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Siempre que se acercó un perro a mi vida le di un trozo de mi corazón, intenté entender el porqué de sus ladridos, sus emociones, sus descontentos, sus angustias, sus peticiones…Cuando entregas a tu perro parte de tu corazón, él te entrega el suyo por completo…Tengo la teoría, que cada corazón de perro que decide entregarnos su corazón, convierte al nuestro en un corazón, cada vez un poquito más de perro…”Ojalá viva lo suficiente para que mi corazón sea totalmente de perro, para ser noble, sincero y amable como ellos”.

Sancho le dijo a Don Quijote ¿Por qué ladran los perros Don Quijote? Y Don Quijote le respondió: “No importa por qué nos ladran mi fiel escudero, eso es señal de que aún andamos en el camino”…Sí importa por qué ladran los perros…Lo importante en la vida no es solamente llegar a tu destino, sino la forma en que llegas a él.

Hay personas que llegan a su destino tirando piedras a los perros, otras no escuchando a esos perros, siendo indiferentes con ellos. Existe un mito iroqués, que describe muy bien en su libro –El filósofo y el lobo- Mark Rowlands; en el cuenta de forma simplifica la decisión que se vio obligado a tomar este pueblo indígena:

“Se celebró un consejo de tribus para decidir adónde debían trasladarse para la siguiente temporada de caza. Lamentablemente, el consejo no podía saber que el sitio al final escogido estaba habitado por lobos. Por ese motivo los iroqueses fueron objeto de repetidos ataques, durante los cuales los lobos poco a poco fueron mermando sus filas. A los indios se le planteó un dilema: trasladarse a otra parte o matar a los lobos. La última opción, pensaron los empequeñecería, los convertiría en la clase de personas que no quieren ser. De manera que se marcharon. Para no repetir el error anterior, decidieron que en todas las futuras reuniones del consejo se designaría a alguien que representase al lobo, el cual sería invitado a intervenir con la pregunta–¿Quién habla por el lobo?–.”

Si tuviésemos en cuenta las opiniones y decisiones del lobo, seguramente diferiría bastante a la nuestra. El simio, dice Mark, ve el mundo como una colección de recursos, como cosas que podrá utilizar para sus fines. El simio no tiene amigos, sino aliados. Para el simio lo más importante en la vida se reduce a análisis de costes y beneficios. Somos tendentes a ver el mundo y los que habitan según el beneficio que pueden darnos, el pensar en nuestra vida, y lo que pasa en ella, como cosas que pueden ser cuantificadas y calculadas. “Al final es simio siempre te fallará. Los valores del simio son toscos e inútiles”.

La relación que tengo con mi perro no es como la de cualquier relación “tosca” de humanos, en la que solo sacas lo que estás dispuesto a invertir y lo que el otro quiera invertir. El perro te enseña lo que es ser humano y lo que no debiera ser humano…Para llegar a tener su corazón hemos de ponernos en su piel y para ello, claro, hay que escucharles, el ladrido es la manera en que ellos se comunican tanto con los miembros de su especie, como con su dueño; expresando estados de ánimo, sentimientos, advirtiendo de algún peligro, entusiasmo, aburrimiento, frustración, soledad, timidez…diciendo: estoy aquí.
Comprender por qué ladran los perros y por supuesto no arrojarles piedras es fundamental para conocerlos y para conocernos. Los ladridos son consecuencia de la domesticación, somos responsables de esos ladridos…El perro ha seleccionado en su evolución la capacidad de utilizarnos…Le hemos adiestrado, enseñado con inteligencia y valores de simio.

Los lobos raramente lo hacen…Ellos son más libres, más inteligentes en lo mecánico…Aúllan más cuando un compañero al que aprecian o un miembro poderoso de la manada se aleja del grupo. Aúllan porque es una prueba de amistad.
Cuando un perro les ladre o un lobo les aúlle recuérdenlo…De nosotros depende la relación que queremos tener con ellos y por supuesto de no dejar morir el trocito de corazón que aún nos queda de lobo.

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