado y planeado. No te ates a lo que no te gusta y a quien no te gusta. Vuela hacia donde te lleve el viento.
Muchos huyen de lo que de verdad importa y prefieren quedarse en la frialdad de lo simple. De ti depende, en tus manos está, en tu corazón. Deja tus ojos y tu mente por un instante.
por AntonioDeMiguelAnton | Sep 18, 2015 | Opinión
El amor nos endulza cada momento de nuestra vida, nos da la vida cuando germina en nosotros, pero su ausencia nos la quita y nos va matando poco a poco cada día…Supera todas las leyes que la razón nos impone, es delirante, miserable e irracional. Es muy difícil de entender, viene y va cuando menos te lo esperas, cuando apenas estás preparado…si es que alguna vez se está.
Hoy mi sufrimiento, mi dolor y mi pena es muy grande, siento que una parte de mi muere, siento frío, dolor, mucho vacío. No se cuanto tardaré en recuperarme de esta tristeza que hoy me envuelve, pero si sé que nuestro amor era imposible y que ahora sólo queda un camino: decir adiós y gracias por lo vivido, por lo sentido, por lo aprendido.
No se puede, no se debe de pasar una vida entera viendo como nos destruimos, sufriendo, llorando y esperando que ese círculo vicioso y tóxico en el que nos movíamos, crease un mundo paralelo que nos anestesiase de tanto desamor, de tanta decepción y de tanta soledad acompañada, que es la peor. El amor se tiene que construir en la alegría, en la confianza, en el respeto, en la libertad. El nuestro ya se movía en las tierras movedizas de la ausencia, de la rutina, de la monotonía, del aburrimiento…En vacíos repletos de angustia, de desidia… Y cuando eso ocurre pronto deja de hacer falta ese amor…Donde no puedes amar es mejor pasar de largo y alejarte. No se puede vivir en la soledad, en la distancia, en la mentira.
Día a día nos decíamos adiós poco a poco… Con cada cosa que hacíamos solos, con tanta ausencia; con tanta soledad nos íbamos despidiendo. Ese adiós me dolía mucho más que el que hoy te escribo. Ese adiós es el que poco a poco me consumía, me alejaba de ti…Ese amor nunca hubiera desaparecido si no lo hubiéramos abandonado, pues todo lo que se hace o no se hace en el amor tiene consecuencias…Y hay que estar muy atentas a ellas. A veces si no lo cuidas como debes muere lentamente, sin darte cuenta se va apagando.
No hay peor sensación en el amor que ir viendo como aquella persona que considerabas un cimiento en tu vida te ve como si fueras un complemento auxiliar a su propia vida de supervivencia, de infelicidad, de sufrimiento, de tristeza, de ansiedad y de inconformismo que lleva…Porque cuando te creas unas expectativas que no son realidad, cuando idealizas al amor de tu vida y lo quieres como en las películas de Disney, cuando imaginas así tu futuro respecto al amor, entonces llegará la desilusión y la decepción, la infelicidad y la tristeza. El amor son todas y cada una de las circunstancias que rodea a la pareja, en ellas y sólo con ellas hay que vivir y crear esa historia de amor fundamentada y sujetada bajo esos pilares básicos que cada uno arrastramos y portamos en nuestra mochila vital.
Te doy las gracias por todo, que en resumidas cuentas es la mejor forma que encuentro para decirte adiós. Adiós amor, muchas gracias, buena suerte y se feliz, ya que conmigo no lo fuiste. Ojalá encuentres esa paz, esa felicidad y ese amor que desde el principio de nuestro amor ya echabas en falta por las circunstancias que nos rodeaban, y que jamás permitieron florecer en ti un amor verdadero. Hay ocasiones en la vida en las que hay que huir desde un inicio si ves que no es posible quedarte para siempre… En fin, las cosas terminan y se olvidan para dejar hueco a otras mejores que puedan comenzar, que puedan ocurrir. Es una lección más que aprendo en esta ocasión; esta es muy dolorosa, pero tengo la firme convicción que las lecciones más importantes de la vida normalmente se aprenden de forma dolorosa… Y esta lo es…Y mucho. La cuestión ahora es hacer de las pérdidas ganancias…Y lo voy a hacer.
Hoy quiero dar un giro a mi vida de 180 grados y librarme de todo este sueño que he vivido a tu lado. Soy consciente que ser feliz no es tener una vida perfecta, pero quiero elegir otro camino alejado de tanta soledad acompañada, esa soledad que tanto me acompañó en la cama, en la comida, en la merienda, en la cena… En mis cumpleaños, en mis viajes, en mis paseos en bicicleta, en el cine, en mis caminatas por el río, por la montaña…En el Otoño, en la primavera, en el verano, en los inviernos… En mis pensamientos, en mis decisiones, en mis problemas, en mis decepciones y también en mis pasiones; en las derrotas, en los triunfos, en mis alegrías, en mis tristezas y preocupaciones, en la dureza, en la ternura; en los fracasos, en las grandes conquistas…Ese hielo de soledad que viví me permitió encontrar respuestas que antes no encontraba, me dio alas y me permitió aprender a acompañarme a mi mismo y a rodearme de otras personas que remendaron esos rotos de abandono y separación que provocabas en mi. Esa soledad sentimental no elegida es muy dura y tuve que acostumbrarme a vivirla. No es fácil convivir con alguien que parece cercano pero de repente, cuando menos lo esperas se vuelve un extraño, frío y muy lejano. No es nada fácil.
Por fin hoy puedo poner un adiós a esta historia interminable…Ya no soy prisionero de mi pasado sino aventurero de mi futuro…Y mi gran aventura ahora pasará por vivir rodeado de personas que me regalen sonrisas no lágrimas, que me ofrezcan tiempo no distancia, que me den besos no mentiras, que me hablen con hechos no con palabras incumplidas…que me ofrezcan felicidad no perdones y arrepentimientos continuados, porque la felicidad existe y está en la cotidianidad de nuestros amaneceres, en nuestros días, en nuestras tardes, en nuestras noches, en nuestros sueños profundos.
Adiós Amor. Hasta siempre.