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El otro día leí un estudio de la universidad de Nevada que comentaba que cada vez vive más gente sola en algún momento de su vida. Muchos de nosotros acabaremos viviendo solos. Dice el estudio también que vivir solo es de más calidad porque te permite tener muchas más experiencias vitales que viviendo acompañado. Incluso haces más sociedad y te relacionas más. En soledad dejamos ese espacio en blanco para escuchar sin interferencias lo que sentimos y necesitamos.

Sin títuloAdmito que desde hace unas semanas he comenzado a vivir solo y confieso sin el menos rubor que estoy aprendiendo a disfrutar de ello. Siempre creí que la soledad era vacio y tristeza… ¡Que equivocado estaba! Gestionada adecuadamente, la soledad, es muy importante y necesaria. Es el mejor camino para escuchar sin ningún tipo de interferencias la voz de tu interior. La soledad es fundamental para convertirnos y crecer como personas, es un abono con el que tenemos que abonar nuestra vida, pues nos permite enfocar mejor “lo importante” que “lo que me rodea”. “La soledad no es aquello que sucede cuando estás solo, sino aquello que sientes cuando no puedes estar contigo mismo.”

Mi casa, ahora, tiene un grado de autentica libertad que jamás he encontrado en otros hogares en los que he convivido…Y percibirlo, tocarlo, olerlo no solo me proporciona serenidad, sino que además, es una manifestación de la tranquilidad. Hay que poner en valor la soledad en este mundo que constantemente te exige todo el tiempo compañía y que encima ve mal la soledad.

Al día de hoy, paz, silencio, felicidad son mis compañeras de piso. Las dos primeras me dan tranquilidad y me evitan problemas. La tercera, la felicidad me los resuelve. He comenzado a divertirme estando solo, a crecer como persona, a recargar pilas emocionales y mentales, a sentarme en el sofá y reflexionar. Ahora tengo libertad para hacer lo que quiero, soy más independiente, tengo más diálogos y comunicación conmigo mismo…internos. He comenzado a descansar de aquella fatiga que me provocaba intentar solucionar problemas, complacer y hacer feliz a mi compañera de piso. Ahora no tengo que disculparme por nada a nadie, bueno sí, a mí mismo.

Por fin tengo un ambiente confortable y tranquilo, todo el sofá para mí, el mando de la tele, toda la cama, todos los cajones y armarios. Puedo comer cuando quiero, ir en zapatos por la casa, dejar la taza del desayuno sin fregar, improvisar, hacer y romper planes sin avisar, sin dar explicaciones…Puedo pensar, reflexionar, imaginar, divagar, desperezarme, escucharme, escribir cuando quiera. Hacer estas cosas solo me hace sentir más yo que nunca y que nada.

Vivir solo no es sinónimo de estar solo, incluso tal vez –como dice el estudio- sea antónimo…. Vivir solo es tener más tiempo para ti. Mi sentimiento por fin es de alegría, de tranquilidad…¡Qué bien!…Si alguna vez te roban la soledad que al menos te ofrezcan una verdadera compañía.

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