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La Marea verde de Baleares quiere dar un paso más en su lucha contra los recortes en Educación. Desde las Islas proponen a docentes, padres, estudiantes, organizaciones políticas y sindicatos de toda España para que convoquen manifestaciones el fin de semana del 12 y 13 de octubre y una huelga general el martes 15, para denunciar la situación de en que se encuentra la enseñanza pública en nuestro país y para pedirles una respuesta contundente a los continuos ataques del PP.

No seré yo quien defienda recortes en educación, pero tampoco me posicionaré con posturas politizadas e interesadas muy alejadas de la educación. Detrás de esas mareas verdes subyacen conveniencias que nada tienen que ver con la educación. Hace años que sabemos y anunciamos -lo que nos dedicamos a esto- que los problemas de la educación no solo se solucionaran con austeridad y racionalización. Además de eso, hay que enfrentarse a la causa del problema y a esos grandes paradigmas que han protagonizado, a lo largo de la historia, nuestro modelo educativo y el de casi todos los sistemas educativos públicos de todo el mundo.

Para mejorar la educación no hay que reformar el modelo anterior. Hay que transformarlo. Necesitamos un sistema educativo con nuevas formas de enseñar y de aprender. La educación tiene que cambiar y la tiene que cambiar los expertos en educación, los profesores. Si lo dejamos en manos de nuestros políticos, cometerán el error de ideologizarla, de primar sus intereses, sus conveniencias y en consecuencia, sus tendencias estarán desvalorizadas.

Tenemos que crear un nuevo modelo de educación que se adapte a las nuevas realidades que vivimos, a esta nueva sociedad que tanto ha cambiado. El sistema educativo actual fue diseñado, concebido y estructurado-como dice Ken Robinson-en una época diferente a la actual, las circunstancias económicas y sociales eran diferentes. Hay que superar la vieja concepción de la educación.

Necesitamos una escuela más creativa, innovadora, independiente y formadora de futuros adultos capaces de resolver problemas, vivir en la incertidumbre y hacer frente a la sociedad actual y a los cambios de modelos que se les vienen encima. El modelo tradicional genera mediocridad, fracaso y abandono escolar.

Es hora de romper con ese modelo de enseñanza, tan uniforme y poco creativo en el que nos educamos. La clave del éxito está en comprender las necesidades de cada niño y ofréceselas. La motivación, la cultura por el esfuerzo y un sistema educativo que lo potencie, es la clave para paliar el abandono y el fracaso. Para ello es necesario innovar y buscar un modelo menos conforme, tal vez menos estándar, menos aburrido y que cree ilusión. Hay que crear un entorno escolar más agradable y estimulante.

Hay que establecer – como dice el profesor J. Antonio Marina-una cultura de la curiosidad, del rigor critico, del conocimiento, de la sensibilidad artística, de la claridad ética, del afán continuo por aprender. La Escuela tiene que ser ante todo un mercado de experiencias, en el que expandir horizontes sea nuestra meta; aprender, leer, conocer, debatir ideas, sentir, reflexionar, dudar; en suma, cultivar la mente y potenciar la creatividad y el pensamiento diferente, ha de nuestra tendencia en educación.

Es hora de transformar la copia y la memorización por la imaginación y la motivación. Es hora de dejar atrás esta educación que no tiene en cuenta la individualidad ni los distintos talentos, así como las necesidades, capacidades, intereses, potencialidades y habilidades específicas de sus alumnos. Es fundamental buscar una educación dinámica, ilusionante, creativa, que emocione, que dé confianza, que motive, que entusiasme.

La educación es algo global; casa, calle, medios de comunicación, escuela, sociedad… tienen en este momento muchas cosas que enseñar. Hay que pedir y exigir a “toda la tribu” que se impliquen y colaboren en la educación. Como sociedad tenemos que tener claro qué tipo de educación queremos, repensar la educación y a partir de ahí empezar a cambiar. La relación entre la casa y la escuela ha de ser más estrecha. Confianza, trasparencia y respeto ha de aparecer en esa relación.

Los profesores, los maestros han de aprender otras formas de pensar, para enseñar otras formas de aprender. Hemos de formarnos más, de desarrollarnos más, de investigar más en el hecho educativo, de evolucionar, de innovarnos, de prepararnos más y de mantener esa ilusión y vocación bien despierta. No basta con la formación docente simulacro y burocratizada que busca acumular puntos, si de lo que se trata es de mejor realmente.

Habría que mejorar los procesos de selección del profesorado. Tener en cuenta la excelencia académica y ante todo su adaptación y capacitación a la realidad de las aulas. Es hora de seleccionar y formar mejor al profesorado para la realidad de lo que van a encontrar. De esta forma conseguiremos tener los mejores profesores, inteligentes, bien preparados, capacitados, ambiciosos, con vocación, valorados, admirados por la sociedad, elegidos y protegidos.

El modelo de gestión que inunda nuestros espacios educativos, es un modelo exclusivamente administrativo y saturado de burocracia. No existe un modelo de liderazgo educativo, de gestor activo de ideas educativas, de animador de proyectos, de ideólogo de propuestas. La educación necesita de gestores diferentes a los que hemos tenido hasta ahora.

La educación es la clave pero la escuela ha de cambiar…Y es que “si la educación es la llave, la escuela es el candado”.

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