Durante el caluroso verano de 2009 inicié la lectura de un libro muy original e ideal para adentrarse en el frondoso mundo de los árboles: La magia de los árboles…Es un libro que no solamente da a conocer las especies autóctonas más destacadas de árboles, sino que nos explica el significado espiritual que tiene el árbol para el hombre; de cómo el árbol es sendero de autoconocimiento y comunión con la naturaleza exterior e interior… Nos propone una nueva forma de mirarlos, cuidarlos y mimarlos. Nos ofrece infinidad de datos inéditos, rescatados de la tradición oral.
Es un libro muy intuitivo con el que entenderemos el árbol como una entidad con la que podemos relacionarnos y vibrar junto a él. Nos habla de historias de árboles y su amistad con el hombre. Es un libro, que como dice su autor, “es como un árbol; ha crecido a pleno viento, de forma muy lenta y en el que hay que vagabundear pos sus hojas, como lo haríamos por un bosque, dejado volar la imaginación, para poder encontrar las respuestas a las preguntas de los árboles y su mundo mágico.”
Tras su lectura empecé un viaje -a modo de proyecto personal educativo- llamado “Los árboles mágicos” que aún hoy continúa vivo… Pretendía a través de estos árboles mágicos, dar a conocer, difundir y mejorar nuestro entorno natural en el que viven nuestros árboles mágicos así como obtener una visión global de los árboles a través de multitud de disciplinas y diferentes puntos de vista. De esta forma, como dice Ignacio Abella en su libro: “podremos comprender el misterio de los árboles.”
Hoy quiero compartir con ustedes el último episodio de este viaje singular…Se trata de una carta que he dirigido al alcalde de Guadalajara y a los distintos medios locales; en relación a una tala de una decena de árboles para construir el llamado eje cultural de Guadalajara…Cultural tal vez…pero natural… En fin, les dejo la esencia de la carta:
NUESTROS ÁRBOLES

Estimado Alcalde:

Llevo un tiempo intentando diferenciar las cosas importantes de las que realmente me importan…Y me he dado cuenta que los árboles de Guadalajara me importan…Su belleza, su magia, su inmensa variedad, sus caprichosas formas, sus cautivadoras composiciones, sus mezcladas texturas, su valor cultural, social o histórico…¡Qué singulares y particulares son cada uno de ellos! ¿Verdad?

Son muy cercanos a nosotros, casi como de la familia, llevan toda la vida entre nosotros…Les hemos visto nacer, crecer y ahora les estamos viendo morir. Yo estudié en el antiguo colegio Cardenal Mendoza… jugué en su patio durante el recreo y crecí con aquellos álamos y olmos que ayer fueron talados…Aniquilados más bien…Eliminados porque no podían formar parte del eje cultural de la nueva Guadalajara…Deberíamos respetar y cuidar más nuestras cosas, nuestros árboles…¡Son tan mágicos! ¿Verdad?

Uno de los grandes retos que deberíamos de marcarnos para este año, es el de hacernos cargo de nuestras cosas y no delegar absolutamente todo a nuestros políticos. Estoy convencido que si no lo hacemos, ellos nunca abordarán las cosas que realmente nos importan. ¿Verdad?

En este asunto la solución es fácil…Se trataría de hacer una ordenanza municipal de protección y catalogación de árboles singulares de Guadalajara, para de esta forma detener y evitar la degradación y desaparición de este patrimonio arbóreo. Ya se ha hecho en multitud de localidades a través de las Agendas locales 21. ¿Por qué en Guadalajara no? ¿No funciona esta herramienta de planificación municipal? ¿Debería funcionar mejor? ¿Verdad?

Nuestros árboles necesitan ayuda…Guadalajara tiene que ser una ciudad más eficiente desde el punto de vista ambiental…Esta protección implicaría que no podrían ser cortados, dañados, trasplantados, mutilados, ni destruidos en su estado o aspecto, ni su entorno. Habría un marco normativo con un ámbito de aplicación. Un catalogo de arbolado de Guadalajara y un plan para su gestión y conservación…Unas especificaciones técnicas para su poda, para su conservación…Infracciones y régimen sancionador…Un consejo asesor de arbolado se encargaría de coordinarlo…¿Nos ponemos con ello? Contad conmigo…Son nuestras cosas…Nuestros árboles. ¿Verdad?

En el 2007- y ahora voy a la cuestión que quiero plantearles- Ecologistas en acción, la asociación ecologista DALMA y WWF/Adena abandonaron la Agenda local 21 de Guadalajara, por-como alegaron ellos-falta de compromiso con el proyecto por parte de las políticas ambientales municipales. Tal vez esto explique el porqué de muchas actuaciones municipales…Camparon a sus anchas.

Mis preguntas de esta semana son:

1.- ¿Son realmente las agendas locales 21 una herramienta de sostenibilidad global y democrática?¿Sirven de instrumento tal como están planteadas?¿Piensan globalmente pero actúan localmente?
2.-¿Ha fallado la base fundamental de las agendas 21?¿Qué camino real han tomado las agenda 21 locales? ¿Participa la ciudadanía? ¿Es verdadera esa participación? O ¿solo lo hace hasta donde le deja la política?
3.-¿Hay estudios o investigaciones que informen si los procesos de gestión participativa que se dan allí son validos?¿Integran los principios de sostenibilidad en sus políticas locales?¿Hasta dónde?
4.-¿La perversión de la democracia también se ha introducido en estas agendas? ¿Ha habido demasiado gasto en publicidad y en mantener responsables?
El paradigma “soluciones globales y políticas globales” me parece valido y verdadero, pero, la perversión del sistema, la actual clase política, la poca responsabilidad ciudadana, la falta de compromiso y responsabilidad de la sociedad, así como su escala de valores, está impidiendo y bloqueando que la gran mayoría de Agendas progresen adecuadamente. Me temo y es una opinión personal, que esta herramienta pide una transformación, si realmente queremos que aparezca esa conciencia planetaria y esa responsabilidad ciudadana…Porque sino los Ayuntamientos seguirán interpretando a su manera todo lo ambiental, la concienciación y la sensibilización. Y ya saben ustedes de que manera lo hacen…A golpe de hacha.

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