LA GRAN BURBUJA DE LAS RENOVABLES

100.000 olivos están siendo expropiados y arrancados en el Paisaje del Olivar de Jaén para construir una megaplanta fotovoltaica. La instalación solar proyectada se sitúa entre los términos municipales de las poblaciones de Lopera, Arjona y Marmolejo; en concreto son cinco plantas troceados y fragmentados en proyectos más pequeños que no superen los 50 megavatios o las 100 hectáreas de superficie ocupada para eludir el control de las administraciones. Su extensión total será de 895 hectáreas, el equivalente a 895 campos de fútbol.

La proliferación de este tipo de proyectos al olor de los fondos europeos Next Generation empieza a ser muy común en España, así como los procesos de expropiación forzosa o de ofrecer a los propietarios de las tierras una renta por el alquiler de la tierra aprovechando la situación actual de vulnerabilidad y problemática que vive el mundo rural y la agricultura; en muchos casos en complicidad con las administraciones y las corporaciones locales. Esta situación está provocando grandes conflictos sociales en las zonas afectadas, creando polaridad entre los vecinos, unos partidarios y otros detractores a estas instalaciones. Estas empresas que llegan a nuestros pueblos a especular con nuestras tierras les suelen ofrecer a los propietarios un arrendamiento anual a 30 años entre 1.000 y 1.500 euros por hectárea, y luego se lo revenden a fondos de inversión a 10.000 euros la hectárea, es decir, dan diez veces menos que su valor real.

El gran y ambicioso negocio de la Agenda 2030 y del Cambio Climático ha determinado las políticas nacionales y han hecho proliferar “Planes de acción climática” para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo del CO2 antropogénico; porque dicen que es el cusante del cambio climático. Para conseguirlo, este Plan en España establece que el 48% del uso final de la energía y el 81% de la generación eléctrica sean de origen renovable. Esto se traduce en que, para 2030, España deberá contar con 62 GW de potencia instalada de energía eólica —de los que 3 GW serán de eólica marina—, 76 GW de solar fotovoltaica, 14,5 GW de hidráulica y 4,8 GW de solar termoeléctrica. Por tanto, para cumplirlo, todavía necesitamos el doble de las instalaciones eólicas existentes y más del 40% de la energía fotovoltaica que tenemos actualmente. A esto hay que añadirle que el grado de dependencia energética exterior en España es ahora del 75%, importando alrededor de tres cuartas partes de la energía primaria consumida, con un autoabastecimiento solo al 25%. Eso supone una factura anual de más de 45.000 millones de euros.

¿Podremos ser soberanos e independientes energéticamente con este tipo de energía renovable en España? ¿Será compatible esta transición energética con la preservación del medio rural, del sector primario, del paisaje y de la biodiversidad de nuestros espacios naturales?

Este próximo miércoles 27 de noviembre, en el centro cultural de la Fundación Ibercaja, tendrá lugar una conferencia con el titulo “El mundo rural: renovables y campo”. Con ella la organización SOS Rural quiere por un lado hacer eco y reflexionar sobre la necesidad de regular las macroplantas fotovoltaicas y eólicas en España, amenazada por la proliferación descontrolada de macro plantas que ponen en riesgo la soberanía alimentaria de España. Y por otro denunciar que no hay mayor alteración del ecosistema que la que se produce cuando se construye una macroplanta fotovoltaica y eólica, tras la que no vuelve a crecer nada en décadas.

Estamos cambiando los paisajes y los alimentos que produce nuestra tierra por paneles solares, plástico y tornillos que esterilizan nuestro campo y que traerá la descapitalización alimentaria y por tanto la importación masiva de alimentos de terceros países que no han cumplido con los rigurosos estándares de calidad europeos poniendo a los agricultores españoles en una situación muy precaria. Estas plantas, son construidas utilizando un recurso que es escaso e irremplazable: el suelo. La construcción de las plantas conlleva movimientos de tierras, soterramientos, cimentación y vallados que afectan al suelo de una forma prácticamente irreversible y que si no son realizados de una forma adecuada pueden conducir a mayores riesgos de erosión y escorrentías. Además, en la mayoría de las ocasiones el suelo que es utilizado para estas plantas es sustraído de la producción agrícola y ganadera con lo que en el largo plazo podemos poner en riesgo nuestra soberanía y seguridad alimentaria.

Energía, alimentación y medio ambiente pueden y deben ser compatibles. Las energías renovables son y serán importantes en el desarrollo energético de nuestro país, pero es fundamental dar a conocer la otra cara de la moneda que no se muestra, como por ejemplo el impacto de este tipo mega plantas energéticas sobre la biodiversidad y en el paisaje de nuestro entorno. Lo que no nos cuentan cuando se escudan en el cacareado “es de interés público” es el enorme impacto medioambiental de la energía fotovoltaica debido al uso de materiales muy contaminantes en su fabricación, de los potenciales residuos que se generan al final de su vida útil, de la ocupación de territorio y su afección a la biodiversidad y de los impactos paisajísticos. Por supuesto tampoco les importa mucho estas expropiaciones forzosas que sufren muchos agricultores que en numerosas ocasiones no son siempre justificadas.

Lo que tampoco nos cuentan es que tan solo el 20% de la energía solar obtenida por los paneles se convierte en electricidad, mientras que el 80% restante contribuye al calentamiento y aumento de temperaturas en las zonas cercanas al lugar en el que están instalados. Por tanto la proliferación y colocación de estos paneles solares en las ciudades podría incrementar el fenómeno de las islas de calor urbanas, principalmente en zonas donde hay poca o ninguna vegetación.

Tras la excusa de querer proporcionar energía limpia para miles de hogares se ha construido una burbuja que tiene tintes de estafa, que está enriqueciendo a empresarios y mega empresas y fondos de inversión con intereses exclusivamente económicos por encima de sociales, ambientales y rurales, importándoles muy poco la herida tan grande que estas macro instalaciones dejarán en el territorio rural de nuestro país.

EL CAMBIO CLIMÁTICO NO MATA

Lo que realmente mata es no planificar la capacidad de respuesta; lo que mata es dar permisos y construir infraestructuras al límite en zonas de alto riesgo inundables; lo que mata es el modelo de edificación en España, en especial en el litoral mediterráneo, donde se antepone la especulación urbana por encima de la seguridad. Lo que mata es no hacer política de prevención. Lo que mata es la falta de inversión en obras hidráulicas. Lo que mata es el incumplimiento de la ejecución de esas inversiones hidráulicas una vez anunciadas en los programas electorales. !Estos si que son bulos!

Lo que mata es edificar mucho y mal. Lo que mata es la mala gestión política en estos desastres. Lo que mata es no actuar rápidamente y con equipos idóneos formados para la prevención. Lo que mata es la descoordinación y disfunciones entre los distintos niveles administrativos. Lo que mata es no tener una respuesta política eficaz. Lo que mata es el populismo y los intereses electoralistas. Lo que mata es estar mas pendiente del tira y afloja, del cruce de acusaciones y de emitir la respuesta política adecuada que en salvar vidas. Lo que mata es la burocracia, el partidismo y la mala coordinación. Lo que mata es una comunicación nefasta que llega tarde y también la falta de mensajes de alerta efectivos y adecuados a tiempo. Lo que mata es la falta de rigor y humildad en la gestión. Lo que mata es la ausencia de formación y protocolos de emergencias efectivos. Lo que mata es la gestión incorrecta de las cuencas de ríos y barrancos.

En estos día estamos viendo como muchos políticos quieren tapar sus malas decisiones, sus momentos lamentables de incumplimientos y negligencias con excusas y justificaciones absurdas; y lo hacen para evadirse de sus responsabilidades. Y lo hacen todos a una porque el argumentario del partido así se lo pide. Aquí en Guadalajara el Presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE de la provincia de Guadalajara salía estos días con una artículo de opinión achacando todo al cambio climático y a los “terraplanistas” que lo niegan. ¿Se puede ser más inmoral, cínico y populista?

¡Y no crean que este asunto no nos afecta a los guadalajareños! Ayer mismo paseaba por el barranco del Arroyo de Monjardín en el Remate de Las Cañas en la ciudad de Guadalajara y pude comprobar la situación de dejadez de nuestro cauce del río Henares y de nuestros barrancos. La limpieza de los barrancos y cauces debe ser una prioridad, se deben de tener sin obstáculos y con una atención y supervisión técnica adecuada a modo de prevención. Tiene que haber unos planes de actuación para prevenir posibles inundaciones y por supuesto la debida atención y restauración hidrológico-forestal para corregir el deterioro del suelo y la cubierta vegetal, mediante la conservación o la reforestación con especies autóctonas o mediante la aplicación de medidas de control de la erosión, que disminuyen la producción de escorrentía, como pueden ser la corrección de laderas, la corrección de torrentes mediante presas o la corrección de prácticas agrícolas.

Pedir perdón, admitir sus errores y dimitir nunca entra dentro de la cultura política ni en su estrategia. Prefieren culpar al contrario o declinar la culpa en absurdeces como el cambio climático e incluso usan estas catástrofes para echar los muertos sobre sus adversarios con el fin de ganar votos. ¡Qué indecencia!

ESTO VA PARA LARGO

Esta DANA de Valencia no solo va a dejar barro y multitud de vidas y daños materiales, también un profundo daño emocional en muchísimas personas que lo han perdido todo. Me decía este fin de semana pasado Miguel, un vecino de Catarroja -al mostrarme como había quedado su cochera y almacén- que habían perdido todo lo que estaba por debajo de dos metros de altura, que se habían quedado sin casas, sin furgonetas, sin recuerdos; el agua ha arrasado sus hogares, sus negocios y lo que es peor, la vida de sus seres queridos. He podido comprobar que se están empezando a reparar daños materiales, pero también hay que comenzar a reparar el daño psicológico de las personas afectadas. Caminar por las zonas cero de localidades como Masanasa, Torrent y Albal es como pasear por el infierno, a pesar de haber pasado ya once días desde de la tragedia.

Alfredo, un camionero voluntario que me encontré sacando barro de Masanasa, me decía -al pedirme unos guantes nuevos- que “aquí necesitan mucha ayuda y de todo tipo durante mucho tiempo”. Sin duda, allí se puede ver la solidaridad en cada paso que das, en cada rincón que visitas; en el ejercito, en las fuerzas de seguridad, en bomberos y sobre todo en oleadas de grupos de amigos y de mucha juventud entregada a dar lo mejor de ellos para ser parte de la solución; ofreciéndose en las peores tareas como la de sacar el barro de los garajes y en labores de limpieza de casas y calles, o en repartos de material por los barrios afectado yendo puerta a puerta para ofrecer botas de agua, EPI, lejía, guantes, papel higiénico, fregonas y el preciado y perseguido detergente para lavar.

Cuando entras en estas zonas cero hay una mezcla de sentimientos; por un lado te aborda la ilusión de la solidaridad que ves, de la esperanza que se intenta trasmitir, pero también te viene a visitar y aparece la tristeza y la desazón al ver la devastación sobre el terreno once días después de la catástrofe. Allí se puede ver lo mejor que tiene cada uno para ayudar a los demás, se puede ver a la juventud entregada y solidaria y un ejercito y fuerzas de seguridad que te dan hasta su agua y su propia comida si te ven sediento y con hambre.

Regreso a Guadalajara con imágenes de destrucción, con imágenes de zonas de guerra, con miles y miles de coches amontonados y con mucha gente intentando limpiar sus calles de fango, agua y también dolor; y sobre todo regreso a Guadalajara con el eco de las palabras que me dijo José entre lagrimas, un octogenario de Torrent al que el agua se le había llevado todo y que vino a pedirme un cepillo y una fregona: “esto va para largo, por favor no nos olvidéis pronto”. Uno de los temores de los afectado es el ser olvidados; en las primeras semanas de las las catástrofes, los medios de comunicación, los voluntarios y las organizaciones están ayudando en primera linea, pero según pasa el tiempo el riesgo a ser olvidados aumenta.

BAJAR AL BARRO

Son días de fango y muerte y a nuestros dirigentes políticos les toca mancharse las botas para bajar al barro, pero para ello deben de enfrentarse con rapidez y decisión a las tareas más difíciles, ingratas y desafiantes que se les presentan como gobernante aunque sean incómodas.

La desastrosa gestión de esta catástrofe nunca se nos va a olvidar. Esta descoordinación y falta de la atención a las víctimas y a los damnificados no se olvidará. La lenta respuesta de la administración autonómica que estaba al mando no se olvidará. El número de desaparecidos, que la administración se ha guardado a cal y canto no se olvidará. Que cientos de personas tuvieran que dormir al raso, en terrazas y azoteas, en casas de conocidos o incluso desconocidos que los habían acogido, en sus fábricas o hasta en un cine no se olvidará. Los testimonios del dolor incontables de muchos afectados y de sus familias y amigos no se olvidará jamás. El aluvión de voluntarios para suplir la no ayuda de las instituciones y del gobierno no se podrá olvidar jamás. La gran cantidad de heridos y las muchas infecciones que empiezan a aparecer motivadas por el agua estancada no se olvidará. La destrucción de embalses, la no limpieza de cauces de ríos no se olvidará. El mal reparto y la mala atribución de competencias entre el Gobierno central y los ejecutivos autonómicos -que ha sido lamentable- en esta catástrofe natural jamás se olvidará. El retraso, la confusión, la descoordinacion entre instituciones, la incompetencia, las disfunciones, la burocracia que ha producido muertes y el enfado con la clase política no pasará por alto ni se olvidará. El mensaje tardío por las instituciones y gobiernos de la alerta roja lanzada por la AEMET a primera hora de la mañana del día del desastre no se olvidará. El fracaso de los planes de emergencia autonómicos y nacionales no se olvidará.

El modelo ha fallado, no ha sido eficaz, ha llegado tarde, no ha evitado muertes. El ejercito debería haber entrado desde el minuto uno, pues es el mejor preparado para reabrir vías de comunicación, distribuir alimentos y rescatar personas. La Ley orgánica 5/2005 de la Defensa Nacional en su articulo 15 dice que “Las Fuerzas Armadas, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la legislación vigente.”

La desconfianza en nuestra clase política tras estos acontecimientos es muy grande y evidente. Hoy, muchos, te dirán que esta desgracia de Valencia está sirviendo para que el mensaje anti política eche raíces y crezca en España. ¡No!, lo que ha pasado es que el sistema ha sido incompetente y ha fallado principalmente por la ineficacia de unos políticos nefastos incapaces de gestionar ni su comunidad de vecinos porque no tienen ninguna formación ni preparación y sólo están a sus intereses. Es normal que muchos españoles -que les han dado un ejemplo de solidaridad y valentía- estén indignados y que ya no confíen ni en políticos ni en el sistema que les ha llevado donde les ha llevado.

La evidente gestión descoordinada, ineficaz y poco operativa por parte de la administración autonómica de esta catástrofe que ha destrozado miles de coches, de viviendas, de fábricas, de infraestructuras y sobre todo muertes, muchas muertas ha indignado a los españoles, que además ven como día a día incumplen promesas que, en esta oportunidad podrían haber dado una solución a un problema que se conoce muy bien desde hace mucho tiempo debido a la construcción incontrolada a día de hoy en terrenos inundables. En el 2004 el gobierno de aquel entonces en Valencia anunciaba la creación de una presa en Cheste para evitar que los 16 pueblos afectados estos días por esta Dana estuviesen con miedo y mirando al cielo cada vez que llegan tormentas. Es por todos conocidos desde hace años que los barrancos y la rambla del Poyo castigan con grandes inundaciones estas zonas año tras año de Paiporta, Ribarroja, Torrent, Quart de Poblet, Mislata, Picanya, Godelleta y Massanassa entre otros.¿Por qué quedan impunes las promesas incumplidas de los políticos? ¿Cuál es el coste al País de ello? ¿Este? Es demasiado precio el que pagamos.

TDAH

Ayer fue el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Este día tiene como objetivo concienciar de las necesidades específicas de las personas que viven con este trastorno; y sensibilizar y dar a conocer la necesidad de una detección, diagnóstico e intervención para los niños, adolescentes y aunque no lo crean, también a adultos con este trastorno pues cada vez más adultos son diagnosticados y padecen déficit de atención e hiperactividad, posiblemente porque no fueron diagnosticados de niños y sus síntomas pasaron desapercibidos en su etapa escolar o permanecieron enmascarados por otros factores; en muchos casos los horarios fijos y tener las actividades muy estructuradas y pautadas hacen pasar por alto el trastorno y solo se hace visible cuando pierdes esta estructuración en la etapa adulta.

Aún hay mucho que conocer sobre el TDAH, sus causas no se conocen del todo; las últimas investigaciones demuestran que la condición genética desempeña un papel importante, pero que también hay factores ambientales como la sobre exposición y uso abusivo de la nuevas tecnologías que pueden desencadenarlo. Curso a curso veo como cada vez hay más alumnos por aula con Hiperactividad y Déficit de atención que deben ser tratados sobre sus procesos atencionales, déficit en las funciones ejecutivas y el control inhibitorio. Un tratamiento adecuado y a tiempo les ayuda a controlar mejor su atención, su conducta y sus emociones. El TDAH suele tener consecuencias muy graves en el aprendizaje escolar, en sus las relaciones sociales, tanto en su ámbito familiar, escolar y de amistad; y por supuesto en la propia autoestima y su autopercepción. Cuando el TDAH no se diagnostica y no se interviene puede derivar en baja, en depresión, en fracaso escolar y en abandono de sus estudios; eso si, hay que estar muy seguros antes de etiquetar a un niño con trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Hace unos días terminaba la lectura del libro de Guillermo Iraola titulado “Casi todo lo que sé del TDAH”. Este farmacéutico diagnosticado de TDAH a los 42 años, comparte su viaje personal y profesional, ofreciendo una perspectiva integral sobre el TDAH. Su relato es un testimonio de superación y esperanza, brindando apoyo y explicando las profundidades del TDAH. “La experiencia de vivir con TDAH puede ser desafiante, pero también reveladora” nos dice; las personas con TDAH a menudo encuentran formas únicas de adaptarse y prosperar, transformando lo que algunos ven como una debilidad en una fuente de creatividad y resiliencia. La clave está en la comprensión y aceptación, tanto personal como social nos deja como mensaje en su magnífico libro.

Las armas para combatir el TDAH son la investigación, la información, la paciencia, la comprensión y el diálogo. Es muy importante que sepan que el TDAH no se debe a una negligencia en nuestra función de ser padres o a una falta a la hora de poner límites. Vivir con un TDAH es desafiante se lo puedo asegurar.

EL FESTIVAL DEL LOBO DE CANTALOJAS

El próximo sábado día 26 de octubre tendrá lugar en Cantalojas (Guadalajara) un festival por la conservación del lobo. Es un evento que según dicen sus organizadores -la denominada Sociedad Científica DIRUS en colaboración con el Voluntariado Nacional para el Censo del Lobo- será una fiesta del lobo con charlas, actividades, música, talleres, artesanía y restauración.

La indignación y el cabreo de los ganaderos de la Sierra Norte de Guadalajara con la celebración de esta fiesta del lobo es muy grande porque están hartos de los continuos ataques de lobo a sus cabañas ganaderas y que están causando muchas pérdidas que incluso les hace replantearse la continuidad de sus explotaciones. Sus testimonios son desoladores y es que están viviendo situaciones insostenibles; está generando -en algunos casos- que los ganaderos dejen los pueblos y que no haya renovación generacional.

Vienen a reírse de nosotros y no se lo vamos a permitir” me decían el pasado fin de semana -muy cabreados- algunos pastores de la zona, que ven día a día como el cánido les roba parte de su sacrificio en estas tierras guadalajareñas en las que es tan difícil subsistir y sacar adelante los negocios ganaderos; pues la administración ayuda bien poco con las indemnizaciones que son muy escasas, insuficientes, injustas, lentas, con muchas trabas administrativas y multitud de trámites burocráticos; y que llegan siempre mal y tarde. Al ganadero se le debería indemnizar no con el valor standard del animal sino por el valor de reposición; la Administración no solo debe indemnizar por el lucro cesante por la muerte del animal sino también por el daño emergente y costes asociados, es decir por los gastos que se asumen cuando se pierde un animal. Se debería indemnizar y compensar de una forma adecuada y proporcional. Indemnizar bien y pronto.

Comenta a los medios de comunicación el director de esta Sociedad y Censo Ángel M. Sánchez, que el objetivo del festival es poner en valor al lobo y divulgar la necesidad de restaurar el ecosistema de la Sierra Norte de Guadalajara, a partir de estas piezas claves que son los lobos, y así evitar desequilibrios porque “su situación no es tan boyante en España” y es “más sencillo poblar esta zona de Guadalajara por ser zona de contacto y su presencia es ocasional”; vamos que quieren llenarnos de lobo la zona porque en España hay pocos. Comenta también que el lobo sigue a día de hoy en peligro y que “su situación general no ha mejorado mucho desde los tiempos en los que estuvo al borde de la extinción”.

Miente, es falso que el lobo esté en peligro en España o que corra riesgo. Las manadas y ejemplares crecen, pero los ecosistemas no dan para más lobo, no tienen espacio. La naturaleza ya no es lo que era. No se puede pensar en procesos utópicos de recolonización y expansión del lobo en sus antiguos territorios. El futuro, desde mi punto de vista, está en crear reservas y protegerlas. El lobo en España no es una especie amenazada sino en franca expansión. Quien sí que está en grave peligro de extinción es el hombre del campo y el mundo rural. El lobo no está en situación vulnerable en España; los que si están desprotegidos son las vacas, ovejas y equinos; o sea la ganadería extensiva y en consecuencia el medio rural. Somos el país de Europa occidental con más lobos: casi 4.000 según épocas del año, y subiendo un 30% ataques al ganado. Tal es la situación que la Unión Europea recientemente ha propuesto rebajar la categoría de proteger “estrictamente” a los lobos por el Convenio de Berna a rebajar su categoría a “protegida”.

El Lobo es ya un negocio para algunos; les ofrece platós de televisión, puestos en la universidad, sillones políticos, fiestas y eventos lucrativos, cargos en organismos varios, presidencias en entidades variopintas… Si tanto quieren al lobo, no deberían hacer de él su forma de vida, deberían dejar sus intereses ideológicos, políticos y su conveniencias comerciales a un lado que no provocan otra cosa que avivar el eterno conflicto del lobo. Deberían dejar a un lado querer vivir del cuento del lobo.

Este eterno problema del lobo y el hombre que hay en España no se solucionará con este tipo de eventos ni con posturas radicales ultra proteccionistas, ni con leyes promovidas y amparadas en un solo lado. Viviremos condenados a una guerra continua entre posiciones e intereses si no se escuchan y se tienen en cuenta a todas las partes. Es necesario encontrar un equilibrio entre todos los sectores implicados por el bien de la especie. La conservación del lobo necesita de consensos y de acuerdos con todos los agentes implicados en su gestión: administraciones, mundo científico, ganaderos, conservacionistas en pos de una coexistencia entre el cánido.

Se preguntarán ustedes que deberíamos hacer para solucionar el problema. En mi opinión la clave está en acabar con el conflicto social; el mayor problema de conservación del lobo es el conflicto social. Hace falta un plan de gestión que permita una eficaz conservación del lobo dentro de un marco de coexistencia con el mundo rural. Se debería controlar las poblaciones de lobos para minimizar las depredaciones sobre el ganado y seguir manteniendo una población viable de la especie. Se debería asegurar una convivencia posible entre la expansión de la especie y la permanencia, imprescindible, de la ganadería extensiva y tradicional. Hay sitios donde el lobo hace mucho daño. Ese control poblacional se debería hacer con una gestión más técnica. Con controles puntuales conducidos con criterios técnicos y no batidas aleatorias como se hace ahora. Además de controlar su expansión se debería dar seguridad a esa coexistencia y dotar de recursos a esta gestión, europeos a través de la PAC y nacionales también. El lobo es un gran depredador que necesita alimentarse, y las cabezas de ganado que pastan en el campo son una presa fácil y apetitosa. En las zonas con densidades altas de presencia de lobos, la ganadería extensiva se hace insostenible. En estos casos y zonas es necesario el debido control poblacional del lobo.

Urge el dialogo y la búsqueda del consenso para, entre todas las partes afectadas, lograr garantizar un equilibrio entre la conservación del lobo y la actividad ganadera. Urge una estrategia común nacional del lobo teniendo en cuenta las peculiaridades de cada zona. Urge compensar a los ganaderos afectados por ataques con fondos europeos o que uno de los ecoesquemas de la nueva PAC favorezca a las granjas ubicadas en áreas con grandes carnívoros. Urge hablar con todas las partes implicadas, analizar todo con la debida prudencia y partir de un análisis actualizado del número real de manadas y ejemplares que existen en España. Urge realizar un censo científico neutro real no preñado de conveniencias espurias e intereses y conveniencias. Urge una evaluación de la población de lobo, un estudio de la dinámica de la población continua, hecha con neutralidad y sin intereses o conveniencias espurias, con el debido tiempo de estudio, rigurosa y sin un margen de error significativo. Así veremos si la población está aumentando, disminuyendo o es estable de una forma fiable para establecer la gestión de sus poblaciones y crear estrategias de gestión.

Este conflicto entre lobos y ganaderos, es tan antiguo como la propia ganadería. Estos conflictos entre lobos y hombres comenzaron varios miles de años atrás cuando al salir los primeros humanos de África comenzaron a compartir el hábitat y las presas con los lobos. La solución más satisfactoria para todos sería crear reservas: el «rewilding» que traducido vendría a significar «reasalvajamiento».

Consiste en crear grandes áreas en las que la intervención humana sea mínima para no romper el equilibrio natural entre el lobo y sus presas, pues precisamente de ahí surgieron los problemas. Zonas en las que no haya ganado, que cuenten con condiciones adecuadas para que viva el lobo. Así, en estas zonas reservadas, los lobos podrían vivir en paz sin ser perseguidos por el hombre, limitándose para ello toda intervención humana que pudiera incidir negativamente en la vida del animal.

Antonio de Miguel Antón.

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