por AntonioDeMiguelAnton | Sep 22, 2016 | Opinión
Acabo de terminar de leer la carta del profesor uruguayo que está conmoviendo al mundo de la educación y provocando respuestas y reacciones de todo tipo. Se trata de una carta del periodista y académico Leonardo Haberkorn, quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo por agotamiento y desgaste provocado por este sistema educativo tan mediocre y por las características del alumnado que encuentra en sus clases de periodismo y comunicación.
Haberkorn se queja que los jóvenes no pueden dejar el teléfono y las redes sociales, ni aun en clase. Hace una crítica a este sistema educativo tan mediocre en el que educamos a nuestros jóvenes. Pone en cuestión también la falta de creatividad y curiosidad con las que son educados nuestros niños y la falta de profesionalidad y pasividad de los que nos dedicamos a esta profesión.
No tengo la menor duda que lo que le pasa a Leonardo nos pasa a una gran parte de profesores que día a tras día intentamos ofrecer una educación coherente, sincera y bien hecha. Entiendo que coja la música de su guitarra y se vaya con ella a otra parte…Esa música es de incalculable valor y no está compuesta para todos los oídos.
Con mi música y la Falacci a otra parte
Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.
Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies. Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más.
Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados–todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.
Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado. Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller? ¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! ¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.
Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.
Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.
No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré. Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película ‘El Informante’, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.
¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!
También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italianase sentó frente al dictador.
Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: «¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!«.
Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación. Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual. Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Ellos querían que terminara la clase. Yo también.
Yo tampoco quise formar parte de este círculo perverso. Nunca quise y me enfrenté a él desde los primeros pasos como profesor. Por ello hoy me encuentro inmerso y haciendo frente a un expediente incoado desde la más absoluta parcialidad. Es por eso que en estos tiempos de sin razón que vivo, de abusos de poder, de maltratadores, de métodos grises y oscuros, de gobiernos corruptos y tiranos, de silencios, de miedos a hablar; es cuando más valoro gestos frescos, sinceros, valientes y libres como el del profesor Haberkorn.
El miedo no llega a ninguna parte. Quien elije a tiranos como jefes no es víctima es cómplice. Hay que temer ese silencio de la gente y su actitud sumisa ante la represión. Como decía Herman Hesse, “mi historia no es agradable no es suave ni armoniosa como las historias inventadas, sabe a insensatez y a locura y a silencio. Como la vida de los hombres que no quieren mentirse a si mismo.”
por AntonioDeMiguelAnton | Feb 14, 2016 | Opinión, Política
Ha llegado el tiempo de sacrificio dice Esperanza Aguirre tras su dimisión como presidenta del PP en Madrid por no haber vigilado a todos esos cargos designados por ella que están imputados e investigados en presuntos casos de financiación ilegal del PP madrileño. De nuevo la corrupción es la noticia del día…Otra vez los escándalos de corrupción forman parte de los temas de conversación de la sociedad española.
Es asombroso e irritante el cinismo que hay en este asunto de la corrupción. Es cierto que este modelo democrático que tenemos nos lleva inexorablemente a la corrupción. Es cierto que la clase política es endogámica y se ha hecho dueña y señora del estado. Es cierto que nuestros políticos, sus partidos y su gestión, en numerosas ocasiones, acaban en casos de corrupción. Pero el asunto es más gordo y no solo está en nuestra clase política sino en nuestra sociedad, en nuestra educación, en nuestros valores.
Hemos permitido esta corrupción, hemos participado en ella, hemos crecido con ella, la hemos consentido, hemos mirado para otro lado…Esto es lo grave.
La sociedad española es una sociedad en la que abunda la corrupción en el más amplio y duro sentido que lleva esta declaración. Estamos expuestos a continuos casos de corrupción y picaresca española, forma parte del ADN de muchos españoles… Hoy mismo, tras una jornada de paseo por la montaña comentaba a mis compañeros de caminata que en esta asunto de la corrupción todo seguirá igual mientras nuestros valores no cambien. Les comentaba que no solo hay corrupción en nuestra clase política si no en nuestra sociedad, en nosotros. Y que nada cambiará mientras no cambiemos nuestros valores. Necesitamos regenerar no solo nuestros partidos si no toda la sociedad española.
Paradójicamente tras finalizar la conversación, uno de ellos, en tono de sueño deseado, nos proponía salir mañana lunes de viaje al norte de España. Mi contestación fue tajante: “ojalá pudiese, pero tengo que trabajar”…La respuesta automática de otro de los compañeros de paseo fue rotunda: “vas porque tu quieres…algunos tenemos unos amigos médicos que nos darían una baja instantánea…Y a disfrutar”.
No sé si un día conseguiremos que esto cambie, pero… En fin de momento así están las cosas y así seguirán si no cambiamos.
por AntonioDeMiguelAnton | Nov 4, 2015 | Espiritualidad, Opinión
A veces se nos va la vida tratando de vivir la vida de los demás. Dedicamos gran parte de nuestra vida a prejuzgar la vida de los otros y a construir una verdad alternativa a partir de lo que nuestro cerebro interpreta con esos prejuicios con los que solemos simplificar las cosas. Nuestro cerebro ocupa gran parte de su energía en predecir, inventar e imaginar. Y lo construye en ocasiones a partir de prejuicios, sin conocer apenas la situación o la persona sobre la que se levanta todo ese infundio.
Vivir así constantemente, mirando a los demás y construyendo un mundo paralelo es como vivir mirando al abismo…Si miras mucho tiempo al fondo del abismo, el abismo puede pasar a formar parte de ti y entonces tu vida se convierte en vivir la vida de los demás.
Cuanto más fuerte es nuestra arquitectura moral, nuestros principios y convicciones, menos necesitamos beber del manantial del prejuicio y por supuesto, menos amenazados nos sentiremos en nuestra autoestima. Los prejuicios nos impiden cambiar y hacen que siempre estemos situados en el mismo lado del tablero, con las mismas formas de ver las cosas y con los mismos posicionamientos que siempre tuvimos. En muchas ocasiones se crean por conveniencias o por vagueza… Por no enfrentarse a la realidad, por no querer conocerla o incluso por no querer reflexionar más allá de las fantasías que nuestro cerebro crea.
Tenemos la mala costumbre de no querer conocer a las personas de verdad, de conjeturar sobre su vida, sobre sus decisiones, sobre sus acciones. Tenemos la mala costumbre de conocer tarde, de valorar tarde, de pedir tarde, de preguntar tarde, de entender tarde. Siempre lo dejamos para luego y este luego da paso a otro luego.
Siempre he pensado que el ahora en ciertos asuntos es importante; la amistad es uno de ellos. Si dejas que la amistad se mueva en estas tierras movedizas del luego, entonces, estás abonando para que los prejuicios inunden toda tu relación de amistad y deje la categoría de incondicional y desinterés. Un amigo es aquel que no se deja llevar por sus prejuicios, es alguien incondicional.
Es posible que necesitemos más tiempo para conocer mejor a nuestro cerebro y controlar nuestras emociones y a ese afán de prejuzgar que no lleva a otro sitio que al abismo.
por AntonioDeMiguelAnton | Sep 18, 2015 | Opinión
El amor nos endulza cada momento de nuestra vida, nos da la vida cuando germina en nosotros, pero su ausencia nos la quita y nos va matando poco a poco cada día…Supera todas las leyes que la razón nos impone, es delirante, miserable e irracional. Es muy difícil de entender, viene y va cuando menos te lo esperas, cuando apenas estás preparado…si es que alguna vez se está.
Hoy mi sufrimiento, mi dolor y mi pena es muy grande, siento que una parte de mi muere, siento frío, dolor, mucho vacío. No se cuanto tardaré en recuperarme de esta tristeza que hoy me envuelve, pero si sé que nuestro amor era imposible y que ahora sólo queda un camino: decir adiós y gracias por lo vivido, por lo sentido, por lo aprendido.
No se puede, no se debe de pasar una vida entera viendo como nos destruimos, sufriendo, llorando y esperando que ese círculo vicioso y tóxico en el que nos movíamos, crease un mundo paralelo que nos anestesiase de tanto desamor, de tanta decepción y de tanta soledad acompañada, que es la peor. El amor se tiene que construir en la alegría, en la confianza, en el respeto, en la libertad. El nuestro ya se movía en las tierras movedizas de la ausencia, de la rutina, de la monotonía, del aburrimiento…En vacíos repletos de angustia, de desidia… Y cuando eso ocurre pronto deja de hacer falta ese amor…Donde no puedes amar es mejor pasar de largo y alejarte. No se puede vivir en la soledad, en la distancia, en la mentira.
Día a día nos decíamos adiós poco a poco… Con cada cosa que hacíamos solos, con tanta ausencia; con tanta soledad nos íbamos despidiendo. Ese adiós me dolía mucho más que el que hoy te escribo. Ese adiós es el que poco a poco me consumía, me alejaba de ti…Ese amor nunca hubiera desaparecido si no lo hubiéramos abandonado, pues todo lo que se hace o no se hace en el amor tiene consecuencias…Y hay que estar muy atentas a ellas. A veces si no lo cuidas como debes muere lentamente, sin darte cuenta se va apagando.
No hay peor sensación en el amor que ir viendo como aquella persona que considerabas un cimiento en tu vida te ve como si fueras un complemento auxiliar a su propia vida de supervivencia, de infelicidad, de sufrimiento, de tristeza, de ansiedad y de inconformismo que lleva…Porque cuando te creas unas expectativas que no son realidad, cuando idealizas al amor de tu vida y lo quieres como en las películas de Disney, cuando imaginas así tu futuro respecto al amor, entonces llegará la desilusión y la decepción, la infelicidad y la tristeza. El amor son todas y cada una de las circunstancias que rodea a la pareja, en ellas y sólo con ellas hay que vivir y crear esa historia de amor fundamentada y sujetada bajo esos pilares básicos que cada uno arrastramos y portamos en nuestra mochila vital.
Te doy las gracias por todo, que en resumidas cuentas es la mejor forma que encuentro para decirte adiós. Adiós amor, muchas gracias, buena suerte y se feliz, ya que conmigo no lo fuiste. Ojalá encuentres esa paz, esa felicidad y ese amor que desde el principio de nuestro amor ya echabas en falta por las circunstancias que nos rodeaban, y que jamás permitieron florecer en ti un amor verdadero. Hay ocasiones en la vida en las que hay que huir desde un inicio si ves que no es posible quedarte para siempre… En fin, las cosas terminan y se olvidan para dejar hueco a otras mejores que puedan comenzar, que puedan ocurrir. Es una lección más que aprendo en esta ocasión; esta es muy dolorosa, pero tengo la firme convicción que las lecciones más importantes de la vida normalmente se aprenden de forma dolorosa… Y esta lo es…Y mucho. La cuestión ahora es hacer de las pérdidas ganancias…Y lo voy a hacer.
Hoy quiero dar un giro a mi vida de 180 grados y librarme de todo este sueño que he vivido a tu lado. Soy consciente que ser feliz no es tener una vida perfecta, pero quiero elegir otro camino alejado de tanta soledad acompañada, esa soledad que tanto me acompañó en la cama, en la comida, en la merienda, en la cena… En mis cumpleaños, en mis viajes, en mis paseos en bicicleta, en el cine, en mis caminatas por el río, por la montaña…En el Otoño, en la primavera, en el verano, en los inviernos… En mis pensamientos, en mis decisiones, en mis problemas, en mis decepciones y también en mis pasiones; en las derrotas, en los triunfos, en mis alegrías, en mis tristezas y preocupaciones, en la dureza, en la ternura; en los fracasos, en las grandes conquistas…Ese hielo de soledad que viví me permitió encontrar respuestas que antes no encontraba, me dio alas y me permitió aprender a acompañarme a mi mismo y a rodearme de otras personas que remendaron esos rotos de abandono y separación que provocabas en mi. Esa soledad sentimental no elegida es muy dura y tuve que acostumbrarme a vivirla. No es fácil convivir con alguien que parece cercano pero de repente, cuando menos lo esperas se vuelve un extraño, frío y muy lejano. No es nada fácil.
Por fin hoy puedo poner un adiós a esta historia interminable…Ya no soy prisionero de mi pasado sino aventurero de mi futuro…Y mi gran aventura ahora pasará por vivir rodeado de personas que me regalen sonrisas no lágrimas, que me ofrezcan tiempo no distancia, que me den besos no mentiras, que me hablen con hechos no con palabras incumplidas…que me ofrezcan felicidad no perdones y arrepentimientos continuados, porque la felicidad existe y está en la cotidianidad de nuestros amaneceres, en nuestros días, en nuestras tardes, en nuestras noches, en nuestros sueños profundos.
Adiós Amor. Hasta siempre.
por AntonioDeMiguelAnton | Ago 20, 2015 | Opinión

Me comentaba un amigo que este verano ha tenido la mala suerte de tropezar con una manipuladora emocional. Estas personas son expertas en el chantaje emocional y ésta además es víctima constante y goza -según me confiesa- de alta sensibilidad. Es muy teatrera, llorona y muy muy derrotista.
Constantemente, durante el verano, le ha estado pidiendo explicaciones de con quién estaba, qué hacía, dónde iba…Y por lo visto, conjetura y argumenta a su manera a tales límites y confabula con mentiras tan persuasivamente, que vuelve realidad su propia mentira. Y en ocasiones tiene expresiones tales como “no te reconozco”, “¿Cómo me haces esto”, “eres un egoísta”; claro es una realidad cimentada en una mentira inventada y creada por ella.
Lleva todo el verano diciéndole que le quiere mucho y que no puede estar sin él, pero en cuanto tiene oportunidad le pone a parir a sus espaldas. Incluso tiene la habilidad de poner en escena a muchas otras víctimas para que todos sientan lástima de sus lamentos y desgracias; así tener a todos al retortero y que puedan opinar sobre el drama que vive buscando su compasión.
Le gusta compartir su tóxica relación y llamar la atención de los demás, lo hace en cuanto tiene oportunidad, en redes, por teléfono o en WhatsApp. Es repetitiva y contamina todo su entorno y su ambiente cuando está triste o cabreada. Ella nunca es responsable de nada, siempre es víctima de su mala suerte, tanto en el amor, como con su familia, como con su trabajo, como con sus amistades.
Tiene la habilidad de hacerle creer que es hipersensible, que sufre mucho por los demás, pero lo que le pasa es que tiene la autoestima a la altura de los tacones que suele llevar y por eso busca víctimas de las que nutrirse y a las que hacer partícipe de la relación de pareja que tiene con mi amigo. Hoy mismo le decía a mi amigo que cuando permites que en el buque de la relación de pareja entren mas pasajeros, corres el riesgo que el barco se hunda. Por lo visto él se lo ha comentado, pero- me comenta- que no ha entendido la metáfora, la ha obviado como el que evita una piedra en su camino.
Estoy intentado poner tierra de por medio -me dice mi amigo- y no enfangarme con su mierda, pero «me cuesta mucho», tal vez sea demasiado tarde ya me comenta. «Es un sin vivir, es como una hemorroide con la que has aprendido a convivir»…Si alguna vez creen estar ante una relación así den la vuelta y salgan corriendo antes de que sea demasiado tarde.
Feliz resto de verano.
por AntonioDeMiguelAnton | Jul 15, 2015 | Opinión
Dice sentenciando Albert Espinosa, que la personalidad va cambiando la moral propia de la gente y que esos juicios morales y esas normas a los que continuamente -desde que nacemos- estamos sometidos y que nosotros mismos nos creamos, nos impiden ser y darnos a conocer como realmente somos. Vivimos extremadamente condicionados por el que dirán, por los prejuicios. Somos prisioneros de nosotros mismos y esclavos de de nuestro conformismo.
Hemos de acordarnos –como dice Ismael Serrano en “Rebelión en Hamellín”- de vivir… No nos tiene que engañar el flautista…Hemos de ser libres, arriesgarnos más, ser nosotros mismos y tener más coraje para hacer frente a esos momentos que nos hacen vivir sometidos a esas normas impuestas que en numerosísimas ocasiones otros, muy “listos” deciden por nosotros y nos imponen, como si fuéramos torpes o tontos morales, llegándonos a convertir en marionetas sumisas y tremendamente súbditas a sus órdenes.
“No sé quien me había explicado que existe un instrumento para cada persona –dice Albert en su Mundo Azul- que se adapta a sus características. Solo debes saber si perteneces al viento, a las cuerdas o a la percusión”. Yo soy viento, no me dejo imponer esas normas. Siento, pienso y establezco mis propias reglas. Las busco a través de nuevas posibilidades, en nuevas aventuras. Las cuerdas las encuentran en esa vida cómoda, segura y sin riesgo alguno que les ofrece la cotidianeidad, en ese lago tranquilo que rara vez arriesga por lo desconocido. A mí me gusta subir montañas, hacer cumbres.
Tú decides que instrumento tocar. Personalmente tengo muchas teorías de cómo identificar a qué grupo pertenece cada una de las personas que me cruzo en mi camino. No es difícil averiguarlo… La percusión, por ejemplo, la elijen aquellos en los que su inteligencia va más ligada a la mente que al corazón, al pensamiento que a las emociones…Les verás siempre prisioneros de la mente, de ellos mismos, sin poder traspasar esas absurdas barreras educacionales y culturales aprendidas e impuestas. No son libres para decidir SI o No y viven su vida desde el sofá de su casa, pensando en el pasado y en el futuro. No viven, piensan en vivir únicamente.
Sin duda el instrumento que eliges para acompañar y armonizar tu vida es muy importante…Si aún no sabes lo que quieres tocar…Elige el instrumento adecuado para ti… Toca y deja tocar.