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Cuando algo muy muy frio toca nuestro paladar, los capilares se contraen rápidamente, disminuye el flujo sanguíneo y a los pocos segundos se vuelve a dilatar. Este cambio tan brusco en el diámetro de los vasos es detectado por los nervios sensores del dolor y pasa al cerebro a través del nervio craneal más importante de nuestra sensibilidad facial: el trigémino. El cerebro interpreta esto como un dolor proveniente de la frente…Por eso las bebidas frías nos causan ese dolor de cabeza tan intenso…Tal vez la Democracia que nos están sirviendo esté demasiado fría…Y por eso…
Ya me lo decía mi madre de pequeñito: “Antonio, no bebas eso tan frio…Espera a que se caliente un poco”. Uno de los recuerdos que conservo de niño es…
Bueno, mejor os lo cuento, después de dejaros la mejor pregunta de la semana:
¿Será muy vista la miniserie de Mario Conde?
…. Y volviendo al tema de los recuerdos de niño, uno de ellos es, las diferentes formas en las que me llamaba mi madre…Los diferentes Antonios que pronunciaba…Sabía perfectamente el estado anímico de mi madre, si había hecho algo malo-yo-, si era una urgencia-para mi madre- o si detrás había un “porque lo digo yo”…Porque estas invariables respuestas de mi madre formaban partes de muchos de mis “porqués”…Cosas y recursos de madres, ya saben…Y si ese porque lo digo yo fallaba, detrás llegaba un “porque así tiene que ser”…Ese si que era rotundo…Rompía cualquier resquicio de rebeldía, de desobediencia y por supuesto de curiosidad.
Menos mal que, no sé si por el carácter benévolo, flexivo, dialogante, resistente, transigente y comprensivo de mi madre o por mi carácter tenaz, al final obtenía otra respuesta diferente. El gran problema de no dar respuesta a nuestros porqués de niños o ni tan siquiera dejar preguntarlos, es que moldea adultos sin capacidad de variar las cosas. Es mas, crea personas que piensan que hay cosas que son de determinada manera invariablemente…Que aceptan el porqué de las cosas porque así lo han sido siempre…O porque lo digo yo.
En el mundo de la Ciencia, este “porque lo digo yo”, ha tenido -en numerosas ocasiones- desenlaces pocos acertados. No todo lo que dicen los científicos se puede tomar como verdad absoluta. Como dice el filosofo Jesús Mosterín, “los filósofos cribamos lo que dicen los científicos. Ejercemos de filtro racional y decidimos qué resultados incorporamos a nuestra visión del mundo. Al final estos-los científicos- nos dan una visión fragmentada del mundo, como si el espejo en el que se refleja la realidad se hubiera roto en mil pedazos”…Si fuéramos más holísticos, más benévolos, más flexivos, más dialogantes, más resistentes, más transigentes y más comprensivos…Si fuéramos así…resolveríamos mejor nuestros problemas.
De la tv-movie de Los días de Gloria- escribía hoy- que a pesar de apenas tener contenido rosa, tanto en su contenido como a su alrededor…A pesar de no desvelarse toda la verdad de abusos de poder, conspiraciones, intrigas financieras, estructuras del sistema…A pesar de que el personaje cree rechazo o duda a la opinión pública…A pesar de todo esto, estoy seguro, será vista…Seguro que será vista.
…Y es que nos hicieron creer que vivíamos en una democracia limpia y pura, y que la vida solo tenía sentido, cuando estábamos dentro de ese sistema, de su sistema…No nos contaron cómo se hacían las cosas, los negocios, la tomas de decisiones, los acuerdos, los desacuerdos…Las luchas de poder entre banqueros y políticos…La realidad informativa y manipulativa de los medios de comunicación… Nos juraron sinceridad, pero nos escondieron una gran parte de ella…Nos mintieron como a niños…Se ofrecieron a darnos, pero nos quitaron y se apropiaron de nuestras cosas….Nos prometieron libertad, pero vivimos ausentes de ella. Nos hablaron de entrega…pero se entregaron a ellos mismos…Ahora sabemos la verdad y es nuestra obligación luchar por lo que nos quitaron…Pero claro, la libertad hay que buscarla y perseguirla; ellos no nos la van a entregar…Y esa libertad cuesta y en mi opinión, solo la merece, quién sabe perseguirla y conquistarla día a día.
Entender, estudiar, interpretar y reflexionar sobre el pasado, es básico y fundamental para conocer el presente. La historia de Mario-posiblemente- nos permita entender mejor la crisis económica que vivimos en el presente, así como nuestra realidad social, política, judicial y sindical. Nos explicará cómo funciona realmente el sistema y cómo se gestó “la cultura del pelotazo”… Nadie le ha rectificado, nadie se querelló contra su libro, contra él…Ni actores, ni cómplices, ni inductores, ni encubridores -como dice él mismo-… Aunque dudo que todos y cada uno de los esfuerzos de este hombre, cada uno de sus sufrimientos, de sus pérdidas, de sus llantos, de sus enfados, de sus palabras, de sus letras, de sus días con ausencia de libertad se conviertan en ganancias “generalizadas y públicas”…Porque particulares y personales “haberlas haylas”…Y muy valiosas.
…Tras una perdida siempre hay una ganancia, dice Albert Espinosa…Ojalá este sea el caso…Y no por que los diga Albert o mi madre, sino porque así tiene que ser.

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