DE HERMANA YO SI TE CREO A CALLADITA ESTÁS MÁS GUAPA

Con estas palabras le ha echado en cara el líder del PP las últimas denuncias de acoso sexual y la gestión que está haciendo el Gobierno de todas ellas. Yo no me cansaré de decir que la Política que tenemos en España vive en una hipocresía contínua a la que nos hemos acostumbrado y la que hemos normalizado, y que por esa razón cada vez creemos menos a los políticos porque simulan con mucha asiduidad virtudes, ideas y sentimientos que no poseen; mostrando una doble cara para engañarnos, obtener poder o aparentar ser mejor, lo cual daña la confianza ciudadana y la legitimidad democrática. Y ello se demuestra y se manifiesta en las continuas contradicciones en las que entran entre el discurso público y las acciones privadas, como el fingimiento de transparencia mientras se ocultan irregularidades y corrupción, protegiendo a personas que los vulneran… O en la incoherencia entre denunciar la violencia mientras se respalda a agresores; o en prometer principios mientras se actúan de forma contraria, creando cinismo y escepticismo en la sociedad porque sus acciones privadas revelan ese cinismo o intereses ocultos.

¿Dónde ha quedado el “hermana yo si te creo”? ¿Qué ha pasado con el lema de: “hay que conseguir que la vergüenza y la culpa cambien de bando, que recaigan en el agresor, y no en la víctima”? Tanto las mujeres que trabajaban en Moncloa y que denunciaron los comportamientos machistas de Paco Salazar, o los del secretario general del partido en Torremolinos, así como las que sufrían el presunto acoso y los presuntos tocamientos, mensajes obscenos y llamadas subidas de tono por parte de José Tomé, presidente de la Diputación de Lugo denunciaron por los canales y protocolos internos y a los órganos de dirección del partido que tiene el PSOE, pero las ignoraron, minimizaron el asunto, taparon y protegieron al agresor y ahora, cuando todo ha estallado por los medios de comunicación y por esa presión pública, echan las campanas al vuelo pero se resisten a ir a la fiscalía porque dicen que las responsabilidades hay que dirimirlas dentro. En vez de esclarecer la verdad, administrar justicia interna, buscar la de los juzgados y procurarle la mayor reparación posible del daño sufrido, buscan minimizar daños al partido y ni siquiera actúan con la celeridad y transparencia exigible en un dirigente que presume de ejemplaridad.

Todos los partidos esconden sus vergüenzas, se conocen bien entre ellos. Sus élites y dirigentes esconden sus miserias y son cómplices por ello. Todos los partidos ignoran o encubren estos asuntos y muchos acosos son ignorados y encubiertos. Todos los dirigentes de todos los partidos presumen de ser garantes de los derechos de las mujeres, pero sus hechos, sus acciones, su comportamiento, su actitud desmienten ese relato y esas palabras se quedan en el terreno de lo vacío. El problema no es solo de un partido, sino estructural: protocolos flojos, priorizar el no dañar la imagen del partido, canales de denuncia poco accesibles o poco confiables, sanciones débiles, y una cultura interna que no prioriza la protección real a víctimas y para ello se clausura, se archivan o se posterga esas denuncias pese a la insistencia de las sufridoras y víctimas de estas atrocidades.

Así es la doble cara de nuestros gobernantes, sus partidos y sus contradicciones; así es su doble moral y su hipocresía. Lo que pasa es que, cuando votamos, nos olvidamos de esa hipocresía y de las mentiras y dejamos en manos de ellos toda la gestión de nuestras cosas; y claro pasa lo que pasa.

EL BOCADILLO ASESINO

En los últimos años, el crecimiento y expansión de poblaciones de corzos, de jabalíes, de ciervos, de zorros se está convirtiendo en un problema para muchos agricultores, ganaderos y para todos los que circulamos con el coche por estas zonas en las que la fauna silvestre ha experimentado un crecimiento muy notable. Comienza a no resultar nada extraño encontrarte con una manada de corzos o jabalíes cruzando por la carretera o incluso merodeando contenedores en zonas residenciales. No es de extrañar por tanto que la cifra de accidentes por la sobreabundancia de estos ungulados esté aumentando muchísimo, de hecho uno de cada tres accidentes ya lo causa un jabalí o un corzo.

No soy cazador, los únicos disparos que hago a la fauna es con mi máquina de fotografiar; pero si creo que es una herramienta muy importante de gestión del medio natural al regular las diferentes poblaciones de los ecosistemas asociados y las relaciones inter e intra específicas. Además permite un control de los predadores y de la protección de las siembras y de flora de especies silvestres y agricultura humana, reduciendo la siniestralidad agrícola. Controla enfermedades y sobrepoblaciones y mantiene los espacios naturales protegidos. Mejora también la calidad genética de especies. La caza es una actividad controlada, reglada y fuertemente regulada y en consecuencia se tiene que poder ejercer en total libertad. Es uno de los sectores con más posibilidades de futuro en el mundo rural, convirtiéndose, junto con el turismo, en toda una alternativa económica para nuestro maltratado medio rural. Supone el 0´3 del PIB a través de un gasto de 6.475 millones de euros, generando 3.600 millones de euros y 186.000 empleos. Es una gran fuente de riqueza y de arraigo para fijar población en el medio rural. Tiene que entenderse e interrelacionarse con la agricultura, pues les va el futuro en ello a los dos sectores; urge un entendimiento y relación mutua para convertirlas en actividades sostenibles.

Y volviendo a esa tendencia de crecimiento de estas poblaciones y de su expansión hacia otras nuevas áreas; y reflexionando sobre lo sucedido estos días con casos positivos de peste porcina africana en jabalíes muertos en Cataluña por, parece ser, un bocadillo con embutido contaminado como posible origen de la peste porcina; creo que nos tiene que hacer replantear muchas cosas en torno a la necesidad de buscar nuevas estrategias para compatibilizar conservación, aprovechamiento cinegético, salud pública y convivencia con otras actividades humanas, pues han cambiado muchos vectores como los usos del suelo, la disminución de la depredación natural, nuevos riesgos emergentes y cambios en las dinámicas de población. Para contrarrestar la elevada capacidad de adaptación de algunos ungulados tan disparada que tenemos hoy, que entre otras cosas provoca una mayor transmisión de enfermedades, es necesaria la figura del cazador como aliado para ese control de las enfermedades y para reducir los daños por accidentes de tráfico y daños agrícolas, al tiempo que contribuyen a mantener el equilibrio poblacional y a favorecer la conservación y la biodiversidad.

30 años después, saltan de nuevo todas las alarmas y España vuelve a tener peste porcina detectada en un brote en varios jabalíes de Barcelona. España es el tercer productor mundial de cerdo y quiere contener la enfermedad cuanto antes, por ello y para ello se ha activado la Unidad Militar de Emergencias (UME) a 117 efectivos y 25 vehículos que están trabajando ya en Barcelona para contener el brote. Ya me hubiera gustado a mi y a los valencianos que hubieran hecho actuar al Ejercito con tanta celeridad en la DANA.

Confío que esta preocupación haga reflexionar a todos esos políticos, a esas políticas verdes y a esos lobbies anticaza que abogan por la prohibición o restricción de la caza para preservar la biodiversidad, mantener el equilibrio ecológico y proteger a las especies, argumentando que la caza puede ser cruel, ilegal y perjudicial para los ecosistemas. Estas políticas que promueven alternativas supuestamente verdes y de gestión natural que se basan en la falsa creencia de que se debe proteger a los animales y la naturaleza por encima de los intereses humanos y que no hay que intervenir en la naturaleza para nada.

Se debería luchar por declarar a la caza social tradicional de interés y bien natural; y dotar al colectivo de presencia (voz y voto) en aquellos organismos consultivos y administrativos de ámbito nacional y autonómico donde se debaten, regulan y legislan sus actividades; para de esa forma proteger la actividad cinegética y su gestión sostenible y responsable como actividad necesaria y tradicional del mundo rural, con una ley de caza única para toda España, consensuada, que perdure en el tiempo y asegure el futuro del sector cinegético, su defensa y protección; porque la caza forma parte de nuestra esencia desde que el hombre es hombre.

PA´DENTRO

La selección adversa en política es un fenómeno muy extendido y muy dañino, consiste en que el sistema político favorece la promoción de personas con menos escrúpulos y más oportunistas en detrimento de los más talentosos y honestos, debido a una falta de información o asimetría entre los líderes y los aspirantes a un puesto. Esto puede llevar a la corrupción, a la toma de decisiones equivocadas, al debilitamiento de la democracia y a un desinterés por parte de los ciudadanos más valiosos.

El Gobierno que hoy dice no tener nada que ver con Ábalos le dedicó una ovación de 96 segundos en el hemiciclo tras el discurso de este en la moción de censura que hizo a Sánchez presidente. “Los españoles no podemos tolerar la corrupción” decía Ábalos sacando pecho, el mismo pecho que ahora esconde en la entrada a la cárcel de Soto del Real.

Ábalos no es un cualquiera aunque ahora renieguen de él, lo ninguneen o traten de desvincularse; era el número dos del número uno, era la mano derecha de Sánchez, era el Secretario de Organización del PSOE, era uno de los ocupantes asiduos del Peugeot. ¿Quien colocó a Ábalos en una posición de poder? ¿Tiene responsabilidades por su elección?

La selección adversa en política se refiere a un fenómeno donde el sistema de selección de líderes y candidatos, debido a problemas de información asimétrica y de incentivos, favorece a los individuos menos competentes, corruptos o con menos valores democráticos. Esto ocurre porque quienes son más eficientes o honestos tienen mayores dificultades para destacar, mientras que otros, como los más corruptibles, pueden beneficiarse del sistema actual. Como resultado, el liderazgo y la calidad general de los partidos políticos y sus élites pueden deteriorarse con el tiempo. La selección adversa en Política implica que no son precisamente los mejores los que acaban llegando a ocupar puestos de mando en las organizaciones, ya sea a la secretaría general de un partido o al puesto de Fiscal General o al de catedrático de una Universidad; al revés, son las personas menos preparadas, más mediocres, más sumisos y más inmorales las que acaban ocupando puestos de responsabilidad.

Las primarias y los procesos electorales de los partidos son todo un ejemplo de ello. En vez de ser un lugar democrático, de regeneración, de liederazgo y de debate interno en el que se tenía que imponer el más preparado para ganar, se impone la endogamia interna, el elitismo y el todo vale por el poder totalitario; porque el que vence las primarias se lo lleva todo; es ahí donde radica el problema de la falta de democracia interna y de corrupción dentro de los partidos. No es de extrañar por tanto que ante tal obsesión por hacerse con el poder y el control del partido aparezcan las malas mañas, como por lo visto se hizo en el PSOE de Sánchez “pitufeando” con inmigrantes que ingresaban cantidades fraccionadas de 300 euros para burlar los límites legales.

El poder es necesario para hacer cosas de interés general; hay políticos decentes que lo alcanzan sin mentir ni hacer trampa, pero hay otros que con la mentira, con promesas falsas, con populismos y saltándose la Ley llegan a tenerlo; pero esas malas artes en democracia, tarde o temprano se pagan y les toca ir “pa´dentro”.

FRANCO NO HA MUERTO

Tenía tan solo 8 años cuando el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, apareció en la “primera cadena” de la televisión y en los transistores de miles de las casas de los españoles para decir -con ese rictus facial serio y triste inolvidable- una de las frases más célebre de nuestra historia: «Españoles… Franco ha muerto». Aquel 20 de noviembre de 1975, Francisco Franco había muerto en la cama y comenzaba un camino difícil que debía suponer una transición hacia la democracia. Los niños no fuimos al colegio ese día, tocaba hacer un luto que se vivía entre confusión, miedo y alegría; y sobre todo tocaba abrir bien los ojos ante ese momento tan crucial de la historia de España, que iba a dar paso a un futuro incierto pero lleno de oportunidades.

Pertenezco a la Generación X, esa generación que se caracteriza por ser individuos independientes, resilientes y adaptables; somo muy “juncos” porque hemos tenido que amoldarnos a muchas transformaciones y crecido en un mundo con cambios sociales y tecnológicos significativos, como el auge de los ordenadores personales y el fin de la Guerra Fría. Somos una generación pragmática, orientada a la resolución de problemas. Hemos sido bisagra entre lo analógico y lo digital. Aún recuerdo aquel primer Spectrum que mi querido vecino Rafa nos dejaba manipular; hemos sido testigos del nacimiento de la telefonía móvil y de esos “ladrillos” pesados y enormes, con una antena interminable. Hemos visto crecer internet tan rápidamente que no éramos verdaderamente conscientes de lo que suponía. Somos una generación con mucha tolerancia a la frustración, con espíritu crítico, con empatía, con autosuficiencia entre dos mundos, con capacidad de esfuerzo y muy disciplinados, escépticos y autosuficientes: hemos crecido cuestionándonoslo todo.

El País ha publicado estos días una encuesta con este motivo del cincuenta aniversario de la muerte de Francisco Franco que analiza y estudia para ver si los españoles preferimos una democracia o un régimen autoritario y para que valoremos el régimen franquista y la Transición y las consecuencias de la dictadura o los vínculos ideológicos o simbólicos con el franquismo. Los resultados son dignos de hacer una parada y una reflexión: casi tres cuartas partes de la población (73,7%) consideran que la democracia es preferible a cualquier otra forma de Gobierno, mientras que un 17,4% cree que solo en determinadas circunstancias un régimen autoritario puede ser preferible. Por franjas de edad, casi una cuarta parte de los jóvenes considera que puede ser mejor un sistema no democrático: 23,6% en el caso de la generación Z (18-28 años) y el 22,9% en los millennials (29-44). En ambos casos, el 65% cree que la democracia es preferible, siendo un porcentaje inferior al de la generación X (45-60 años) con un 75% y al de los Boomer (61 o más) con un 84%.

Medio siglo después de la muerte de Franco, su figura sigue presente en el debate público y lo que es peor sigue siendo usado políticamente a pesar de que Franco es una figura muy lejana para esta juventud, que tiene una visión muy condicionada y sesgada debido principalmente a las influencias del entorno en que ha vivido, en las que se ha criado, a las fuentes que bebe; y sobre todo supeditado a la realidad actual que vivimos con una política embarrada de corrupción, una democracia que chirría sin independencia judicial y con una falta de representatividad real de la ciudadanía.

La muerte de Franco supuso un camino difícil hacia una democracia que parecía como la cumbre de una montaña: inalcanzable y con un duro camino de transición. Pero aquella democracia que surgió de la Transición es bien frágil, 50 años después; y eso los jóvenes lo detectan; por eso, posiblemente, una cuarta parte de ellos ve preferible en determinadas circunstancias un régimen autoritario. Es clave y responsabilidad de todos hacer madurar nuestra democracia, transformarla, limpiarla, protegerla, defenderla, respetarla y comprenderla, para que sus principios básicos sean incuestionables y no dudemos de ellos.

¿QUIÉNES SON LAS FUENTES?

Anoche estuve en Madrid en el acto del 12 aniversario de The Objective. Creo que este diario digital es una excelente alternativa informativa basada en el rigor, la pluralidad, la veracidad, la valentía y también haciendo honor a su nombre, en la objetividad. Tuve la oportunidad de saludar a Alberto Núñez Feijóo y a Esperanza Aguirre entre otras muchas personalidades que había por allí; pero he de confesarles que fue la charla con un periodista lo que de verdad me satisfizo esa noche.

Este periodista invitado al acto me preguntó –en relación con el juicio al fiscal general- sobre que opinaba del secreto periodístico y sobre salvaguardar la fuente. Mi respuesta fue una reflexión que hoy quiero compartir con vosotros: “Los periodistas arriesgáis mucho, vuestra carrera, vuestra reputación, vuestro sueldo, vuestra dignidad y vuestra seguridad cuando reveláis cualquier irregularidad o ilegalidad; estáis muy expuestos y las represalias pueden aflorar en cualquier momento. Lo que el periodismo se juega en este juicio es mucho tanto si hay condena absolutoria como inculpatoria. Si hubiese condena para el fiscal general el mensaje a los españoles sería aún más demoledor para las fuentes periodísticas. En el juicio se está juzgando también la ética periodística.”

El foco, durante unos días, en el juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, acusado de un presunto delito de revelación de secretos por la supuesta filtración de un correo confidencial sobre la pareja de Isabel Díaz Ayuso, se ha trasladado a los periodistas de la Cadena Ser, del País, de la Sexta y de algunos otros medios, que han negado ante el tribunal que la fuente que les suministró la información fuera el jefe del Ministerio Público y que también han aludido a su derecho a no descubrir sus fuentes. Ahora, sus señorías, tendrán que analizar las pruebas y testimonios, debatir, deliberar y tomar una decisión. Seguramente la declaración del teniente coronel de la UCO Antonio Balas, que apunta directamente al fiscal general, y que ha negado que informadores como el periodista de la Cadena SER Miguel Ángel Campos o Alfonso Pérez Medina de la Sexta pudieran tener el contenido del correo horas antes que el fiscal general.

Corren malos tiempos para el periodismo le dije anoche a mi tertuliano del acto-aniversario de The Objective; nos estamos acostumbrando a que los políticos metan sus garras en otras profesiones y violen el espíritu de las normas, retorciéndolas para satisfacer sus intereses espurios y sus conveniencias personales. Sus últimas palabras fueron demoledoras: “No podemos permitir que lo que nació como un escudo protector de los de abajo contra los todopoderosos de arriba se convierta en un arma de estos soberanos contra los de abajo. El secreto profesional se creó para proteger a la verdad de estos omnipotentes poderosos. Sería irónico que acabara protegiendo a los poderosos de la verdad”.

 

CORREN MALOS TIEMPOS PARA LOS MODERADITOS

Vaya por delante que creo firmemente en el valor de la demoscopia como herramienta útil en el trabajo sociológico para tomar el pulso de la opinión pública en un momento determinado y en consecuencia prospectar tendencias para programar y diseñar políticas públicas. Pero últimamente, en esta vorágine de la política y de rachas electorales que se nos vienen encima, esta herramienta está llenando nuestro espacio y tiempo de sondeos tóxicos manipulados para crear un “momento” lineal y continuo en el que los extremos ideológicos despuntan, para de esa forma construir después falsas remontadas creadas a partir del voto útil.

Son encuestas propagandísticas realizadas con técnicas sesgadas que pueden acercarnos interesadamente o alejarnos de la realidad, y con resultados cocinados al gusto de quien las paga. Para muchos partidos son sus grandes oráculos divinos y también han pasado a ser el instrumento para influir en el voto como una forma de manipulación de lo más burda. Hasta las más serías, las del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), son usadas discriminadamente para este fin, y desde hace un tiempo son el cachondeo y el hazme reír en España.

Lo verdaderamente curioso es que a día de hoy, estos sondeos electorales tóxicos, siguen influyendo en el voto; y lo hacen condicionando ese voto de los electores, favoreciendo la participación en los comicios o provocando el auge de la abstención; modificando la opinión pública y cambiando las reglas de juego del sistema político español. Y lo hacen también activando y provocando el Efecto Underdog o de “perro apaleado”, por el cual se le otorga un voto estratégico a favor del partido que va perdiendo en las encuestas con el fin de lograr un efecto opuesto a la tendencia que sigue.

No corren tiempos para los moderados, es tiempo de polarización política. Pero como dice el filósofo Diego S. Garrocho en su ensayo “Moderaditos”: “hemos de salir de las trincheras ideológicas y ser prudentes y moderados”; porque esos extremos y esas verdades absolutas solo crean fanatismo. Los partidos se han convertido en sectas tribales en las que no se defienden las ideas porque creamos en ellas, sino porque pertenecen a los nuestros y vienen del gran líder o de las élites de los partidos. Ese defensa radical gregaria y esa adhesión acrítica por encima de lo intelectual está siendo letal en la actual política porque aceptar ideas sin pensar, solo por sumisión u obediencia hace perder la esencia de la verdadera política y de la salud democrática, ya que la buena idea -como dice Diego en su libro- no depende de la identidad del grupo, sino de la solidez del argumento.

Estas sociedades, grupos y partidos políticos tan endogámicos son de pensamiento único y no aceptan lo diferente ni la crítica; ven esa crítica como una amenaza, cuando lo deberían ver como algo saludable, como una fortaleza. Ese aislamiento, ese cerrazón, ese profundo y enfermizo dogmatismo de los mandamases de los partidos y de quienes quieren que su doctrina o sus aseveraciones sean tenidas por verdades incuestionables crea aislamiento y radicalidad.

A, B Y POSIBLEMENTE C

Escribo este artículo en el justo momento que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está declarando ante la comisión de investigación del “caso Koldo” en el Senado. Tiene la obligación de acudir y no puede ausentarse porque la propia Constitución no lo permite y además, Sánchez tiene la obligación de decir la verdad durante toda la sesión. ¿Creen que las élites de los partidos nos dicen la verdad sobre su financiación? ¿Creen que Sánchez lo hará? ¿Creen que Mariano Moreno el ex gerente del PSOE lo hizo ante el Tribunal Supremo? No, el ex gerente no lo hizo: dijo 13 veces al juez «no lo sé» y «no lo recuerdo» para evitar explicar los pagos en B y se escudó otras tantas diciendo que «esto ya era así cuando llegué» al preguntarle por el dinero. Evasivas, lagunas de memoria y silencios otras tantas veces cuando el instructor le preguntaba sobre el sistema de pagos en metálico. Y Sánchez, a lo Houdini, hará lo mismo y por supuesto empleará “el y tú más” en no pocas ocasiones, como argumento y usará la táctica de responder a una acusación diciendo que el otro también la ha cometido, más veces y más gordas.

La financiación de los partidos en muchos casos traspasa la delgada línea roja de la malversación de fondos públicos. Cuando indagas y preguntas sobre ello obtienes más preguntas que respuestas. Deberíamos exigir a los partidos políticos, a sus cargos y a sus candidatos más transparencia y datos sobre sus finanzas. Es muy importante vigilarles para identificar irregularidades que indican un posible fraude o abuso. Deberíamos supervisarles para que no puedan influir ni mercadear en la adjudicación de contratos públicos para beneficiar a empresas que donan a sus campañas. Las normativas deberían ser más estrictas con el financiamiento político para regularlo y controlarlo; y sobre todo para evitar esas fallas y agujeros en las que son tan difíciles de controlar y dominar el delito de financiación irregular e ilegal de los partidos políticos; como por ejemplo con las donaciones en las campaña electorales o en las subvenciones públicas que salen del bolsillo de los ciudadanos y lo suelen destinar para uso del partido o de sus fundaciones, olvidando que la finalidad de ese dinero es garantizar el buen funcionamiento de las instituciones autonómicas y de ayuntamientos. Tristemente el fenómeno de la corrupción política en España se está convirtiendo en un suceso cotidianamente abrumador que ocupa y abre muchos medios informativos

Hace unos días, lo veíamos con el grupo Vox en las Cortes de Castilla-La Mancha, que fue cazado desviando dinero público, dinero nuestro de los castellano manchegos, 35.000 euros nuestros que se iban a la caja central de la formación que preside Santiago Abascal. Las Cortes de Castilla-La Mancha consideran “nula de pleno derecho” una cláusula con la que el partido de Abascal se quedaba los remanentes de dinero público enviados desde Toledo a su sede en Madrid. Para estos diputados regionales primero es el Partido y luego los castellanomanchegos. El equipo de intervención de la Junta advierte que no se ha justificado el gasto que afirma Vox de 12 empleados que en la sede nacional de Vox en Madrid dedicaron para asesorar al grupo regional. Por lo visto en ese grupo desconocen que el dinero que se entrega a los grupos viene de los castellanomanchegos y que se debe de usar exclusivamente para el funcionamiento y la representación parlamentaria dentro de Castilla-La Mancha y no al partido ni a sus fundaciones. Además de ser ilegal es muy poco ético.

Durante mi época como portavoz-concejal del Grupo Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara, nunca transferí ni un solo euro al partido en Madrid; tenía muy claro que esa dotación económica, que cada mes nos llegaba con un componente fijo, tenía que destinarse a financiar el funcionamiento del grupo, y no ser destinadas a retribuciones personales o al propio partido. Fueron destinadas a pagar exclusivamente los gastos de funcionamiento del grupo y de su actividad; y lo que sobraba lo devolvíamos, que fue bastante.

En Vox, por aquel entonces, como dije en mi despedida como concejal y baja voluntaria en el partido, ya nos exigían y “obligaban” que un porcentaje de esa asignación la destináramos al propio partido. Y lo hacían a través de la firma de un convenio con el partido para, como decían ellos, “contribuir económicamente con los gastos que suponían, la comunicación, la formación y el asesoramiento jurídico y protocolario en la provincia”.

La cuestión es si se debe servir al partido o a los ciudadanos. Muchos eligen servir al partido para recoger sus frutos en forma de prebendas, de puestos de trabajo, de cargos, de aparecer en las listas y de otros beneficios. Otros elegimos estar al servicio de los ciudadanos. Cada cual elige a que viene a la política, y por supuesto cuando se va, eso si, si eres libre para hacerlo y tienes los garbanzos pagados fuera de ella.

UN AÑO DESPUÉS NO CONSIGO OLVIDAR

Este próximo 29 de octubre, Valencia acogerá un funeral de Estado por las 237 víctimas de la Dana en el primer aniversario de la catástrofe que dejó tanta tragedia y tanto dolor.

Hoy, he vuelto a recuperar las fotos que hice en mi estancia allí como voluntario y que dejó una huella imborrable al vivir escenas de tanto dolor, de tanta desolación y también de tanta esperanza, compasión y consuelo por la impresionante labor de ciudadanos voluntarios que, sin medios ni entrenamiento profesional se convirtieron en los primeros en dar respuesta a la crisis en esos días de tanta tragedia. Hay momentos en la vida que se quedan mejor guardados y durante más tiempo en la memoria que en la cámara de fotos, aún sigo a día de hoy teniéndolos muy presentes en mi retina, en mi memoria y no consigo olvidarlos.

No consigo olvidar lo mal organizada y coordinada que estaba toda la ayuda, era muy ineficaz y cada voluntario ayudaba con lo que buenamente podía en un ejemplo extraordinario de solidaridad al volcarse con los valencianos afectados, echándose a la calle para ayudar debido a la inacción; por un lado de la administración y los políticos que estaban más pendientes de su guerras ideológicas y luchas partidistas incomprensibles para el común de los mortales en una situación así. Y por otro de instituciones muy bien regadas de dinero público y financiadas, pero que pierden su energía y financiación en sus recursos propios y autoorganización. Parece increíble, pero ambas no estuvieron a la altura de las circunstancias ni preparadas para hacer frente a estos desastres y a la avalancha de ayuda que hizo falta.

No consigo olvidar la cantidad de coches volcados, apilados y destrozados por todos los rincones que recorría. Tiendas, negocios y locales arrasados por el barro. Calles llenas de fango y naves industriales en polígonos devastados. Parques y jardines cubiertos de una capa marrón y montañas de barro. Vehículos marcados con una “X” donde se habían encontrado cadáveres. Furgonetas, camiones y coches cargados de guantes, fregonas, palas, escobas, jabón, agua, lejía, comida y de todo lo que en ese momento se necesitaba. No consigo olvidar los garajes y bajos llenos de lodo, las alcantarillas anegadas y ese olor fétido a podredumbre que todo lo impregnaba debido a los residuos fecales, la descomposición y la salitre acumulados.

Un año después, el dolor persiste, pero también la determinación de una sociedad que no quiere olvidar y que reclama verdad, memoria, silencio y sobre todo justicia con los que gestionaron todo desde el principio. La política, los políticos y los administradores de lo público tienen que rendir cuentas y responsabilidades de unas muertes que se deberían haber evitado en este trágico episodio de la historia de España.

Un año después las heridas aún siguen abiertas. El 20% de los negocios en locales comerciales sigue cerrado un año después, lo que supone que 460 comercios, bares y otras pequeñas actividades de servicios no reabrirán, mientras que otro 10% aún está con obras para reabrir. Además, alrededor de un centenar de industrias han cerrado por la catástrofe, el 5,8% de las existentes en esos municipios.

Un año después casi la mitad del alumnado tiene problemas de concentración y desmotivación importantes. Un año después, los 124 centros educativos afectados siguen recuperándose. Las calificaciones han bajado y los resultados de las pruebas de acceso a la universidad fueron los peores de su historia. ¿Están los centros educativos preparados si hubiera un nuevo desastre?¿Existe un protocolo anti-inundaciones para los centros educativos? ¿Hay un Plan Integral de emergencias del riesgo de inundación en todos los centros educativos de la Comunidad Valenciana?

NEGAR EL APLAUSO A UN NOBEL DE LA PAZ

En llamas, en otoños incendiados, arde a veces mi corazón, puro y solo. El viento lo despierta, toca su centro y lo suspende en luz que sonríe para nadie:¡cuánta belleza suelta!” . Estas palabras tan bonitas escribía y sentía allá por los noventa el poeta, escritor, ensayista, diplomático y Premio Nobel de Literatura en 1990 Octavio Paz.

El otoño es tiempo de reflexión, de cambio; es como si la caída de las hojas que simboliza lo efímero y lo cambiante nos trasladase y envolviese en su ciclo vital. La naturaleza y la historia humana tienen mucho en común, los acontecimientos históricos son como las hojas, se van perdiendo en nuestra memoria y nunca permanecen fijos, se olvidan al caer.

Como cada otoño llega el premio Nobel de la Paz y en esta ocasión ha caído en un momento de máxima tensión política internacional y nacional. Este año ha sido otorgado a María Corina Machado. No se puede separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz, a no ser que tenga libertad plena. Tal vez por ello este año el Comité Noruego del Nobel ha reconocido este premio de la Paz a María Corina por la búsqueda de los derechos humanos y por la lucha contra la represión sin precedentes que hay en Venezuela y que lleva sumergiendo desde hace años en una grave crisis humanitaria al pueblo venezolano, porque el gobierno de Nicolás Maduro intensifica dramáticamente día a día sus esfuerzos para aplastar toda oposición pacífica a su mandato. Y lo hace a través de un plan continuo silenciando, y reprimiendo cualquier nota discordante de su acción dictatorial y represora; y lo hace persiguiendo, aislando, desanimando, violando y aniquilando cualquier resquicio de resistencia y disidencia.

En este camino hacia la paz y hacia la libertad María Corina ha dado pasos muy grandes y valientes y por eso se le ha concedido este alto reconocimiento tan importante que reconoce la lucha no solo para Machado, sino también para el pueblo de Venezuela, que durante años ha soportado la represión y la persecución por atreverse a pensar diferente y a cuestionar a las autoridades por las violaciones de derechos humanos. Este premio va dirigido a todas esos venezolanos que han sido capaces de oponerse, de criticar y de enfrentarse a la crueldad del gobierno de Maduro. Este premio es un premio a la resistencia, a la justicia y a quienes asumen riesgos personales para buscar la libertad.

Ayer, en el Congreso de los Diputados, durante la sesión de control al Gobierno en el Pleno, la portavoz adjunta del PP Cayetana Álvarez de Toledo tras su pregunta de por qué el Gobierno no ha felicitado públicamente a la opositora venezolana, pidió un aplauso en pie para «esta heroína de la democracia». Esta ovación no fue correspondida por ningún otro grupo en el hemiciclo. Les confieso que no me extraña la decisión y la indiferencia del resto de los Grupos; todo ello es, por un lado la muestra y el fiel reflejo de lo que marca el presidente Pedro Sánchez al no querer felicitar a la premiada, escondiéndose de nuevo en la mentira al decir que “no se pronuncia nunca”, cuando en hasta en seis ocasiones felicitó Sánchez a ganadores de tan insigne galardón otros años; tres como secretario general del PSOE y otras tres siendo ya presidente del Gobierno. Y por otro lado tampoco me sorprende el silencio y la inacción del Grupo Vox tampoco me sorprende, porque Vox hace tiempo que se convirtió en una manada a modo de secta en la que si falta el macho alfa o no levanta la patita nadie lo hace sin su consentimiento o aprobación. Esta organización, que poco difiere en su estructura jerárquica y funcionamiento al de una secta recolecta cerrilmente seguidores, los despersonaliza y les da un cargo o responsabilidad obligándolos sumisamente a acatar servilmente sus creencias, sus normas, su funcionamiento, sus mentiras; y lo hace mediante variadas técnicas de engaño, de coerción psicológica, de amenazas, de ostracismo al disidente o al que piensa diferente o tiene criterio distinto. Me consta de muy buena tinta que muchos diputados del Grupo Vox se quedaron con las ganas de aplaudir apasionadamente y de levantarse efusivamente.

ACTIVISTA DE LA FELICIDAD

El «Ánimo, Alberto», chulesco, áspero, arrogante y matón de Pedro Sánchez a Alberto Núñez Feijoo además de suponer un insulto a la institución y a la Política con mayúsculas, lleva una carga de polaridad que en algún momento se le volverá como un búmeran y con mayor carga beligerante.

Este «Ánimo, Alberto» y su posterior celebración entre risas y resarcimientos es la muestra evidente de la España dividida, polarizada y enfrentada en la que vivimos por los políticos que tenemos. La Política es un problema porque nos está dividiendo cada vez más y se está creando un caldo de cultivo de enfrentamiento continuo, de crispación, de odio y de bronca.

Este estado de ánimo tan polarizado hace que no avancemos como país y que no se puedan resolver los problemas y las discrepancias, que antes podían resolverse mediante el diálogo y la búsqueda de acuerdos, pero hoy se transforman con facilidad en conflictos personales. La política actual, en lugar de unir a la sociedad en torno a proyectos comunes, parece empeñada en levantar muros que separan a los ciudadanos. Esta polarización política no es un fenómeno nuevo, pero su intensidad actual sí lo es y es muy preocupante. Las redes sociales además amplifican los discursos más extremos y castigan la moderación. Los algoritmos premian la indignación, y los líderes políticos aprenden rápidamente que el enfrentamiento genera más visibilidad que el consenso. En este clima, las posiciones intermedias son vistas como traición o debilidad, y el diálogo como una pérdida de tiempo.

Las consecuencias de esta política enconada son profundas. En primer lugar, erosiona la confianza en las instituciones democráticas. Si el adversario es considerado un enemigo, la tentación de deslegitimar sus victorias electorales o sus opiniones se vuelve constante. Además, la crispación política se traslada al ámbito social: familias, amigos y compañeros de trabajo evitan hablar de política por miedo a discutir o romper vínculos personales. El problema no radica únicamente en los partidos o los dirigentes. También los ciudadanos tenemos responsabilidad. Al consumir información sesgada, compartir mensajes sin verificar o encerrarnos en burbujas ideológicas, contribuimos a mantener el clima de división. La democracia no puede sostenerse sin una base mínima de respeto mutuo, y ese respeto solo se construye reconociendo la legitimidad de las opiniones ajenas.

Es urgente recuperar la capacidad de dialogar sin agredir, de disentir sin destruir. La política debería ser el espacio donde los desacuerdos se procesan de forma civilizada, no el campo de batalla donde se anulan las diferencias. La sociedad necesita menos gritos y más argumentos; menos odio y más empatía. Solo así podremos pasar de una política enconada que enfrenta a los ciudadanos a una política madura que los une en torno a un objetivo común: el bienestar colectivo y la felicidad.

La felicidad también debería ser una prioridad política, pues esa infelicidad contribuye aún más a la polarización política, reduce la productividad e incluso puede representar un riesgo para la democracia. Deberíamos reflexionar sobre una magnífica frase del escritor Albert Espinosa que dice que “no existe la felicidad, sino ser feliz cada día» y como dice una alumna gambiana mía en uno de sus maravillosos raps, que crea habitualmente, deberíamos convertirnos en “activistas de la felicidad” para como dice una cita de Clint Eastwod, en el último libro de Albert “Estaba preparado para todo menos para ti”, poder “soñar no con dejar un planeta mejor a nuestros hijos, que también, sino con dejar unos hijos mejores para nuestro planeta”.

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