por AntonioDeMiguelAnton | Sep 30, 2014 | Naturaleza
Por muy lejos que migremos, el espíritu… el alma siempre nos acompaña.
Como explica Mark Rowlands, en su libro «El filósofo y el lobo»; en una parte, muy pequeña, de nuestra alma sigue viviendo un lobo y en otra muy grande un simio. » El simio ve el mundo como una colección de recursos, para satisfacer sus fines… El simio no tiene amigos, sino aliados… Su tendencia es a ver el mundo según el beneficio que puede darnos. El lobo nos dice que los valores del simio son toscos e inútiles… Nos recuerda que lo que posee gran valor no se puede cuantificar… Que a veces hemos de hacer lo que debemos hacer, aunque el cielo se venga abajo»…Migramos pero en nosotros va nuestro alma, va también ese espíritu.
Llevo unas semana en la Naturaleza… necesito de vez en cuando volver a ella para tener la sensación de pureza, de libertad… para cargarme de lo que los hindúes llaman la esencia sátvica… La sabiduría de los Vedas de la India, creen que el universo esta regido por tres fuerzas, por tres gunas: Sattva, la inteligencia, la pureza, el espíritu; Rajas, la actividad, el alma y Tamas, la inercia, el cuerpo. Sattva es ascendente, Rojas horizontal y Tamas descendente.
Necesito caminar por la naturaleza… Es como si caminar en ella me permitiese reorganizar mis vivencias, ampliar mis reflexiones, obtener nuevos conocimientos y experiencias… Necesito andar por senderos, recorrer montañas, bañarme en nuevas aguas puras y cristalinas… Necesito abrazar un árbol, tumbarme bajo el, oler flores, verlas; Necesito dormir al raso y ver estrellas, nubes… Necesito comer frutos silvestres, escuchar pájaros, oler a mojado.
En la naturaleza, creo que está la solución a nuestros males… Ella nos está diciendo a voces, con claridad, con pureza, con inteligencia, como hemos de salir de este laberinto de sistema en el que nos hemos perdido…
…El agua nos muestra que es fuerte cuando se unen esas pequeñas gotas de agua… Unidas son capaces de formar ríos, mares, océanos… Unidas garantizan su vida, no se evaporan con facilidad, pueden ser oasis en el desierto y dar agua al que lo necesita… Cada gota por si sola no puede recuperar su libertad… No hay que tener miedo a unirse con otras gotas por pánico a dejar de ser uno mismo o a no poder llover donde uno quiere… Que importante-como dije un día aquí mismo- es esa “conciencia colectiva” de estas gotas de agua. Parece que supiesen que forman parte de algo y que conociesen de lo importante que es establecer relaciones y vínculos con sus iguales y con el medio que les rodea. Es como si su conciencia individual, les mostrase el camino hacia la comunidad. Ese dinamismo y esa fluidez es tan importante en la vida…
…La hiedra nos muestra como, aunque la tierra sea estéril, la sombra permanente y el suelo poco apto para crecer… Como a pesar de no ver la luz, es capaz de crecer y cubrir el suelo, creando pequeñas raíces adventicias, que se adhieren a distintas superficies para poder generar nuevas plantas…
…La magnetita, los imanes son cuerpos que tienen la capacidad de atraer objetos de hierro y acero. Este poder de atracción se va debilitando con la distancia… Al disminuir esa distancia amplias el campo magnético… Que importante es la cercanía!
Con permiso de ustedes voy a seguir andando por el sendero… Había parado un rato, bajo un inmenso laurel, a contarles esto… Se animan a caminar un rato?
por AntonioDeMiguelAnton | Sep 30, 2014 | Naturaleza
Quizás, muchos ya lo conozcan, pero a mí este video de la serie Minuscule de Thomas Szabo: El sueño de un caracol http://www.youtube.com/watch?v=AXSqjvbK2Ug , me recuerda a una conversación que tuve con un par de amigos… Tienen unas curiosas teorías sobre por qué los caracoles son los animales más lentos que hay en la tierra.
Uno de ellos cree que el caracol era el animal más rápido que había en la tierra… Al principio-dice mi amigo- era libre y muy rápido…Un día, debido a una fuerte tormenta, resbaló con una hierba que tenía muchas espinas y …
…Bueno mejor os cuento que le pasó al caracol, después de acercaros la mejor pregunta de la semana:
¿Por qué cortamos las rosas?
…Y volviendo al caracol… Dice mi amigo que el caracol chocó contra una inmensa piedra puntiaguda…Cogió miedo tras este golpetazo y poco a poco comenzó a disminuir su velocidad…Se fue volviendo cada vez más lento…Lo hacía por seguridad, por miedo a hacerse daño, por auto protegerse… Sobre todo cuando se tenía que enfrentar a situaciones adversas. Ese miedo-comenta mi amigo- se le empezó a acumular en la espalda y empezó a crecer y crecer hasta envolver a todo el caracol…Hoy el caracol es el animal más lento y carga con una inmensa concha espiral, que usa como capa protectora cuando encuentra un problema. Apenas puede recordar-comenta mi amigo- como era al principio.
Mi otro amigo le rebate su teoría… Dice algo parecido pero muy diferente…Comenta que sí, que el caracol era en un principio, el animal más rápido del mundo…que apenas tenía tiempo para nadie, ni tan siquiera para él…Iba a todos los sitios corriendo, ni tan siquiera se paraba a mirar un amanecer o un atardecer. Comenta-este otro amigo- que sí, que resbaló con una hierba que tenía muchas espinas…Y que chocó con una inmensa piedra puntiaguda…Y que cogió miedo tras este golpetazo… Y poco a poco comenzó a disminuir su velocidad… Y se fue volviendo cada vez más lento…Pero-cuenta mi otro amigo- que el caracol se hizo lento porque empezó a pararse a hablar con la gente, a descubrir el mundo que le rodeaba, a ver llover, a escuchar, a mirar a las estrellas, a la luna-no la conocía-, a vivir con más lentitud, pero de forma más constante, más sensible…con más sentido.
En fin, no sé quién llevará razón…Posiblemente los dos…Nunca me había planteado el por qué de la lentitud de los caracoles desde esa perspectiva y he de confesarles que resulta realmente cautivador y emocionante escuchar a mis dos amigos enfrascados en este tema tan apasionante.
La velocidad de los caracoles es mil veces menor a la que alcanza una persona andando… ¿Andaremos demasiado deprisa?… Volví a casa pensando en mis amigos y en sus “curiosas” teorías gasterópodas. ¿Por qué los caracoles son los animales más lentos de la tierra? ¿Cuáles serán sus verdaderas inquietudes? ¿Qué nos perdemos al andar tan deprisa? ¿Cuáles son nuestros sueños? ¿Nos tapa ese caparazón nuestra verdadera apariencia? Feliz semana.
por AntonioDeMiguelAnton | Sep 30, 2014 | Espiritualidad
Se empeñan en que sea un tío normal. Se empeñan en que piense normal y en que aplique las ideas de forma normal. Se empeñan en que busque las mismas soluciones que los demás, en que estudie los problemas como los demás. Se empeñan en que imagine lo mismo que todos, en que tenga la misma visión, en que cometa los mismos errores que los demás.
Quieren que ría como los demás, que critique como los demás, que me gane el respeto como los demás. Quieren que aguante como los demás, que aprecie la belleza como los demás, que respire y viva como los demás. Quieren que tenga los mismos principios de los demás, que desee lo mismo que los demás, que disfrute de lo mismo que disfrutan los demás.
Insisten en que tenga las mismas metas que los demás, en que reaccione como los demás y me importe lo mismo que lo de los demás. Se empeñan en que mi pasado, mi presente y mi futuro sea el mismo que el de los demás. Se obcecan en que tenga las mismas preocupaciones que los demás, que las elimine de mi cabeza igual que los demás. Se obstinan en decirme quien tengo que ser, como tengo que ser.
Están empeñados en marcarme el camino para convertir mis sueños-que son los suyos- en realidad. Se obstinan en que empleemos todos, sus mismas fórmulas de vida, en que pensemos igual que ellos, en que tengamos la misma inteligencia que ellos. Piense por mi y viva por mí, esa es la clave de su éxito. No, será del suyo.
No tengo ningún talento especial, simplemente intento no volverme un hombre normal, pero cuesta. Hay una fuerza motriz, una inercia poderosa que me empuja a ser como los demás, a pensar como los demás y a resolver las cosas, de la misma manera que los demás. He sido educado como los demás, me han regado como los demás, me han evaluado como los demás.
Si para ser alguien, tengo que ser como los demás; prefiero ser nadie. Y no tengo miedo a estar aquí solo; tengo miedo a que los demás no lleguen nunca a ser ellos mismos, a que no alcancen el terreno de lo autentico, a que continúen siendo como los demás; porque entonces, todo seguirá como hasta ahora.
por AntonioDeMiguelAnton | Sep 30, 2014 | Espiritualidad
Creo que hay dos tipos de conversaciones, las que son efectivas y sirven para algo y las que no. Las que te dan y las que te quitan. Las que te hacen sentir bien y las que sientes que pierdes el tiempo.
Hoy quiero hablaros de conversaciones y de personas; de las que te hacen perder el sentido y de las que te arrepientes de no haberlo perdido. De las que pierdes lo nervios y de las que te ponen de los nervios. De las que te hacen la vida más fácil y de las que te la complican.
Siempre que mantengo una conversación con alguien, acabo metiéndola en un saco, o en las que sí o en las que no, o en la de la sonrisa en la boca o en la del ceño fruncido, o en el que me facilita las cosas o en el que me las complica, o en el de la solución en las manos o en el del problema en la boca. Las de quejarse de todo y no aportar soluciones ni tomar medidas, pertenecen a las que no. Y sinceramente, empiezo a estar cansado de ellas.
Últimamente solo escucho este tipo de conservaciones en las que las palabras “casta política”, “tragar austeridad”, “corrupción”, “administración mastodóntica” “crisis moral”… monopolizan todas las frases. Ayer, en una de estas conversaciones, a la que, sinceramente, no prestaba mucha atención, me pidieron opinión. ¡Con lo tranquilo que estaba yo a mis cosas! Y sinceramente no les gustó mucho lo que les propuse. ¡Para qué preguntarían¡
Solamente les hice esta pregunta: ¿Hasta dónde llegaríais para obtener una solución? ¿Qué estaríais dispuestos a hacer? Se quedaron atónitos. No me contaron ningún remedio eficaz, pero percibí, que no se sentían parte del problema ni de la solución. No quisieron continuar con la conversación.
Una conversación sin salsa es como un colibrí enjaulado, triste, sin libertad; al igual que lo es una sociedad que permite lo que está permitiendo. Llevamos demasiado tiempo mirando para otro lado. Llevamos demasiado tiempo preocupándonos únicamente de nuestras cosas. Llevamos demasiado tiempo silenciando gravísimos delitos. Llevamos demasiado tiempo siendo opacos. Llevamos demasiado tiempo callados. Llevamos demasiado tiempo con miedo. Así fracasamos como sociedad.
Siempre me he encontrado desarmado y desconcertado frente a los esquemas y las posibilidades de la sociedad. Por suerte, el componente utópico de la educación, mi profesión, me anestesió durante todo este proceso y me permitió poder sobrevivir a disparates tales como, el de llevar a segundo problema más preocupante de este país a nuestros políticos, para luego legitimarles con un sinfín de votos.
Hoy, aún, tal vez insensibilizado por tanta anestesia, sigo buscando esa “maduración” de la sociedad que le hace falta para crecer. Y lo hago, de la forma que siempre he creído más eficaz y rentable: la educación. Y lo hago con la mesura, equilibrio y realismo que esta sociedad tan disparatada me permite. No es fácil. Se lo aseguro.
por AntonioDeMiguelAnton | Sep 30, 2014 | Opinión
Siempre que se acercó un perro a mi vida le di un trozo de mi corazón, intenté entender el porqué de sus ladridos, sus emociones, sus descontentos, sus angustias, sus peticiones…Cuando entregas a tu perro parte de tu corazón, él te entrega el suyo por completo…Tengo la teoría, que cada corazón de perro que decide entregarnos su corazón, convierte al nuestro en un corazón, cada vez un poquito más de perro…”Ojalá viva lo suficiente para que mi corazón sea totalmente de perro, para ser noble, sincero y amable como ellos”.
Sancho le dijo a Don Quijote ¿Por qué ladran los perros Don Quijote? Y Don Quijote le respondió: “No importa por qué nos ladran mi fiel escudero, eso es señal de que aún andamos en el camino”…Sí importa por qué ladran los perros…Lo importante en la vida no es solamente llegar a tu destino, sino la forma en que llegas a él.
Hay personas que llegan a su destino tirando piedras a los perros, otras no escuchando a esos perros, siendo indiferentes con ellos. Existe un mito iroqués, que describe muy bien en su libro –El filósofo y el lobo- Mark Rowlands; en el cuenta de forma simplifica la decisión que se vio obligado a tomar este pueblo indígena:
“Se celebró un consejo de tribus para decidir adónde debían trasladarse para la siguiente temporada de caza. Lamentablemente, el consejo no podía saber que el sitio al final escogido estaba habitado por lobos. Por ese motivo los iroqueses fueron objeto de repetidos ataques, durante los cuales los lobos poco a poco fueron mermando sus filas. A los indios se le planteó un dilema: trasladarse a otra parte o matar a los lobos. La última opción, pensaron los empequeñecería, los convertiría en la clase de personas que no quieren ser. De manera que se marcharon. Para no repetir el error anterior, decidieron que en todas las futuras reuniones del consejo se designaría a alguien que representase al lobo, el cual sería invitado a intervenir con la pregunta–¿Quién habla por el lobo?–.”
Si tuviésemos en cuenta las opiniones y decisiones del lobo, seguramente diferiría bastante a la nuestra. El simio, dice Mark, ve el mundo como una colección de recursos, como cosas que podrá utilizar para sus fines. El simio no tiene amigos, sino aliados. Para el simio lo más importante en la vida se reduce a análisis de costes y beneficios. Somos tendentes a ver el mundo y los que habitan según el beneficio que pueden darnos, el pensar en nuestra vida, y lo que pasa en ella, como cosas que pueden ser cuantificadas y calculadas. “Al final es simio siempre te fallará. Los valores del simio son toscos e inútiles”.
La relación que tengo con mi perro no es como la de cualquier relación “tosca” de humanos, en la que solo sacas lo que estás dispuesto a invertir y lo que el otro quiera invertir. El perro te enseña lo que es ser humano y lo que no debiera ser humano…Para llegar a tener su corazón hemos de ponernos en su piel y para ello, claro, hay que escucharles, el ladrido es la manera en que ellos se comunican tanto con los miembros de su especie, como con su dueño; expresando estados de ánimo, sentimientos, advirtiendo de algún peligro, entusiasmo, aburrimiento, frustración, soledad, timidez…diciendo: estoy aquí.
Comprender por qué ladran los perros y por supuesto no arrojarles piedras es fundamental para conocerlos y para conocernos. Los ladridos son consecuencia de la domesticación, somos responsables de esos ladridos…El perro ha seleccionado en su evolución la capacidad de utilizarnos…Le hemos adiestrado, enseñado con inteligencia y valores de simio.
Los lobos raramente lo hacen…Ellos son más libres, más inteligentes en lo mecánico…Aúllan más cuando un compañero al que aprecian o un miembro poderoso de la manada se aleja del grupo. Aúllan porque es una prueba de amistad.
Cuando un perro les ladre o un lobo les aúlle recuérdenlo…De nosotros depende la relación que queremos tener con ellos y por supuesto de no dejar morir el trocito de corazón que aún nos queda de lobo.