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(Las siguientes 2 ideas están extraídas del libro: El periodista matemático. La influencia de las matemáticas en la vida cotidiana del profesor Fernando Blasco)
1ª IDEA
¿Cómo se reparten los 350 diputados del Congreso entre las diferentes provincias españolas? ¿Es justo ese reparto? ¿Está presente el principio de proporcionalidad?
Artículo 68 de la Constitución
1. El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto, en los términos que establezca la ley.
2. La circunscripción electoral es la provincia. Las poblaciones de Ceuta y Melilla estarán representadas cada una de ellas por un Diputado. La ley distribuirá el número total de Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en proporción a la población.
3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.
Artículo 162 de la L.O 5/1985, 19 Junio, del Régimen Electoral General
1. El Congreso está formado por trescientos cincuenta Diputados.
2. A cada provincia le corresponde un mínimo inicial de dos Diputados. Las poblaciones de Ceuta y Melilla están representadas cada una de ellas por un Diputado.
3. Los doscientos cuarenta y ocho Diputados restantes se distribuyen entre las provincias en proporción a su población, conforme al siguiente procedimiento:
a) Se obtiene una cuota de reparto resultante de dividir por doscientos cuarenta y ocho la cifra total de la población de derecho de las provincias peninsulares e insulares.
b) Se adjudican a cada provincia tantos Diputados como resulten, en números enteros, de dividir la población de derecho provincial por la cuota de reparto.
c) Los Diputados restantes se distribuyen asignando uno a cada una de las provincias cuyo cociente, obtenido conforme al apartado anterior, tenga una fracción decimal mayor.
Parece más que evidente que el procedimiento de reparto no es justo y que el principio de proporcionalidad choca con el de representación mínima. Seguramente se legisló para que todas las provincias tuvieran representación (2 a cada una de las circunscripciones); pero ese mínimo es muy elevado y crea desequilibrio de representación en las provincias de mayor tamaño de población a favor de las de menos; es decir el número de habitantes necesarios para obtener un representante-diputado está muy desequilibrado. Tal vez el mínimo debería ser 1 como a Ceuta y Melilla o incluso en la actualidad podría ser de 0, para que el número de escaños reales de cada provincia sea estrictamente proporcional al número de habitantes.
2ª IDEA
¿Es injusto el sistema D´Hondt? ¿Quién sale beneficiado? ¿Qué otro sistema electoral podríamos emplear?
En nuestro país, para el reparto de la tarta de chocolate, para calcular los escaños que corresponden a cada partido según sus votos, se usa la ley D’hondt. Para aplicarla, en cada circunscripción se excluye primero a las candidaturas que no hayan obtenido, al menos, el 3 % de los votos válidos emitidos. Con el resto de las candidaturas, se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos. Se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura por 1, 2, 3, etc., hasta un número igual al de escaños correspondientes a la circunscripción. Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores, atendiendo a un orden decreciente.
En este asunto lo paradójico es que…
…Bueno, mejor os lo cuento después de acercaros la mejor pregunta que me han hecho esta semana:
¿Qué claves tienes para ser feliz?
… lo paradójico decía, es que el partido más votado puede no ganar las elecciones. Premia a los partidos más votados y en consecuencia alimenta el bipartidismo.
Las listas abiertas o listas libres nos permitirían votar a los políticos que preferiríamos, independientemente del lugar de la lista en la que aparecen e incluso votar a candidatos que aparecen en distintas listas o partidos. O incluso plasmar anti votos.
El número de escaños de cada circunscripción se determinaría en función de su población bajo el principio de proporcionalidad. Cada partido presentaría una lista con un número máximo de candidatos, dado por el número de representantes que corresponden a cada circunscripción. Las listas de los candidatos se elaborarían sin un orden de elección.
Así como votantes tendríamos más opciones, votar a todos los de un partido, o a candidatos de otros partidos mezclados o incluso dos votos a un candidato o incluso por qué no un anti voto. Siempre sin sobrepasar el número de representantes de cada circunscripción.
El escrutinio y la asignación de los escaños sería sencillo: ordenar los candidatos dentro de cada lista en función del número de votos recibidos. De esta forma los partidos no favorecerían a tal o cual candidato y serían los votantes los que decidiesen. Eso sí, seguirían teniendo la potestad para incluir a los que ellos considerasen.
Volviendo a la clave para ser feliz, creo que no hay una fórmula mágica universal y única. Cada uno tiene una receta, “su” secreto mágico para conseguir “su” felicidad.
Muchos, ni siquiera hemos parado a pensar en ello, vivimos con tanta prisa que olvidamos reflexionar sobre lo esencial de la vida. Creo que no tener tiempo para estas cosas es tan pobre como absurdo; tenemos de todo menos tiempo. Necesitamos tener nuestro “rincón lento” en el que reposar y razonar de vez en cuando sobre estos asuntos. Un día me gustaría hablar de la importancia, de la necesidad y de cómo debemos construir este rincón lento en el que esconderse, en el que gritar, en el que pensar, dudar, callar, escribir, hablar contigo mismo, con los otros; un rincón para soñar, para vivir con más calma, para ser nosotros mismos. Otro día, porque hoy os quiero hablar de felicidad.
Yo nunca conté mi “secretos” en este asunto, al menos en su totalidad y con profundidad. Creo que cuando desvelas por completo un secreto, este pierde su esencia y su razón de ser. Los secretos son como las hierbas aromáticas o las especias; si no las guardas herméticamente cerradas pierden sus propiedades nutritivas y terapéuticas, su aroma, su sabor, su textura. Se volatilizan, se desvirtúan, se secan, se mueren si las expones demasiado a la luz.
Igual que las especias, los secretos hay que usarlos en su justa medida y sabiendo cuál sienta mejor a cada plato y al gusto de cada comensal. Hay que emplearlas en poca cantidad; no hay que olvidar que su fin es incrementar el sabor y no anularlo. Tengo cinco claves, cinco secretos para ser feliz, hoy quiero compartir alguno de ellos.
El primero es un magnifico tónico para condimentar nuestra vida y hacerla más radiante: Cuando tú eres feliz con los demás, la vida te devuelve esa felicidad. Esta devolución es lo que muchos llaman buena suerte. Y no es casual. A mí la felicidad me ha permitido unirme más a las personas; creo que cuando ríes y eres feliz al lado de alguien, te unes más a esa persona.
La primera clave, como veis, es la de dar felicidad y aceptar que los demás, en ese momento, tal vez no te puedan dar nada a cambio. Ni todos podemos dar, ni todos podemos dar lo mismo, ni de la misma manera. Ni a la misma hora. Ni en el mismo lugar.
Se ha demostrado que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas.
La segunda de las claves que os quiero confesar está muy relacionada con este estudio. Es uno de los aderezos para la felicidad que suelo usar para condimentar los pensamientos negativos y excusas que en determinadas ocasiones nos acechan: No debemos creer que es verdad todo lo que pensamos. Solemos confundir nuestros puntos de vista, nuestras formas de ver las cosas con la verdad. Olvidamos muy a menudo que son nuestros pensamientos los que crean nuestro mundo. Somos lo que pensamos y en determinadas ocasiones pensamos con el corazón, luego nuestra mente lo interpreta a su manera. Entonces pasa lo que pasa.
La tercera clave para ser feliz… bueno, mejor os la cuento en otro momento; a veces querer descubrir los secretos de los demás, nos impide crear los nuestros propios. Y claro en este asunto de secretos y especias cada uno debe de tener los suyos propios.
Mi posdata de hoy la hago mirando al cielo, con pena y mucha incertidumbre: ¡como siga lloviendo se van a ir muchas cosas a la deriva! Un abrazo y mucho ánimo y fuerza para Daniel. Feliz Semana Santa.

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